Nunca me voy a olvidar la conversación que tuve con una señora que manejaba un proyecto social que, al momento de negociar con el alcalde de la localidad, agitó a la población local contra el alcalde con el tan solo objetivo de demostrarle que ella y su gente tenían fuerza y terminó diciendo, “le mostré el ají que tenemos”. Esa es la actitud general que hay en el Perú al momento de negociar con la dirigencia de las bases sociales. Ellos antes de sentarse al conversar; tienen que mostrar su fuerza y luego negocian lo que está sobre y debajo de la mesa. Un familiar mío muy cercano me comento y me dijo, ¿Dimitri, porque en el Perú a todo nivel y en todo hay corrupción?. No tenía respuesta que darle, solo decirle que así es la idiosincrasia local y que esta es una herencia que viene del incanato, que pasa por el virreinato y se enraíza en la república hasta ahora.
No hay ley que logre limpiar al Perú de esta lacra social que es el ají peruano, donde la corrupción y el uso de las personas por las personas es de uso común. Esto presenta un gran reto para los proyectos productivos y de desarrollo que necesitan la licencia y apoyo social para su despegue. Uno de los mayores riesgos para los proyectos de desarrollo en campo, es que los lideres sociales; cuestionen a la mitad de la ejecución del proyecto; las bases del proyecto y pongan en riesgo lo avanzando y los capitales comprometidos. Por ejemplo, se ponga en cuestionamiento los precios pactados y el retorno del capital en empréstito social otorgado a la empresa social beneficiada. El típico argumento que los mercados financieros y comerciales se están aprovechando de los productores, cuando lo que se está haciendo es darles una oportunidad de insertarse económicamente en la economía productiva.
El ají peruano es un elemento muy delicado que le quita estabilidad a todos los proyectos de emprendimiento social y a toda iniciativa privada de promoción social en la zona de impacto de las operaciones de campo de las empresas privadas. Nunca son suficiente los ingresos. Si se logra un salto importante en los ingresos, entonces se cuestiona el modelo y buscan extraer mas ingresos del negocio social y cuestionan las bases iniciales pactadas de retorno y acuerdos de emprendimiento social acordadas desde el comienzo.
La única forma de salvarnos de ají peruano es hacer crecer el negocio social de forma permanente, de tal manera que los ingresos sean cada vez mayores y sientan los participantes que están recibiendo mas dinero por su participación. El crecimiento de las empresas sociales debe de ser exponencial, y por ello los mercados a los cuales se tenga acceso deben de ser muy demandantes y empujar permanentemente hacia el crecimiento a la empresa conformada. Otro tema importante es la educación técnica y la educación en gestión. Para que el proyecto de empresariado social no sufra del ají peruano, los participantes deben estar siempre en continua capacitación tanto a nivel técnico productivo como a nivel de gestión, de tal manera que sepan proteger su empresa social que de seguro tanto les ha costado desarrollar.
En conclusión si empoderamos, por medio de la educación, a las personas que pertenecen a la gestión de las empresas sociales, se reduce la influencia de los dirigentes sociales; con lo cual el ají peruano ya no es tan picante sino solo da sabor y color a las relaciones de negocios, que siempre deben de tener su componente cultural e idiosincrático. Para cualquier consulta sobre educación y desarrollo de proyectos sociales de impacto por medio del sector privado Dimitri Vavoulis 997560699
Dimitri Vavoulis.
Soy economista de la Universidad del Pacifico con MBA en la Universidad de Esan. Tengo una experiencia en banca, finanzas y negocios por más de treinta años, y estoy fascinado con el cómo se fusionan las diferentes disciplinas económicas y financieras aprendidas en el sector inmobiliario. Soy por naturaleza emprendedor y proactivo, llevando a buen término los proyectos de negocios complejos que me tocan desarrollar.


Lo que falta abarcar es el hecho que toda empresa encierra riesgos, con o sin contrato social. Y asi como las comunidades quieren siempre mas y mas de la utilidad, no estan dispuestos a cargar con las perdidas
Gerhard Tomemos un Café si está en Lima, el tema es sumamente práctico y empresarial Dimitri Vavoulis 997560699