Escucho en los medios una serie de críticas a la presidente por su mensaje a la nación. Prácticamente todos coinciden de que se trata de un mensaje fuera de la realidad y populista en sus ofertas. Algunos dicen tiene anuncios que buscan asolapar una dictadura con la promesa de obras, otros comentan que se trata de un discurso con propuestas de alcance municipal, que no basta pedir perdón, sino que debe renunciar.
En las regiones y provincias también circulan comentarios parecidos. Todos parecen estar de acuerdo, pero no se trata de un acuerdo sino de una queja en la que parece brotar el fastidio, la rabia, la frustración, pero también intereses políticos, partidarios y electorales.
La presidenta está políticamente sola. No tiene representación propia en el
parlamento y su mensaje no representa el año de gestión. Se ajusta a una gestión de ocho meses, en los que, ante todo, se ha alejado del Perú la amenaza autoritaria. Meses que han sido de zozobra porque le tocó enfrentar las protestas populares, protestas con un contenido social entendible, pero con fundamentalismos políticos irreales. Solicitaban una Asamblea Constituyente, la reposición de Castillo y la renuncia de ella a la que consideran una usurpadora.
No le debe ser fácil gobernar a sabiendas que tras su mandato será juzgada por los excesos cometidos durante las marchas y las lamentables muertes de ciudadanos y miembros de la Policía. El escenario para una persona que gobierna en esas condiciones puede resultar aterrador.
Pero la presidenta ha decidido seguir para adelante, y convertir lo que pudo ser un
gobierno de emergencia y transición en un gobierno de tres años y medio.
Por lo mismo presentó al Congreso un discurso de más tres horas. Su objetivo era
claro: marcar presencia, comunicar con ello que no se irá hasta el final del mandato heredado, y que no piensa renunciar. Y esto lo expresa con un discurso
particularmente largo, un discurso que pudo ser mucho más breve, y que al final
resultaba agotador por interminable.
Sin embargo, fue mucho mejor discurso que cualquiera de los que dio por Castillo. Él estimulaba el odio. Lo hacía con intervenciones cínicas, sesgadas de una ideología que buscaba azuzar a la población y manipularla. Él buscaba la desestabilización, la destrucción del Estado, la confrontación y el enfrentamiento.
Boluarte, en cambio, ha transmitido un clima democrático y sin amenazas, con una posición claramente distante de lo que fue Castillo, y sin sesgos ideológicos ni ánimo de provocación. Trabajó cercana a Castillo, pero ahora está en otra posición Dio un discurso en soledad, pero fue un discurso que tuvo elementos que merecen más atención.
En primer lugar, hay medidas claras en relación al anunciado Fenómeno del Niño
Global.
Se ha anunciado la transferencia de una importante suma de dinero destinada al
trabajo de prevención y a la compra de maquinaria pesada, la misma que con
posterioridad quedará en manos de las regiones para su utilización en las tareas
futuras de descolmatación y aspectos colindantes.
Se ha anunciado también la conformación de cuadrillas (compuestas por miembros del ejército) que se asentarán en lugares estratégicos y que trabajarán a futuro desde sus lugares de base en la descolmatación, la limpieza y la seguridad fluvial.
Esto equivaldría, si se concreta, a la creación de nuevas bases del ejercito dedicadas a cuidar la seguridad nacional, pero no en términos de guerra sino respecto al clima y al medio ambiente, y no durante la emergencia sino en forma permanente.
Pregunto: ¿eso está mal? A mí parece que no. La pregunta que en realidad deberíamos hacer es por qué no se dispuso algo así antes.
Pienso en el gobierno de PPK y recuerdo la extraña compra de las “casas de cartón” que hizo Zavala a una empresa extranjera, casas que además se perforaban con un simple lapicero de plástico, casas sin baño, sin mayor protección, y que se hizo precisamente en Fiestas Patrias, entre gallos y medianoche. También pienso en el publicitado anuncio de lo que se llamó la Reconstrucción con Cambios, y que nunca reconstruyó nada. También en el anuncio de Vizcarra de la firma de un contrato de Estado a Estado con Inglaterra, y que hasta ahora no se ha ejecutado. Siempre ha sido un tema políticamente manipulado y que ha mostrado mucha incapacidad en la solución de los problemas.
El Fenómeno del niño será cada vez menos espaciado y mucho más devastador por el cambio climático. Y en el Perú no se está evaluando adecuadamente lo que se viene en los próximos años por el calentamiento de la tierra. Sólo se reacciona cuando llega la emergencia y de manera tardía. Por lo mismo, soy de la opinión de que se debería evaluar la creación de una Unidad Autónoma de Monitoreo de la Corriente del Niño, con capacidad de análisis, prevención y planificación vinculante a las políticas de gobierno. El Fenómeno de niño, adecuadamente abordado, podría generar una agricultura alternativa, represas de agua para el futuro, nuevas formas de desarrollo, y una convivencia productiva y saludable con la naturaleza. En el Perú nada de eso se hace.
Se ha anunciado, por otro lado, el retorno a los colegios de alto rendimiento. Colegios que fueron desactivados por el gobierno de Humala porque consideró que su existencia generaba desigualdad. Nada más tonto que ese argumento, similar al que utilizó Velasco cuando prohibió la enseñanza de un tercer idioma en los colegios bilingües para no generar en el futuro la desigualdad en el futuro. Realmente absurdo y con una visión carente sentido común y propia del subdesarrollo. No se entiende por qué PPK, Vizcarra, Sagasti no se preocuparon por este tema antes, pero ahora se anuncia, y ojalá sea así. Se van a habilitar los ya existentes y se crearán algunos otros. Y eso, en mi opinión, está muy bien.
Se ha anunciado también la instalación de una red de agua y alcantarillado en la ciudad de Juliaca. Al parecer los proyectos anteriores cayeron en la desidia y el abandono. Juliaca no debe ser la única la ciudad que está en esa condición, pero completar esta obra es de por sí mucho más que lo que hizo Castillo en ese campo, y también de lo que hizo PPK, personaje este último que en su primer discurso prometió que en cinco años todos los peruanos tendrían acceso al agua potable. Y no hizo nada.
Se ha anunciado igualmente apoyo a la ciudad de Lima para proyectos específicos. Lima, al paso que va, en unos años tendrá más habitantes que Chile. Por lo mismo requiere de mayor apoyo, soporte y financiamiento. Es una mega ciudad y esto no ha sido asumido nunca por el Ejecutivo. Se ha dejado siempre a Lima en manos de los municipios, que muy poco pueden hacer con sus bajos presupuestos y la poca experiencia que acumulan sus funcionarios en su gestión. Proyectos como los de la Ramiro Prialé, la Panamericana, el anillo periférico y varios otros más requieren en la práctica de un apoyo más concreto del Ejecutivo. Alan García así lo entendió, cuando impulsó el desarrollo de la Costa verde y el pavimentado de pistas y arreglo de parques y jardines, con el pretexto de preparar a la ciudad para recibir a sus visitantes por el APEC. La idea de un fideicomiso es una buena iniciativa y si hay una coordinación adecuada entre el Ejecutivo y el Municipio deberá generar buenos resultados.
Otro punto a destacar es el de la compra de equipos médicos que serán entregados a hospitales de provincias. Las colas y los tiempos de espera para pasar por una prueba de tomografía, resonancia o ecografía, son interminables, incluso en las clínicas privadas. Estos aparatos son cada día más sofisticados y se han convertido en instrumentos de lujo hasta para los propios especialistas. En el Perú, por ejemplo, hay un único aparato para detectar el cáncer en el organismo. Está en Lima y es tan privado que no pertenece a ninguna clínica u hospital. Pasar por esa prueba cuesta alrededor de 2000 dólares o más.
El Estado debe facilitar la compra de estos instrumentos de última generación y
también facilitar su adquisición desde la empresa privada. Con el desarrollo de la
inteligencia artificial, estos instrumentos pronto darán a los médicos informes
milimétricos sobre la condición de salud de los pacientes y brindarán hasta los
protocolos de intervención. Eso facilitará la labor de los médicos en un país en el que en algunas clínicas se utilizan aparatos que han sido adquiridos de segunda
mano. Comprarlos y enviarlos a las regiones constituye un paso importante para
democratizar el acceso a la salud.
En el Perú casi cualquier cosa puede pasar en el campo político. Es entendible que
mucha gente no crea en estas promesas, que piense que esto es más de lo mismo, que se trata de pura demagogia, de mentiras de gobierno y de manipulación mediática. Ejemplos para pensar así hay muchos.
Dina Boluarte quiere quedarse hasta el 2026. Pero más allá de eso, su futuro político dependerá mucho del manejo de la economía, de las inversiones y la confianza financiera y jurídica que pueda generar, de la reactivación del empleo, de cómo enfrente los embates de la naturaleza, y sobre todo, de las ambiciones de la nueva Mesa Directiva del Congreso de la República.
Manuel Escorza Hoyle
Abogado y psicoterapeuta


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