Columnas Guillermo Ackermann

El fútbol peruano ha muerto

Lozano – Reynoso y Oblitas lo han acabado

Hace unos meses escribimos dos columnas consecutivas: ‘El fútbol peruano en UCI’ y ‘El fútbol peruano está en coma’. Hoy lamentamos dar esta penosa noticia: ‘El fútbol peruano ha muerto’.

El día jueves hemos visto la peor versión de un seleccionado peruano en una cancha. 

En 11 partidos, Perú no ha demostrado nada. Nunca tuvo la misma alineación, todo ha sido experimento, improvisación.  

Pareciera que el seleccionador pensase que tiene el cargo asegurado por mucho tiempo. No ha sido consciente que agotó su crédito y que esta situación no da para más. 

Pero detrás de esta triste realidad hay dos grandes responsables. En primer lugar, el más oscuro dirigente en la historia de la Federación Peruana de Fútbol, Agustín Lozano, sobre el que pesan numerosas acusaciones de corrupción, enriquecimiento ilícito, evasión tributaria y muchas más. Revendedor sancionado por CONMEBOL por esta grave falta, y que se aprovecha de su cargo para cometer todos los atropellos posibles. 

Lozano es el más incapaz de todos, el más grande destructor del máximo ente rector. El gran responsable de la quiebra del fútbol peruano, que ha entregado a dedo a un consorcio internacional la comercialización del fútbol peruano por tiempo indeterminado a espaldas de todo el eco sistema del fútbol. Es un clamoroso escándalo.

A pesar de los allanamientos en Videna y en sus propiedades por parte de la Fiscalía de la Nación. 

A pesar de los audios que fueron públicos en los que lo chantajean, a través de la secretaría general, para que un club no descienda y al día siguiente da marcha atrás. 

A pesar de la renuncia de la Comisión Disciplinaria FPF, que los acusó de haberles falsificado 3 resoluciones, con firmas no autorizadas por ellos. 

A pesar de que pusieron al descubierto una red de comercialización, para el mercado negro, de indumentaria deportiva de propiedad de la FPF, que funcionaba en Videna, manchando el prestigio de uno de los pocos sponsors que le quedan. 

A pesar que fiscales lo acusan y piden su prisión. 

No le bastó con la desactivación del Plan de Menores, el abandono del nuevo Centro de Selecciones, no asumió ninguna responsabilidad por la mala gestión previa al repechaje para el mundial de Qatar, que nos hizo perder la clasificación, ni por la pérdida de la sede del mundial Sub 17. No volvió a hacer concursos auditados con estándares internacionales, sino todo lo hace por debajo de la mesa, ¡acuerdos ‘privados’… privados de transparencia! Copó la FPF con personajes de su entorno sin el más mínimo criterio profesional.

A pesar de todo ello, este sujeto, no tiene sangre en la cara, y se pasea por Videna con su fotógrafo personal (pagado por FPF) para publicar sus fotos en sus redes personales y oficiales. Debe creer que así la gente lo admira. Lo de Lozano no tiene comparación en nuestros 100 años de fútbol.

Otro tema sorprendente es que nadie escriba, ni hable, sobre su ‘blindador’, su garante. Su ciego, sordo y mudo ‘socio’. Hace unos meses dedicamos una extensa columna a la que denominamos: ¿Y dónde está el vigilante?

El gran responsable de la llegada de Reinoso a la Videna se llama Juan Carlos Oblitas, quien ahora está escondido, agazapado, esperando un negado milagro este martes contra Argentina, para tener un poco de oxígeno y seguir tratando de pasar desapercibido.

Oblitas es el director general de Fútbol, cargo que lo pone como el máximo responsable de todo lo relacionado a los aspectos futbolísticos del país. Es decir, está por encima de la actividad de los clubes y de los seleccionados nacionales.

Le mintió al país diciendo que él se quedaba en la FPF para asegurar la renovación de Gareca en julio del año pasado. La realidad es que el nunca participó de aquella negociación. Hay trascendidos, que él ya había arreglado con Reinoso tiempo antes. Aseguraba que no había plan B y eso era verdad su único plan A era Reinoso.

Le mintió a Gareca y a su Comando Técnico asegurándoles que, si no les renovaban, él se iba de inmediato.

Les mintió a todos los peruanos cuando, perpetrada la traición a Gareca, convocó a una conferencia de prensa para anunciar su alejamiento de la Federación y, frente a los periodistas se desdijo, haciéndole perder el tiempo a toda la prensa, dejando en claro que ya había llegado a un acuerdo para quedarse. En realidad, utilizó a la prensa para presionar a la FPF para que le renueven su contrato. Ese día inmortalizó su célebre frase: ‘La ética y la moral son subjetivas’.

Meses después calló con la desastrosa, vergonzosa y oscura entrega de los derechos televisivos a un consorcio que se ha apropiado del fútbol peruano.

Estuvo mudo cuando se postergó el inicio de la Liga 1 teniendo en zozobra a todo el eco sistema del fútbol. 

No emitió palabra cuando se dieron los deshonrosos walk over. 

Tampoco cuando chantajeaban a los clubes que querían hacer respetar, con justicia, sus cláusulas contractuales con sus vigentes tenedores de derechos. 

Era ciego y sordo, y se convirtió en mudo, con tal de asegurarse su continuidad en la FPF y contando con el respaldo de bien intencionados periodistas, que aún creen en él, aunque cada vez se decepcionan más. 

Años antes calló cuando desactivaron el más grande Plan de Menores que hizo la FPF en la gestión 2015 – 2018. Y ante carencia de infraestructura dejaron morir el complejo deportivo que ya tenía 6 canchas con el mejor grass del Perú para las selecciones nacionales. La dupla Lozano – Oblitas tendrán que dar cuenta al país por esta maldad que dejó al Perú sin futuro.

Y llegó la clasificatoria para la Copa del Mundo 2026. El inicio, como todos sabemos, ha sido horrible. No por perder, no por empatar, o por tener tan solo 1 punto, sino porque no se juega a nada. Las eliminatorias han empezado hace 3 fechas, pero Reinoso tiene 15 meses a cargo.

Y Oblitas está mudo, ni siquiera tiene el coraje de salir a bancarse a su elegido.

Todo el eco sistema del fútbol tiene el derecho de exigir la salida de este nefasto tridente de Videna. No basta con la inminente salida de Reinoso, deben irse Lozano y Oblitas. No pueden volver a pasar 36 años para regresar a un mundial.

Albergamos la esperanza que lo que venga que sea mejor. 

Guillermo Ackermann Menacho
Desde hace más de cuatro décadas me desempeño como gestor en el campo de las comunicaciones, marketing y responsabilidad social, tanto en empresas del mundo corporativo, instituciones con fines sociales, medios de comunicación, radios, televisión, digitales, así como en la producción de contenidos audiovisuales, publicidad, documentales, videos institucionales y diversos programas. He sido productor ejecutivo de material producido en 24 países. Desde mi juventud he participado en diversas iniciativas sociales, deportivas y religiosas, como promotor y voluntario. Soy un convencido que este mundo se puede cambiar si cada uno pone su granito de arena y, en lo que hago, trato de poner el mío.

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