Columnas Guillermo Ackermann

El día de la felicidad

‘Estamos de vuelta’.

Perú clasificó al Mundial de Fútbol de Rusia 2018 después de 36 años. El 15 de noviembre de 2017 el Perú se detuvo. Era un día que cambiaría la historia de nuestro país.

‘Están pasando cosas’ decían. Y ciertamente los astros se habían alineado. Para entender la relevancia de este acontecimiento lo primero que habría que recordar es que veníamos de una sequía de 8 mundiales en los que no se había logrado el objetivo de clasificar. Vergüenza, desilusión, pena, impotencia y rabia eran los sentimientos que el fútbol despertaba en la población (según IPSOS). Nuestra selección se había ubicado en la octava, novena y décima posición en los últimos procesos. La reputación de la FPF era 94% negativa (IPSOS). El panorama no podía ser peor.

Es ahí cuando una luz de esperanza se enciende. En enero de 2015 el empresario Edwin Oviedo asume la presidencia de la Federación. Y desde la FPF pone en marcha el plan estratégico ‘Centenario 2022’ y así empieza la transformación de la institución. Se toma la decisión de contratar a un entrenador que ya tenía un pasado exitoso en Perú y en Argentina. Ricardo Gareca y su Comando Técnico, Sergio Santín y Néstor Bonillo, llegaron en marzo de 2015. Dos participaciones exitosas en la Copa América de Chile 2015 y la Copa América Centenario 2016, fueron el preámbulo de una historia que reivindicó el fútbol peruano.


El proceso hacia la Copa del Mundo FIFA Rusia 2018, tuvo hitos históricos, como ganarle a Paraguay por primera vez en Asunción (ya se le había ganado en Lima). A Ecuador por primera vez en Quito (a esta selección también se le había ganado en Lima). Dos empates frente a Argentina de locales y visitantes. Una agónica victoria en Lima frente a Bolivia y un gran triunfo frente a Uruguay. Finalmente, llegó el empate frente a Colombia en el último partido de las más difíciles y competitivas clasificatorias del mundo. Así quedamos en el quinto puesto, en posición de repechaje.


En este punto es fundamental destacar tres grandes logros dirigenciales:

En primer lugar, la obtención de los puntos frente a Bolivia, como producto de una brillante gestión dirigencial ante la FIFA y el TAS (por si acaso no cayeron del cielo, ni se lograron porque Chile reclamó, como mezquinamente se ha tratado de minimizar). En una operación milimétrica, que incluyó la contratación del mejor estudio de abogados en Suiza, se sustentó un caso que demostró que la deportividad estaba por encima de los intereses particulares. Puntos para Perú. Pero es importante revelar otras dos gestiones de las que poco se ha hablado. Perú había terminado con 10 jugadores amonestados con tarjetas amarillas (‘en capilla’ como se dice en el argot futbolero). Esto ponía en riesgo al equipo ya que, frente a una segunda tarjeta, a alguno de estos jugadores, en el partido de ida en Wellington, quedarían suspendidos para el decisivo partido de vuelta en Lima. La FPF encabezada por su Presidente hizo la gestión frente al Bureau de la FIFA, reunidos en Londres, para que esas tarjetas sean anuladas. En virtud a que Perú había jugado 18 partidos en el proceso clasificatorio y nuestro rival menos de la mitad de partidos. Esto era una inequidad, y ponía en desventaja a cualquier país sudamericano frente al resto.
El resultado: la FIFA anuló las tarjetas y, desde entonces, para cualquier repechaje se aplicaría ese criterio sentando jurisprudencia. Perú llegó sin amonestados al repechaje. Gol peruano.

Segunda decisión: contratar un vuelo directo a Nueva Zelanda. ‘Eso no se puede, es imposible’, dijeron en la principal línea aérea de la región. Después de una larga negociación hubo una frase del presidente de la FPF, al presidente de LATAM que cambió la historia: ‘¡Hazlo por el Perú!’ Y así se contrató al mejor avión del mundo, el ‘Dreamliner’, que, por primera, y única vez en la historia, viajó directo desde Lima a Wellington. Esto permitió no solo viajar en muy buenas condiciones al partido de ida, sino sobretodo, llegar con 12 horas de anticipación al partido de vuelta, y así estar más repuestos que el rival, que tardaría 12 horas más, por las escalas que debía hacer. Es decir, casi un día completo de ventaja. Importante mencionar que fue un vuelo que solo tuvo una ocupabilidad del 33% de su capacidad. En el que no se llevó a nadie que no se debía. Era parte de la concentración. Incluso anecdóticamente hubo un pedido de los contendores para que pudiesen viajar con nuestra selección a Lima, asumiendo sus costos, lo cual, por supuesto, fue denegado. NO es verdad, tampoco, que en ese vuelo también viajaran personas que no debían, como familiares, ni peluqueros, ni cevicheros, como uno de los entornillados personajes de Videna falsamente ha declarado. Otro detalle, que también se dijo hace poco en un programa, es que ese vuelo costó el doble que el charter a Qatar. Claro, si lo comparas con la ‘combi’ que se contrató en esta segunda ocasión para ese tan importante viaje, seguramente el costo fue menor. Pero recordemos ese segundo ‘charter’, 4 años después, tuvo al avión 4 horas detenido en la pista de aterrizaje, con el equipo adentro, sin despegar desde Barcelona a Qatar. Este lamentable retraso impidió que Perú llegase a tiempo para reconocer el estadio de Qatar, en el cual Australia jugaba de local. Tarjeta roja para los responsables.

Pero regresemos 6 años atrás. Llegó el 15 de noviembre de 2017. Casi 50,000 almas abarrotaban el Estadio Nacional de Lima. Todo un Perú unido en torno a un objetivo. Volver a un Mundial después de 3 décadas. Todas las situaciones adversas habían sido superadas. Incluso el no poder contar con nuestro capitán, por suspensión. A las veintiún horas se dio el pitazo inicial. Transcurridos 28 minutos Jefferson Farfán anota el primer gol, logrando no solo una explosión de júbilo, sino un movimiento sísmico en la capital. Al minuto 65 Christian Ramos anotó por segunda vez. Todo está consumado Perú estaba de vuelta. La algarabía del estadio, estaba en todo el país y en cada peruano en el extranjero que esperaba este anhelado regreso. ‘Era hoy Ramón’ frase del querido Daniel Peredo. ‘Este es el día del hincha peruano’ concluía, sin saber que meses después la FIFA decretaría que la peruana era la ‘Mejor Hinchada del Mundo’. Regresó la esperanza, la alegría. El sentimiento de peruanidad fue unánime. Cantamos el Himno Nacional a voz en cuello, nos pusimos la camiseta para ir a trabajar, a estudiar o para
juntarnos con la familia.


Gracias Ricardo Gareca, el líder que el Perú necesitaba en esa posición, y a su
Comando Técnico. Gracias Paolo, aunque no estuviste en el repechaje, porque
como Capitán inspiraste a este grupo de guerreros. Gracias Edwin Oviedo, que
como Presidente del máximo ente rector, supiste liderar, con tu Secretario
General, Juan Andrés Matute todo el proceso, haciendo respetar al Perú.
Gracias a los sponsors, empresarios independientes y profesionales que
acompañaron el proceso. Gracias a todos los que pusimos nuestro granito de
arena para que esto sucediera. Gracias a todos los peruanos.
ARRIBA PERÚ. ESTUVIMOS DE VUELTA

Guillermo Ackermann Menacho
Desde hace más de cuatro décadas me desempeño como gestor en el campo de las comunicaciones, marketing y responsabilidad social, tanto en empresas del mundo corporativo, instituciones con fines sociales, medios de comunicación, radios, televisión, digitales, así como en la producción de contenidos audiovisuales, publicidad, documentales, videos institucionales y diversos programas. He sido productor ejecutivo de material producido en 24 países. Desde mi juventud he participado en diversas iniciativas sociales, deportivas y religiosas, como promotor y voluntario. Soy un convencido que este mundo se puede cambiar si cada uno pone su granito de arena y, en lo que hago, trato de poner el mío.

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