Tenemos la esperanza que en este 2024 se superen los problemas económicos tanto del país como de cada persona. Economistas e instituciones públicas y privadas consideran que habrá crecimiento: el Banco Central de Reserva ha opinado que el crecimiento del PBI será del 3% en un escenario de estabilidad sociopolítica y macroeconómica; el Fondo Monetario Internacional que será del 2.7%, el Banco Mundial del 2.3% y el Instituto Peruano de Economía el 1.9%. Habría la posibilidad que en el 2024 se venzan y superen el estallido social y anomalías climáticas, la severa caída de la inversión privada y las debilitadas expectativas empresariales, así como la menor actividad económica, menor inversión privada y el limitado avance en la ejecución de la inversión pública. Debemos hacer el esfuerzo que nuestro PBI del 2024 sea mayor al 3 %.
El Perú tiene excepcionales riquezas naturales en minería, pesca, agro agricultura, textilería, etc. y sus productos son permanentemente requeridos en los mercados europeos, asiáticos, de norte américa y América Latina. Cada año – el 2023 también – se han obtenido significativas cantidades de divisas que ingresaron a Perú por las exportaciones de nuestras producciones. Las sumas de divisas por las exportaciones de productos nacionales deben incrementarse cada vez más. Repercutirá en la estabilidad económica peruana, de sus empresarios y población en general.
Uno de los factores para incrementar el crecimiento económico es que cada vez haya mayores capitales que se inviertan para aumentar la actual producción de todas nuestras riquezas naturales, mejor aún, si son con valor agregado. Esto requiere que los gobernantes desde el Legislativo y el Ejecutivo garanticen con honestidad e idoneidad las inversiones de empresarios nacionales y sobre todo la captación de extranjeros que aporten capitales para incrementar las producciones mineras, agro industriales, pesqueras, textiles, etc. Para esa mayor producción requerirán no solamente de la apertura de nuevos centros de producción, sino que necesitarán mayor cantidad de trabajadores estables con remuneraciones racionales.
Ahora vamos a referirnos sólo a la producción agroindustrial. Nos costa, en los mercados europeos, asiáticos y norteamericanos permanentemente se venden las exquisitas frutas (mangos, paltas, uvas, mandarinas, arándanos y otras) procedente del Perú porque son muy requeridos.
El Perú tiene el privilegio de tener casi la totalidad de microclimas terrestres que permiten que en diferentes lugares se cultive frutas excelentes. En los mercados citadinos tenemos que todo el año nos ofrecen piñas, naranjas, mandarinas, paltas, mangos, manzanas, uvas, papayas, plátanos, duraznos, sandias, fresas, etc., cuyos precios no son altos. El pueblo se beneficia. En otros países son frutas “de estación” o las importan.
El Perú cada vez exporta más fruta. Esto evidencia que la agricultura y sus trabajadores continúan perfeccionándose. Es una importante actividad empresarial y fuente de trabajo (un millón de agricultores). El Perú exporta cada vez más miles de toneladas. Se informa periodísticamente las cantidades de millones (en dólares americanos) que nos compran esos países. Es un rubro interesante para nuestro PBI. Lamentablemente la ceguera de algunos “gobernantes”, el 05/12/2020 con la Ley N°31087 derogaron la Ley N°27360 del 30/10/2000 (Modificada con el Decreto de Urgencia N°043-2019 del 28/12/2019) que generó el crecimiento económico de la agro exportación estableciendo beneficios tributarios y derechos a los trabajadores. Actualmente rige la Ley N°31110 (30/12/2020) – “Régimen Laboral Agrario e Incentivos para el Sector Agrario y Riego, Agroexportador y Agroindustrial” –.
El Perú en el mundo es un importante exportador de frutas. Debe incentivársele más para lograr mayores inversiones que generen más empleos en las regiones del país ocupando más trabajadores de campo, selección, empaquetado y transporte de frutas destinadas a los países compradores de nuestra producción frutera. Los ingresos de la fruta exportada incrementarán las divisas; también generará mayor recaudación de impuestos. Y nuestros agricultores podrán satisfacer sus necesidades cotidianas. Se reducirá la informalidad y estaremos camino a extinguir la pobreza.
Es imprescindible que en los Poderes del Estado “sus personalidades” dejen sus pregones y confrontaciones políticas y establezcan con honestidad garantías legales a los empresarios inversionistas, nacionales y extranjeros, respetando sus inversiones y actividades productivas de bienes y servicios. Hacerlo, además, repercutirá en el requerimiento de más trabajadores estables con sus respectivos beneficios. Las familias mejoraran su situación alejados del hambre e incertidumbre.
José Roberto Rendón Vásquez. Más de 40 años desempeñándose como profesor de derecho laboral de la Universidad de San Marcos, fue segundo vicepresidente de la Comisión Reorganizadora de la Universidad de San Marco de 1995 al 2000. Tiene el grado de doctor en derecho por la Universidad de San Marcos, además se ha desempeñado como vocal en la Corte Superior de Lima y fue asesor del directorio de Shougan Hierro-Perú, además ha seguido cursos de especialización en la Universidad Carolina de Praga (República Checa).


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