La política en el Perú es muy compleja y diversa, debido a la historia, la geografía, la cultura y la economía del país. El Perú es una república democrática representativa, con un sistema multipartidista y una división de poderes entre el ejecutivo, el legislativo y el judicial. Sin embargo, también hay problemas de corrupción, inestabilidad, violencia, pobreza y desigualdad que afectan al desarrollo político y social del país.
El enemigo de mi enemigo es mi amigo es un proverbio árabe que se refiere a la estrategia de aliarse con alguien que tiene un enemigo común, aunque no se comparta nada más. Este principio se ha aplicado en varias ocasiones en la política internacional y también en la política interna del Perú. Por ejemplo, durante la guerra contra el terrorismo de Sendero Luminoso, algunos sectores de la fuerza pública se aliaron con grupos paramilitares para combatir a la guerrilla, aunque estos también cometieron graves violaciones de los derechos humanos.
Como arreglo un problema sin pensar en sus consecuencias es una pregunta que implica una actitud irresponsable o imprudente ante los desafíos que se presentan. A veces, se puede recurrir a soluciones rápidas o fáciles que no tienen en cuenta las implicaciones a largo plazo o los efectos colaterales que pueden generar. Esto puede ocurrir tanto en el ámbito personal como en el político. Por ejemplo, se puede optar por el populismo, el clientelismo, el autoritarismo o la violencia como formas de resolver los conflictos sociales, sin considerar los daños que pueden causar a la democracia, al estado de derecho, a la convivencia o al desarrollo.
La política judicializada y el poder judicial politizado son dos fenómenos que se refieren a la interferencia o la influencia de la política en el funcionamiento de la justicia, o viceversa. La política judicializada implica que los actores políticos utilizan el sistema judicial como un escenario para dirimir sus diferencias o para perseguir a sus adversarios, lo que puede afectar a la independencia, la imparcialidad y la credibilidad de los jueces y fiscales. El poder judicial politizado implica que los operadores de justicia actúan con criterios políticos o ideológicos, o bajo presiones o intereses externos, lo que puede afectar a la garantía de los derechos, el debido proceso y la igualdad ante la ley.
Es una vergüenza lo que sucede en nuestro país, y no pasa nada y repetimos esa frase en Perú, se práctica, la teoría de los hechos consumados.
¿Hay avisos de solución?, difícil… para el 2026. Tal es la división, que habrá más de 33 partidos y el que gane lo hará con 10%, y seguiremos sin legitimidad, sin reconocimiento y al borde de la legalidad, que es lo que vivimos hoy.
Esperemos que Dios ilumine a nuestro Perú, y logremos una democracia activa, ecuánime y participativa, que nos de el equilibrio para el crecimiento de la democracia y la economía con inclusión social, con aprecio, Rafael Aita Campodónico.
Rafael Antonio Aita Campodónico.
Licenciado en Administración de Empresas, desarrollándose en el sector turismo y comercial. Dirigente deportivo y miembro activo en diferentes instituciones de fomento al deporte. Vicepresidente de la Cámara de Comercio de Lambayeque 1998-2000.Congresista de la República para el período 2001 – 2006 por el distrito electoral de Lambayeque


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