¡Qué ilusión nos genera este grupo! ¡me siento muy satisfecho…! Ese es el mensaje de los irresponsables del Perú Sub 23 en este momento, habiendo quedado últimos en su serie! Es la conclusión del Comando Técnico de Menores y de alguna prensa que transmite el mensaje que buscaría proteger el nefasto desempeño que se viene haciendo desde la FPF en particular en el trabajo de juveniles y menores.
Perú terminó su participación en el Preolímpico Sub-23 siendo goleado por Uruguay 3 – 0. Un accidente hizo que en el primer partido se le gane a Chile, sin haber mostrado prácticamente nada.
Contra Argentina se defendió 90 minutos y, por supuesto, se perdió. Eso sirvió para que automáticamente se activen algunos medios, elogiando el desempeño de los Sub-23. Posteriormente también derrota frente a Paraguay y eliminados.
Lamentablemente, la Sub-23 de Perú no jugó a nada. Terminó aumentado la estadística que dice que, en menores, seguimos a la saga en la región. Una vez más hasta Bolivia quedó por arriba de nosotros.
¡Qué nos pasa a los peruanos que no reaccionamos frente a la destrucción de valor! Miremos los últimos 3 torneos sudamericanos de menores y somos los últimos también en sub17 y sub 20. ‘Era de esperarse… volteemos la página… miremos adelante’, siempre Oblitas con sus frases célebres para intentar tapar su nefasto ‘no trabajo’.
A nivel de clubes estadísticamente también somos los últimos en todas las competencias internacionales.
Y en la selección mayor, después de hacer clasificado a un mundial, de haber terminado dos períodos consecutivos en el quinto lugar en las clasificatorias sudamericanas, de haber llegado a estar en el décimo lugar en el ranking mundial, de haber quedado terceros y segundos consecutivamente en una Copa América, hoy día, estamos últimos en la tabla de América del Sur.
La pérdida de valor es contundente. La destrucción es masiva.
Los grandes responsables son Agustín Lozano, un sancionado ‘revendedor’ de entradas, que tiene acusaciones y carpetas fiscales y judiciales muy graves, incluyendo una investigación por organización criminal, lavado de activos, y Juan Carlos Oblitas, el supuestamente encargado de dirigir la parte deportiva de la FPF, que es una especie de ‘blindador’ de Lozano, quien le garantizaría que cierta prensa lo pase por agua tibia y que ya no tiene como más demostrarnos más su total incapacidad para el cargo.
Hace unos días, Ricardo Gareca con la sobriedad que lo caracteriza, cuando le preguntaron en una entrevista: ¿por qué no renovó con Perú?. Ha respondido: ‘Pregúntenle a Lozano y a Oblitas’.
La verdad, tarde o temprano, se iba a conocer. Ambos son los que traicionaron a Gareca. Por culpa de los dos es que Gareca dejó de ser el entrenador de Perú.
Regresando al tema de menores.
A finales de 2015, siendo presidente Edwin Oviedo, se lanzó el más ambicioso ‘Plan de Menores’ en la historia del fútbol peruano. Se generaron 24 ‘Centros de Desarrollo’ a lo largo de todo el país, con proyección de convertirlos en ‘Centros de Alto Rendimiento’. Durante el período 2016-2017 más de 15,000 niños y jóvenes pasaron visorías con un equipo de scouting. Se potenciaron iniciativas existentes como ‘Creciendo con el Fútbol’ y ‘Copa Federación’. Se crearon la ‘Copa Centenario’, torneos y selecciones regionales. Los jugadores irían a las divisiones menores de los clubes profesionales de los clubes de 1ra y 2da división. Se implementó un sistema de Fútbol Juvenil Profesional. Empezó a girar la rueda virtuosa del crecimiento y desarrollo futbolístico de nuestro país.
La FPF, ese mismo año, fue la primera de la región en implementar el ‘Sistema de Licencias FIFA’ que exigía a los clubes a contar con divisiones menores. A su vez la FPF organizó competencias Sub 13, Sub 15, Sub 17 y el Torneo de Reservas.
Hoy en día, año 2024, tendríamos más de 5800 nuevos jugadores en el sistema, patrimonio de todos los clubes y del fútbol nacional.
Hubo durante el período comprendido entre 2017 – 2018 una inversión de casi 70 millones de soles, apostando por el futuro. El Plan de Menores comprendía comandos técnicos, metodología de entrenamientos, tecnología, logística, equipamiento, medicina deportiva, preparación física, soporte emocional, psicológico y pedagógico, trabajo social, para todas las selecciones nacionales juveniles, con un importante ritmo de competencias.
Esos recursos fueron generados por esa misma gestión de Oviedo, con Juan Matute como secretario general, una unidad técnica de menores, ampliada y profesional, un staff de profesionales del mundo corporativo y un nutrido grupo de empresarios y ejecutivos que aportaron desde comisiones independientes.
Nunca en la historia del fútbol nacional la Federación había funcionado como una entidad seria y reputada del mundo corporativo. Gestión que fue admirada y aplaudida por los entendidos en el fútbol mundial y auditada por las grandes empresas transnacionales de consultoría y auditoría.
¿Qué pasó después?
La gestión que asumió el 2019 destruyó todo.
La primera excusa que dieron la dupla Lozano – Oblitas es que no había dinero.
¡Mentira! La gestión Oviedo de FPF dejo para el período 2019 – 2022 contratos firmados por más de 50 millones de dólares por derechos de transmisión con importantes empresas del mundo de la televisión nacional e internacional, radio, medios digitales, además de nuevos contratos de patrocinios y algunas renovaciones. Estos debían cobrarse durante los siguientes 4 años, cuadruplicando el monto que se encontró en el 2105. Esto fue producto de concursos públicos y negociaciones transparentes con estándares internacionales.
¿Por qué entonces desarticularon el Plan de Menores que era el auténtico futuro del fútbol peruano? Intuyo que por la misma razón por la que debían deshacerse de Ricardo Gareca: Para poder disponer a sus anchas de todo ese dinero, sin importarles el futuro del fútbol, sino priorizando sus propios intereses personales.
¡Ya basta! ¡Alguien tiene que hablar así de claro!
Es el capítulo más nefasto de la historia de la FPF y son contados con los dedos de la mano los que tienen el coraje de decirlo con todas sus letras.
Están en silencio todos los medios y grandes empresas que para el período 2023 -2026 han logrado derechos de comercialización y de transmisión, los que habrían sido adjudicados a dedo, con una FPF subvaluada.
Con ese silencio se convierten en corresponsables de esta debacle.
Siendo la corrupción el principal problema que arrastra nuestro país y de la que el fútbol, con muy contundentes evidencias, no es ajena, ¿Cómo es posible que marcas y empresas reputadas no perciban la gravedad de lo que esta sucediendo desde 2019, y se expongan a cohabitar con está institución? ¿No son consientes del daño reputacional al que se están exponiendo?
Pero no son los únicos. Son los integrantes de la Asamblea de Bases, los que escandalosamente también sostienen a Lozano.
¿Quiénes son?
En primer lugar, la Junta Directiva, que pareciera no importarles estar incluidos en las investigaciones fiscales como cómplices de algunos de los serios delitos que se le imputan a Lozano y no le pusieron el pare cuando todavía podían hacerlo.
En segundo lugar, los Presidentes de Ligas Departamentales, que están ahí hace décadas y no tienen un solo mérito. Son los representantes del fútbol amateur, de la Copa Perú y los que permitieron que se reelija indefinidamente la Junta Directiva anterior al 2015. Se trata de una serie de personajes que en su gran mayoría no tienen buena reputación en sus regiones, no han estudiado, ni trabajado en nada por destacar, viven del fútbol en una economía subterránea cuya caída es constante. Son un tumor hecho metástasis.
Los presidentes o representantes de los clubes profesionales (Liga 1 y 2), que se han sometido a la FPF para recibir migajas. Permitieron la vulneración de sus derechos comerciales y patrimoniales de sus instituciones y han dejado que el sistema colapse.
Hay otros integrantes de la Asamblea que son el lado más débil. Sin embargo, el sindicato, que cuenta con nada menos que 7 votos, algo más debería hacer, pues tiene la fuerza de los jugadores, sin los cuáles no hay fútbol. Sin embargo, otros intereses particulares los traicionan en su obligación de buscar un fútbol limpio y desarrollado.
Sería injusto no mencionar que existen algunos actores decentes en cada uno de los estamentos que he mencionado, sobre los que daremos cuenta próximamente.
EL PLAN DE RESCATE
Me preguntan constantemente si hay algo que hacer. Yo respondo que, aunque siempre se podría caer mas bajo si siguen estos nefastos personajes: ¡SÍ SE PUEDE CAMBIAR!
Propongo estas acciones para salvar al Fútbol peruano:
- PEDIR A LA FIFA NOMBRAR UNA COMISIÓN NORMALIZADORA de inmediato que deponga a la actual presidencia y la someta a la justicia deportiva internacional para una inhabilitación de por vida y NOMBRAR a personas idóneas para que tengan temporalmente las riendas del fútbol peruano.
- DISOLVER con carácter de urgencia las Ligas Departamentales y desaparecerlas para siempre del ecosistema futbolístico nacional. FORMAR LAS NUEVAS LIGAS REGIONALES, con gente nueva, profesionales capaces y limpios de cada región.
- REACTIVAR el ‘Sistema de Licencias FIFA para clubes profesionales’ que los obligue a tener divisiones menores, administraciones transparentes, auditadas, e instalaciones adecuadas para el desarrrollo de su actividad.
- RELANZAR el ‘Plan de Menores’ a Nivel Nacional para devolver la esperanza y el futuro a nuestro fútbol. VOLVER a organizar los torneos y selecciones regionales para darles ritmo de competencia y roce a los miles de niños y jóvenes.
- RENOVAR la Dirección Deportiva, creando una nueva ‘Unidad Técnica de Menores’ que se proyecte a largo plazo y articule todo el trabajo incluyendo los deportes en vía de desarrollo.
- CREAR el ‘Patronato del fútbol’ para atraer a las empresas que quieran invertir en el futuro de nuestra juventud sana y competitiva. Buscaría darles incentivos tributarios para que inviertan e implementaría un ‘Plan de Fidelización’.
- CONVOCAR nuevamente a profesionales capaces y probos, que quieran ser protagonistas de esta nueva etapa.
- FIRMAR con el Estado la cesión en uso de 30 estadios en todo el país, incluida la ‘Casa de la Selección’ para que dejen de ser un gasto para el país y así volverlos rentables.
- RETOMAR el nuevo ‘Centro de Selecciones’ que iba a ser el mejor de la región y que la actual gestion abandonó todo lo invertido.
- RECUPERAR al hincha peruano que estuvo tan comprometido en el peridodo 2015 – 2018 y que fue galardonado por FIFA como la ‘Mejor Hinchada del Mundo’, reconectando con los sentimientos de esperanza, orgullo y optimismo.
Retornarían las empresas más renombradas como Pwc, KPMG, EY. Así volverían los concursos y licitaciones transparentes y no entregadas a dedo, ya sea para sponsors, derechos de transmisión, indumentarias y otros. Buenos profesionales, ejecutivos y empresarios aportarían nuevamente sus conocimientos, experiencia y recursos para sacar adelante el fútbol de nuestro país.
Es un sueño, tal vez, pero todo se puede hacer si es que denunciamos y señalamos a los destructores del fútbol peruano que solo buscan satisfacer sus intereses personales y particulares. Son algunos falsos valores, ídolos de barro y sujetos de pésima reputación que se están apropiando de nuestra marca fútbol. No lo permitamos.
¡ARRIBA PERÚ!
*Por ética periodística, siempre menciono, que fui parte de la gestión 2015 – 2018. Por eso conozco al detalle lo que se encontró, lo que se hizo y lo que se ha destruido y siguen arrasando. Digamos NO a los Fifagate modernos.
Guillermo Ackermann Menacho.
Desde hace más de cuatro décadas me desempeño como gestor en el campo de las comunicaciones, marketing y responsabilidad social, tanto en empresas del mundo corporativo, instituciones con fines sociales, medios de comunicación, radios, televisión, digitales, así como en la producción de contenidos audiovisuales, publicidad, documentales, videos institucionales y diversos programas. He sido productor ejecutivo de material producido en 24 países. Desde mi juventud he participado en diversas iniciativas sociales, deportivas y religiosas, como promotor y voluntario. Soy un convencido que este mundo se puede cambiar si cada uno pone su granito de arena y, en lo que hago, trato de poner el mío.


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