Cecilia Palacios Columnas

Justicia y ajusticiamiento

Desde que estalló el escándalo Lava Jato asistimos en el país a la aplicación de una justicia basada en el ajusticiamiento en que existen dos categorías de investigados, los VIP a los que se les trata con guantes de seda y los de la tribuna popular a los que se les aplica las más draconianas restricciones. A ocho años de creado el Equipo Lava Jato e iniciadas las investigaciones fiscales estamos viendo las consecuencias,  no ha logrado ninguna sentencia importante y queda  la sensación que asistimos a un circo en el que se ajustició a los enemigos públicos del país para satisfacer a espectadores sedientos de venganza, prisiones preventivas prolongadas, investigados liberados por exceso de carcelería o porque ganaron procesos en el Tribunal Constitucional, incautaciones, allanamientos y operativos policiales espectaculares con consecuencias fatales que, tarde o temprano, deberán ser objeto de una profunda investigación que devele al gran titiritero. 

Hoy, los otrora héroes anti corrupción están venidos a menos, evitan dar la cara en medios no complacientes y no están dispuestos a rendir cuentas de sus investigaciones sesgadas que  hasta hoy sólo denotan impunidad. El caso  más indignante es el de Susana Villarán, corrupta confesa, a quién el Ministerio Público la investiga casi una década, confesó su delito hace 5 y su control de acusación está en pañales; para cuando se inicie su juicio probablemente habrá pasado dos veranos más retozando en alguna piscina vecina a su residencia ubicada en un “asentamiento humano” con vista y salida al mar con la venia de la Fiscalía y el Poder Judicial. 

El fracaso no sólo es patrimonio del Equipo Lava Jato y la Procuraduría General de la República, es de un Poder Judicial que avaló uno a uno los pedidos fiscales y normalizó avalar cada acusación fiscal sellando cada tropelía de nuestras entidades de justicia, es el Poder Judicial que debe erigirse en el patrón de andas de esta procesión acompañada por cómplices asolapados que desde sus tribunas mediáticas diseñaron la estrategia de comunicación del engaño, basta recordar la campaña de “líderes de opinión” asalariados que defendieron la urgencia de devolver a Odebrecht parte de la venta de Chaglla a cambio de codinomes que nunca llegaron o la defensa cerrada de seguir contratando con las corruptas “reformadas y arrepentidas”, pero que nos vendieron la idea que estaban luchando contra la corrupción.

En nombre de la lucha contra corrupción los entes de administración de justicia nos entregaron show y arbitrariedades por varios años, a 8 años de creado el Equipo Lava Jato no exhibe ninguna condena importante, Humala, PPK, Vizcarra están libres, sólo OH está en juicio y el extraditado Toledo podría salir en libertad en los próximos días gracias a la conveniente omisión del Fiscal Pérez de solicitar ampliación a su prisión preventiva, omisiones sospechosas que contrastan con el apuro y diligencia para  examinar los teléfonos celulares incautados hace 5 años al fallecido ex presidente Alan García, esta vez nuevamente con la venia del Poder Judicial que se presta una vez más a santificar los abusos fiscales que lo que buscan es distraer la atención y evadir dar explicaciones de sus acciones y omisiones.

Para alimentar la corrupción nada mejor que la impunidad, algo que no hubiese sido posible para los órganos encargados de administrar justicia sin el concurso  entusiasta de esa hermandad erigida como “reserva moral del país” que santificó el acuerdo de colaboración eficaz con el cerrado apoyo de la prensa nacional pero que sabemos no asumirán la responsabilidad de haber entregado todo a las corruptas brasileras permitiéndoles que vendan sus activos, que abandonen el país y que paguen indemnizaciones en cómodas cuotas anuales que se extenderán más allá de una década, a cambio de circo y ajusticiamiento.

Cecilia Palacios C.
Cecilia Palacios es Bachiller en Ciencias de la Comunicación de la Universidad de Lima, trabajó en prensa televisiva privada durante la época del terrorismo, posteriormente se dedicó a actividades privadas.

1 comment on “Justicia y ajusticiamiento

  1. Monica Montenegro

    Absolutamente de acuerdo contigo. Un circo y nada más. Algún día sabremos quienes son los titiriteros qué hasta el día de hoy mueven y acomodan todo según sus intereses!!

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