Columnas José Roberto Rendón

La juventud debe prever una vejez sin desgracias

En la vida humana hay dos etapas significativas. Sin dejar de considerar la infancia, niñez, adolescencia y la edad adulta, vivimos la juventud y aspiramos llegar a la vejez.

En la juventud, aparte de la educación familiar, nos formamos en centros educativos donde aprendemos ciencias y artes básicas preparándonos para trabajar con eficiencia o seguir estudios superiores, generalmente en universidades. Egresados de secundaria, estando a nuestra vocación, nos orientamos para estudiar una carrera que procure nuestra satisfacción de conquistar lo que aspiramos, seguridad de trabajo futuro y mejores condiciones de vida.

En febrero los jóvenes están preocupados por capacitarse para rendir el examen de ingreso a una institución de educación superior donde desean cursar estudios para ser profesionales. Son meses importantes en la vida de los jóvenes. Es menester considerar que no basta con ingresar a una Universidad sino el haberse orientado debida y correctamente eligiendo la carrera donde podrán desempeñarse con idoneidad. En las entidades universitarias hay decenas de Escuelas Académica Profesionales. Cada una es de especialidad. Señalemos un caso: La Universidad Nacional Mayor de San Marcos tiene 20 Facultades y más de 60 Escuelas Académico Profesionales. La de mayor cantidad de postulantes son Medicina, Derecho, Contabilidad, Administración, Ingenierías, Educación, Ciencias Sociales. Cada una tiene un limitado número de vacantes. Cada año postulan a San Marcos más de 50.000 jóvenes. Es menester escoger la carrera de la vocación del postulante y concentrarse en una óptima preparación. No hay padrinos ni recomendación que valgan; los tramposos fracasan. Sólo ingresan los mejores. Concluyen estudios universitarios rindiendo el examen de fin de carrera y obtienen los títulos de bachiller y el profesional, luego se colegian y están en condiciones de trabajar profesionalmente. Si son óptimos, honestos, productivos y persistentes, conquistarán prestigio y obtendrán una economía que les garantice sostener la familia y garantizar la ventura en la vejez.

En la vida trabajamos para subsistir. Comenzamos de jóvenes y terminamos en la vejez. Debemos haber previsto que al llegar a la tercera edad podamos seguir subsistiendo.

En la vida laboral debemos formar un fondo económico suficiente que nos permita subsistir en la ancianidad. La forma es constituir paulatinamente ese fondo para obtener el derecho jubilatorio, es que durante el tiempo que hemos prestado servicios dependientes y subordinados a un empleador, éste nos descuenta un porcentaje (generalmente 10%) de nuestra remuneración mensual para la ONP o una AFP la que al jubilarnos (70 años de edad) obtendremos una pensión jubilatoria mensual. También podemos ser afiliados facultativos, esto es directamente a la ONP o una AFP donde cada mes aportamos una cantidad dineraria para formar el fondo jubilatorio. Cuanto más se acumule mayor será el monto pensionario. Obviamente si no se ha aportado o se ha dejado de hacerlo, el perjudicado será el que no previó su vejez. La pensión jubilatoria mensual es desde que el asegurado se jubila hasta su muerte y luego se pagará a su cónyuge sobreviviente el 50% de la pensión del aportante.

Esta es una forma de garantizar el futuro. Muchos no aportaron nada o retiraron sus fondos jubilatorios y en su vejez su pensión será sumamente diminuta. Habrá miles de ancianos en las calles sin medios de sustento.

Un hecho que no debe pasar inadvertido porque perjudicara irremediablemente a los trabajadores o afiliados facultativos a la ONP o una AFP es que sin medir las consecuencias de lo que hacen y/o fomentan, algunos políticos electos o congresistas – en su creencia que serán populares o los “reelegirán” – aprueban en el Congreso “normas” “autorizando” que los afiliados a un Sistema Jubilatorio, puedan retirar cantidades de dinero de sus fondos pensionarios. Lo han hecho ya 6 veces y están por hacerlo una séptima vez. El dinero “que retiran” de sus fondos pensionarios, empequeñecerá cada vez el total de dinero acumulado en años, y cuando se jubilen (70 años de edad), estando a que ya es poca la cantidad, su pensión jubilatoria será diminuta. No le alcanzará ni para el pan de cada día. Es recomendable que no se retire dinero de su fondo pensionario. “A palabras necias, oídos sordos”.

En la Juventud debe preverse tener la vejez sin desgracias

José Roberto Rendón VásquezMás de 40 años desempeñándose como profesor de derecho laboral de la Universidad de San Marcos, fue segundo vicepresidente de la Comisión Reorganizadora de la Universidad de San Marco de 1995 al 2000. Tiene el grado de doctor en derecho por la Universidad de San Marcos, además se ha desempeñado como vocal en la Corte Superior de Lima y fue asesor del directorio de Shougan Hierro-Perú, además ha seguido cursos de especialización en la Universidad Carolina de Praga (República Checa).

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