Luego que el gobierno de México dispusiera la exigencia de visa a los peruanos que ingresen a ese país a partir del 20 de abril de 2024, Perú respondió aplicando el principio de reciprocidad. Esto es, Perú dispuso que los mexicanos que ingresen al país, deberán tener visa de ingreso.
En ambos casos, se excluye de la obligación de presentar visa a quienes tienen visa vigente de Estados Unidos, Canadá, Reino Unido, Australia, Japón o cualquiera de los 27 Estados europeos perteneciente al Espacio Schengen.
Felicitamos la actuación de la cancillería peruana y del canciller Javier González-Olaechea, por la demostración de rapidez, profesionalismo y soberanía.
El principio de reciprocidad fue establecido en la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas, que en el inciso 1 del artículo 47 establece que un Estado no puede efectuar actos discriminatorios que afecten a otros países.
En las relaciones entre países, se refiere a que las garantías, beneficios y sanciones que un Estado otorga a ciudadanos o personas jurídicas de otro Estado, deben ser correspondidas de manera equivalente por la otra parte.
La Convención de Viena fue suscrita el 18 de abril de 1961. Perú y México la han suscrito y ratificado. En la actualidad, 193 Estados forman parte de dicha Convención.
A propósito, en 1994 la Suprema Corte de Justicia de México definió la reciprocidad como “la costumbre que sigue un Estado determinado de conceder a otro estado un trato semejante al que recibe de él, en un determinado punto de la cooperación internacional”.
La reciente disposición mexicana que afecta a Perú, se suma a una serie de actos hostiles de parte del gobierno mexicano y del presidente Andrés Manuel López Obrador.
Uno de ellos fue la campaña internacional que hizo contra Perú al desconocer la legitimidad del gobierno peruano iniciado el 7 de diciembre de 2022 con la presidencia de la señora Dina Boluarte, lo cual fue una sucesión constitucional y absolutamente legítima. Pero al respecto, López Obrador mintió al mundo y afectó al Perú, sosteniendo mentiras contra el país.
López Obrador violó el principio de no intervención, que prohíbe la injerencia de un Estado en territorio o asuntos de otro, de acuerdo con el artículo 2 de la Carta de la Naciones Unidas, cuya Asamblea General, a través de la resolución 2131, ha establecido que ningún Estado tiene derecho a intervenir directamente en asuntos internos o externos de otro.
Así las cosas, ante la hostilidad, obviamente Perú ha respondido con reciprocidad ante el embate de un gobernante y un gobierno que no respeta los principios básicos de convivencia entre las naciones.
Si Perú no hubiera respondido a México como lo ha hecho, hubiera dado el mensaje de permitir cualquier cosa a cualquier país. Hubiera dado el mensaje de un país sin dignidad que no hace respetar su soberanía.
En 2023, el flujo de turistas mexicanos a Perú fue de 73,300, un número reducido que sería insignificante si se quitara a los visitantes mexicanos no contemplados en la disposición peruana.
Así que el impacto económico de corresponder con reciprocidad a la decisión mexicana es infinitesimal, pero la ganancia política y diplomática para Perú es gigante.
El gobierno de López Obrador está por concluir y se espera una mejor relación bilateral con el próximo gobernante. En Perú apreciamos al maravilloso pueblo mexicano y la gran historia de ese país, pero lamentamos que un gobernante irresponsable maltrate las relaciones entre los dos países.
López Obrador concluirá su mandato con las acusaciones de haber recibido financiamiento de campaña del Cartel de Sinaloa, con simpatía y defensa que ha ofrecido al “Chapo” Guzmán, con el título de ser el “rey del cash” (recomiendo leer el libro de Elena Chávez), con la credencial de que en México estén siete de las diez ciudades más peligrosas del mundo.
Para los peruanos, se irá con el mal recuerdo de haber afectado las relaciones entre nuestros países.
Luis Benavente.
Licenciado en Ciencias de la Comunicación y Magíster en Administración, graduado por la Universidad de Lima. Doctor Honoris Causa por la Universidad Nacional Hermilio Valdizán de Huánuco. Actualmente se desempeña como director ejecutivo de Vox Populi Consultoría y analista político en medios de comunicación nacionales e internacionales. En la Universidad de Lima ha sido director del Grupo de Opinión Pública (1997-2010) y director de imagen institucional (1994-2002). Ha sido docente del Máster en Gobernabilidad y Procesos Electorales de la Escuela Electoral del Jurado Nacional de Elecciones (2009-2018), del Máster en Comunicación Política e Institucional del Instituto Universitario Ortega y Gasset de Madrid (2007-2014), de la Facultad de Comunicación de la PUCP (2014-2015) y de la Facultad de Comunicación de la Universidad de Lima (1980-2012). También ha sido presidente de la Asociación Peruana de Facultades de Comunicación Social y miembro del Comité Ejecutivo de la Asociación Latinoamericana de Ciencia Política.


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