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¿La IA reemplazará a los humanos?

Es fundamental reconocer que la IA probablemente reemplazará algunos trabajos y tareas que involucran actividades repetitivas y predecibles, como la manufactura, la entrada de datos y el servicio al cliente. Sin embargo, es importante señalar que esto no significa necesariamente que estos trabajos desaparecerán por completo. Más bien, pueden evolucionar para requerir habilidades más avanzadas, como la resolución de problemas, el pensamiento crítico y la inteligencia emocional.

De hecho, un informe del Instituto Global McKinsey estima que para 2030, hasta 800 millones de puestos de trabajo podrían desaparecer en todo el mundo debido a la automatización. Sin embargo, el mismo informe sugiere que la IA podría crear 20 millones de nuevos puestos de trabajo.

“Algunas de las tendencias a largo plazo que vimos acelerarse durante la pandemia persistirán, incluidas la búsqueda de una mayor flexibilidad en el trabajo, un mayor control de los empleados sobre la evolución de sus carreras y un mayor significado y conectividad en sus empleos y lugares de trabajo”. https://www.mckinsey.com/featured-insights/destacados/ia-generativa-como-afectara-a-los-empleos-y-flujos-de-trabajo-del-futuro/es

Entonces, ¿cómo podemos adaptarnos a este panorama cambiante? El mismo informe señala que “la IA generativa y otras tendencias recientes que afectan al mercado laboral apuntan a la importancia de mejorar las competencias, al reciclaje laboral y la capacitación para empoderar a la mano de obra global”.

Por ello, es fundamental centrarnos en el desarrollo de habilidades que la IA no puede replicar, como la inteligencia emocional, las habilidades socioemocionales o blandas, la creatividad, así como el pensamiento crítico. Estas habilidades se están volviendo cada vez más valiosas en el mercado laboral y ayudarán a las personas a destacar en un mundo en el que la IA se está volviendo más relevante.

En segundo lugar, las empresas deben invertir en programas de capacitación y desarrollo para ayudar a sus empleados a adaptarse a las nuevas tecnologías. Esto podría implicar brindar oportunidades a los empleados para que aprendan sobre la IA y cómo pueden mejorar su trabajo.

En tercer lugar, corresponde a las empresas y a los profesionales en general, tomar con mayor preocupación y responsabilidad el desarrollo de sus habilidades socioemocionales de manera que su comunicación y sus relaciones interpersonales sean efectivas, eficientes, eficaces con los componentes emocionales y asertivos, que corresponda a cada caso, situación o persona.

En cuarto lugar, las empresas deben aprovechar el potencial de la IA para crear nuevas oportunidades de crecimiento e innovación. Por ejemplo, la IA puede utilizarse para analizar datos y detectar tendencias que de otro modo podrían pasar desapercibidas, lo que permitirá a las empresas tomar decisiones más informadas y acertadas.

Por último, si consideramos a la comunicación y sus diferentes formas, como el engranaje ideal en la cadena de producción y la cadena de valor, debemos contemplar cómo la inteligencia artificial está mejorando la eficiencia en la comunicación empresarial.

Por ejemplo, la IA permite la automatización de tareas repetitivas, como respuestas a preguntas frecuentes a través de chatbots, lo que agiliza la interacción con clientes y empleados. Además, al analizar grandes volúmenes de datos, la IA puede identificar patrones y tendencias en la comunicación, proporcionando información valiosa para la toma de decisiones empresariales. Asimismo, la personalización de mensajes y la optimización de procesos de comunicación son posibles gracias a la IA, lo que mejora la experiencia del cliente y aumenta la eficiencia en la comunicación interna y externa de las empresas.

Sin embargo, no hay que descuidar también lo que, en muchos casos, busca el cliente e incluso el colaborador en cualquier empresa, como es un contacto personalizado, con cara, voz y forma humana que lo atienda y escuche; una variable que las empresas no deben descuidar nunca.

Lo bueno, al menos hasta hoy, es que la interacción humana sigue siendo irremplazable y aunque un muñeco o un robot puedan parecerse a una persona; el ánima y el espíritu que cada uno lleva desde que nacemos hasta que morimos, más allá de nuestras creencias, nos da la esa sensación de vida, de lucha, de esperanza, de resiliencia que nos hace humanos.

Santiago Carpio.DOCTOR EN COMUNICACIONES de la Universidad Autónoma de Barcelona. Consultor – especialista en estrategias de comunicación, habilidades socioemocionales y producción audiovisual. Expositor y promotor del storytelling para la educación y el marketing. Docente PUCP, CENTRUM. Profesor Referente U. Continental. Docente UPN. Director de Proyectos e Innovación Educativa, Escuela Superior Toulouse Lautrec. Ex Presidente del Comité de Ética de la Sociedad Nacional de Radio y Televisión. Ex DIRCOM de la Oficina General de Comunicaciones del MINEDU.

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