Cecilia Palacios Columnas

Todos los caminos conducen a Dina

A medida que pasan las horas y se conoce la participación directa de la Presidenta de la República en un intento desesperado para frenar las investigaciones contra su hermano Nicanor Boluarte se extiende más la onda expansiva desatada por la intervención fiscal a la presunta organización criminal “Los waykis en la sombra” que ha llevado a prisión preliminar al hermanísimo, a su abogado Mateo Castañeda y a otras 19 personas, entre operadores políticos, alcaldes distritales, prefectos y subprefectos en nuevo operativo del Equipo Especial de Fiscales contra la Corrupción en el Poder a cargo de Marita Barreto. Las consecuencias son impredecibles pero sin duda alguna impactarán directamente en la actual inquilina de Palacio de Gobierno que está haciendo méritos sobrados para salir en breve por la puerta trasera de la Casa de Pizarro.

En la medida que  Barreto actúe con suma pulcritud y en estricto apego de la ley para no vulnerar derechos de investigados, su actuación será legitimada por la población y no estaremos ante otra heroína con pies de barro. Lo revelado hasta el momento indica que don Nicanor sí era un operador político en la sombra de  Boluarte; al estilo de Pedro Castilllo,  se ha valido de funcionarios del estado para formar  un partido político,  echando mano de prefectos, subprefectos y alcaldes distritales para favorecer un proyecto cuya principal beneficiaria no es otra que la actual mandataria. Por eso es iluso considerar siquiera que estas movidas las hizo sin el conocimiento y sin la venia de su hermana, todos los caminos conducen a ella.

La mayor gravedad reviste en la participación directa de la mandataria para captar ex agentes de DIVIAC a través de un cliente de su abogado Mateo Castañeda; en esta historia por capítulos, es difícil entender cómo un experimentado penalista se prestó a interferir torpemente en un proceso fiscal en curso, se trate de una “celada”, una “emboscada” o un engaño, el Dr. Castañeda ha caído insólitamente como un practicante de primer ciclo ante agentes infiltrados comandados por el alfil de Martín Vizcarra el otrora ministro Carlos Morán para quién la traición es su lema y al que mal no le hacía congraciarse con el Ministerio Público considerando que carga gruesas investigaciones por corrupción durante su paso por el MININTER. En el análisis de la operación encubierta que terminó con la prisión preliminar del hermano presidencial y sus “waykis” aún genera ruido  el protagonismo de Morán, un héroe GEIN que se sumó a las filas incondicionales de Vizcarra, avaló el golpe de estado y fue sindicado como uno de los cerebros detrás del “cerco” a Alan García. En la suma de suspicacias hay que considerar la revelación que ha hecho el programa “Beto A Saber” sobre posibles intereses subalternos moqueguanos para neutralizar la defensa legal de tres colaboradores eficaces en los procesos contra el Lagarto ya que el estudio Castañeda representa a “Toñito” Camayo en el caso “Cuellos Blancos”, al intermediario de entrega de sobornos José Manuel Hernández en el caso  Club de la Construcción – ICCGSA y  al funcionario de Provías Descentralizado Juan José Enciso en el caso “Los Intocables de la Corrupción”.

En este mar de revelaciones, allanamientos y cárceles sin condenas aún quedan sombras sobre la actuación de los operadores de justicia, implacables para investigar por “organización criminal” indiscriminadamente a unos y tan cautos para investigar a otros presuntos criminales que, tomando por ciertos los dichos del aspirante a colaborador eficaz Jaime Villanueva, no han sido presentados aún por el Ministerio Público en gráficos de organización criminal con sus respectivos brazos legales, mediáticos, financieros y políticos; si ese día llegara, tal vez la población comenzaría a creer en sus instituciones y tendría confianza en que no se sigue administrando una justicia sesgada.  Y mientras nos regodeamos en esa miseria moral y ética en que se ha convertido la política peruana, pocos se preocupan de lo que realmente importa que es el galopante índice de pobreza que afecta a casi un tercio del país.

Cecilia Palacios C.
Cecilia Palacios es Bachiller en Ciencias de la Comunicación de la Universidad de Lima, trabajó en prensa televisiva privada durante la época del terrorismo, posteriormente se dedicó a actividades privadas.

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