Columnas Martín Belaunde

No vale la pena pelearse con todo el mundo

El candidato Javier Milei líder de la agrupación La Libertad Avanza, fue elegido presidente de Argentina en la segunda vuelta realizada el 23 de noviembre del 2023, en la que derrotó al Candidato peronista Sergio Massa, que representaba la continuidad de la pareja gobernante Alberto Fernández y Cristina Kirchner, con una mayoría del 55% versus el 44 % de su rival oficialista. En la segunda vuelta obtuvo el apoyo de Cristina Bullrich que había logrado en la primera cerca del 14% de los votos.

Sin duda el triunfo electoral de Javier Milei fue contundente y lo hizo sin hacer concesión alguna a la prédica populista de su más cercano rival, que en buenas cuentas reflejaba una política gubernamental de subsidios monetarios que llevó a la Argentina a la quiebra, sin perjuicio de haber generado el proceso inflacionario más grande de su historia. Fiel a su compromiso electoral Javier Milei ejecutó en los primeros tres meses de su gobierno un durísimo proceso de ajustes, que se tradujo en un superávit presupuestal  al vencimiento  del primer trimestre, luego de muchísimo tiempo que no se apreciaba ese resultado. Todo lo cual originó un recrudecimiento de la oposición sindical y peronista expresado en manifestaciones callejeras que pretendieron sin éxito debilitar a su administración y hacerla cambiar de política. Hasta ahora Javier Milei ha salido airoso de  estas durísimas pruebas sin un desmedro visible de su  popularidad . En ese sentido solo cabe felicitarlo por su tenacidad así como por su coraje al no haber cedido un milímetro  en el cumplimiento del programa electoral que lo llevó al poder.

Sin embargo, hay un aspecto de la desbordante personalidad de Javier Milei que resulta preocupante y que lo está llevando a cometer errores en el ámbito internacional que deterioran su imagen y que podrían llevarlo al fracaso. Milei aparentemente, no distingue entre su campaña como candidato y su actuación como presidente, al utilizar tanto en el ámbito interno como en el externo, un lenguaje innecesariamente   confrontacional.  En su campaña tuvo la pésima ocurrencia de referirse del Papa Francisco como “el maligno”, frase de la que tuvo que retractarse cuando lo visitó en el Vaticano al poco tiempo de asumir la presidencia. Esta racha ha seguido con Maduro, lo cual no es criticable porque el dictador venezolano insulta a todos que se le  oponen dentro y fuera de Venezuela, y también con Petro cuya demagogia es muy parecida a la de su vecino de Venezuela.

No obstante, en los últimos días Milei no ha podido controlar su genio y en lugar de rechazar de manera tajante  algunas  frases insultantes que le dirigieron ciertos integrantes del gabinete del  Presidente del Gobierno español, tuvo la pésima ocurrencia de insultarlo a él como a su esposa, en un evento organizado por VOX hace pocos días en España.  Ese insulto fue introducido en la mitad del texto escrito que estaba leyendo y pudo apreciarse de manera clara que no formaba parte  del mensaje original, o por lo menos así quiso dar esa impresión, sea para complacer a sus anfitriones o para satisfacer su ego.

Como era de esperarse esa expresión originó  un grave incidente diplomático en el cual el Presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, le ha exigido que presente sus disculpas sin perjuicio de retirar a su embajador en la Argentina, con la amenaza de romper relaciones diplomáticas. Milei por su parte anunció que mantendrá su embajador en Madrid, medida ociosa dado que  el gobierno español lo puede declarar persona no grata y expulsarlo del país.

Frente a estos hechos el autor de estas líneas se pregunta, ¿qué sentido tiene ganarse enemigos en el exterior? ¿Acaso eso lo ayuda algo en su propósito de lograr el apoyo financiero internacional para estabilizar las finanzas argentinas y pagar su inmensa deuda externa? Es evidente de acuerdo al más elemental sentido común, que ese tipo de actitudes solo lo debilitan y causan la impresión de que Milei en el mejor de los casos es un gobernante “excéntrico” y en el peor un loco de  manicomio. Todo esto lo perjudica a él tanto como a la Argentina que el desea servir, generando un efecto contraproducente que debe ser evitado a toda costa. Esperemos que con la inteligencia que le caracteriza, Javier Milei  modifique su conducta y asuma una actitud más racional  en sus relaciones internacionales.

Martín Belaunde Moreyra. Bachiller en Derecho y Abogado por la PUCP y Magíster en Derecho Civil y Comercial por la USMP. Abogado en ejercicio especializado en Derecho Minero e Hidrocarburos. Autor del libro “Derecho Minero y Concesión”. Ha sido Vice Decano, y Decano del Colegio de Abogados de Lima, y Presidente de la Junta de Decanos de los Colegios de Abogados del Perú y en el ámbito público: Embajador del Perú en Argentina y Congresista de la República del Perú en el período 2011-2016.

0 comments on “No vale la pena pelearse con todo el mundo

Deja un comentario

Discover more from Vox Populi Empresarial

Subscribe now to keep reading and get access to the full archive.

Continue reading