En junio de 2021 entre la lucha voto a voto para impedir que un cuasi analfabeto de juntas ilegales como Pedro Castillo llegue al poder, el bloque que apoyaba a Keiko Fujimori juntó fuerzas para la impugnación de centenares de actas con firmas falsas, sospecha de votantes de ultratumba e irregularidades en la suplantación de miembros de mesa; por su parte, el Jurado Nacional de Elecciones cerró filas con la prensa a su favor para sostener que la votación fue transparente, alegando que la candidata de la derecha era “mala perdedora”. Así, en un mismo día, por la mañana el órgano electoral concedió a Fuerza Popular la extensión del plazo para la presentación de impugnaciones y por la tarde rectificó su resolución dejando sin efecto la posibilidad que se revisen las actas impugnadas. Esa medida insólita le abrió las puertas de Palacio a Perú Libre.
Este hecho, conocido por todos, ha vuelto a reactualizarse a raíz de la reciente filtración de la delación del operador de sobornos castillista, Salatiel Marrufo, que narra cómo operadores del lápiz contactaron a magistrados del Jurado Nacional de Elecciones para bloquear masivas impugnaciones de actas; cita el aspirante a colaborador eficaz que, a través de Dina Boluarte, Alejandro Sánchez y Richard Acuña se coordinó con los miembros del ente electoral Jorge Salas Arenas, Jovián Sanjinez y Jorge Rodríguez; los hechos sugieren que lograron su objetivo porque el JNE eliminó la posibilidad de transparencia impidiendo que se observen y analicen las actas en disputa, ello generó la “declinación irrevocable” de uno de sus titulares, el magistrado Luis Arce Córdova. En su momento, la renuncia de Arce Córdova fue tratada por la prensa como una traición e irresponsabilidad en un proceso electoral en curso. Presta, la vocería caviar encarnada en uno de sus constitucionalistas afines, Luciano López, salió a proponer que la Junta Nacional de Justicia suspenda al magistrado para posibilitar que lo reemplace el suplente, el órgano electoral acató y por unanimidad cocinó “por falta grave” al magistrado titular. Un mes antes, al parecer por discrepancias con la forma que el JNE llevaba el proceso electoral habían renunciado tres miembros del Tribunal de Honor del Pacto Etico Electoral; se conoció poco sobre las motivaciones exactas de las renuncias de su presidenta Delia Revoredo, de la historiadora Carmen McEvoy y del abogado Gastón Soto, pero ahora que el fantasma del fraude ha vuelto a asomar es una arista más para el desarrollo de las investigaciones.
Qué cambió para que se enciendan las alarmas en los medios de comunicación y después de 3 años salte la noticia a las primeras planas? Parece ser que la motivación principal no es conocer si hubo o no fraude sino la revelación de Marrufo que compromete a Boluarte como coordinadora del bloqueo de impugnaciones con ayuda del hijo del “Papá de La Libertad”. Todos recordamos que en esa nefasta campaña post electoral los principales medios de comunicación defendieron a capa y espada la “transparencia” del Jurado Nacional de Elecciones, junto a ellos se alinearon la CIDH, el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, el Relator Especial de Naciones Unidas y una serie de organizaciones de la sociedad civil nacionales y extranjeras serviles al anti fujimorismo. Lo cierto es que la coordinación estrecha entre Perú Libre y magistrados del JNE para perjudicar a Keiko Fujimori y Rafael López Aliaga ya había sido denunciada en mayo 2022 por otro aspirante a colaborador, Zamir Villaverde, en esa ocasión la mayoría del conglomerado mediático trató la noticia como fake news.
En el hipotético caso que Marrufo logre acreditar su delación, el fraude se consumó y es irreversible. La denuncia presentada por Latina el último domingo contiene lo que Villaverde ya había narrado hace dos años, en ese entonces la desdeñó; por ello, se puede inferir que lo que los motiva hoy no es conocer la verdad sino la oportunidad de golpear mortalmente a la actual inquilina de Palacio. Si llegan a buen puerto, las investigaciones dirán si la voluntad popular se torció desde la mesa y se consumó el fraude.
Cecilia Palacios C.
Cecilia Palacios es Bachiller en Ciencias de la Comunicación de la Universidad de Lima, trabajó en prensa televisiva privada durante la época del terrorismo, posteriormente se dedicó a actividades privadas.

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