Es insólita la desfachatez política de la señora Verónica Mendoza que ad portas de movilizaciones sindicales y legítimos reclamos ha reaparecido con la pierna en alto para azuzar los ánimos invocando al derecho de insurgencia ante un gobierno usurpador que contiene el artículo 46 de nuestra Carta Magna. Dice la izquierdista “nadie debe obediencia a un gobierno usurpador, tenemos derecho a la insurgencia, a la desobediencia civil para sacar a la mafia del poder de Palacio y del Congreso”.
Habría que refrescarle la memoria a la lideresa de Nuevo Perú que ella y los movimientos de izquierda que la aúpan son los responsables de haber sentado en Palacio de Gobierno a Pedro Castillo y a su sucesora constitucional Dina Boluarte y que, no sólo fue aliada de este gobierno, también con su silencio fue cómplice de cada una de las trapacerías del líder perulibrista, permaneciendo muda, casi en calidad de no habida, durante los 17 meses de gobierno del “Prosor”. Se le olvida que pidió para co-gobernar 5 ministerios, incluido el Premierato, a través de su congresista Ruth Luque, según delación del aspirante a colaborador Jaime Villanueva, versión corroborada por el mismísimo Vladimir Cerrón. Se le olvida a la “insurgente” Verónica que durante esos 17 meses, Pedro Castillo parceló ministerios, repartió poder a personajes impresentables que nada tuvieron que ver con motivaciones técnicas sino más bien con tráfico de influencias, colusión y aprovechamiento del cargo; esa amnesia interesada permaneció mientras se descubría que Castillo gestionaba licitaciones corruptas en los sectores de Transportes, Energía y Vivienda, que se coludía con los llamados “niños 1 y 2” ofreciendo obras, que habría vendido ascensos policiales y que ante el avance de investigaciones fiscales usó el aparato estatal y a sus ministros para subvertir a la población a través de los mal llamados consejos de ministros descentralizados. Verónica Mendoza sólo recuperó el habla ante el golpe de estado fallido de Pedro Castillo cuyo logro de gobierno más significativo fue auto gestar su propia vacancia presidencial tras anunciar el cierre del Congreso en diciembre 2022; sólo con la evidencia de la pérdida de poder tras bambalinas doña Verónica condenó al golpista por “haber traicionado la promesa de cambio por la que el pueblo votó”. Afortunadamente, los hechos y su silencio han quedado registrados, si hubo “cambios” en esos 17 meses no fueron a favor de la población, ahí están los índices sobre el incremento de pobreza, severidad de anemia, corrupción, desinstitucionalización de organismos estatales, informalidad y privilegio de la incorporación al estado de gremios amigos como el FENATEP; las marchas brillaron por su ausencia.
También habría que recordarle a doña Vero que si Dina Boluarte gobierna es por sucesión constitucional, puede no ser popular, puede tener un dígito de aprobación, pero su gobierno es legítimo, no es usurpador y es el gobierno que la izquierda, la izquierda caviar y otros sectores ilegales santificaron en el 2021. No dudo que si Boluarte hubiese continuado parcelando el poder y repartiéndole ministerios, Mendoza continuaría silente porque si una especialidad ha mantenido en su vida política y partidaria es la de liarse con la corrupción y treparse a coches electorales resguardando el interés propio; aún recordamos que ingresó al Congreso en 2011 de la mano de Ollanta Humala y fue sindicada por el ex presidente como secretaria de Nadine Heredia durante la recaudación de fondos para la campañas nacionalistas de 2006 y 2011; acaso en 2018 al no lograr inscribir su partido tuvo reparo alguno en aliarse con el hoy sentenciado por corrupción ex gobernador de Cajamarca, Gregorio Santos, y dos años antes subirse al coche electoral ppkausa traicionando sus principios anti neoliberalistas que ha vendido desde su ingreso a la política? O se nos ha olvidado que en 2021 selló su alianza electoral con otro gobernador regional corrupto y que no vaciló en subirse al coche del jefecito de Los Dinámicos del Centro, Vladimir Cerrón; y, como consecuencia de esa alianza, gobierna hoy la señora Boluarte?
Los peruanos nos hemos acostumbrado a tolerar la demagogia cargada de bravuconadas de ciertos políticos sin exigirles que si pretenden transitar por la democracia se comporten como demócratas y no jueguen a patear el tablero convocando impunemente a la desobediencia civil e insurgencia; es hora de enrostrarle a la dos veces candidata presidencial su oportunismo político y escasa consecuencia para asumir los errores y fracasos de sus alianzas, así como su especialidad en lavarse las manos como de “lavar banderas” en causas corruptas de las que difícilmente podrá zafarse, principalmente, porque si, como consecuencia de sus proclamas políticas irresponsables y convocatorias para encender la pradera se desata otro baño de sangre en el país, del cual será ella absolutamente responsable.
Cecilia Palacios C.
Cecilia Palacios es Bachiller en Ciencias de la Comunicación de la Universidad de Lima, trabajó en prensa televisiva privada durante la época del terrorismo, posteriormente se dedicó a actividades privad

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