Cecilia Palacios Columnas

El principio del fin

No fue el Mamotreto de la Nación el que concentró la atención del país, menos la abstención mayoritaria de escuchar 5 horas la soporífera rendición de cuentas y anuncios de Dina Boluarte, América tuvo los ojos puestos en las elecciones en Venezuela con la expectativa de la caída de Nicolás Maduro y su camarilla militar delincuencial, artífices del éxodo masivo que llevó a más de 8 millones de sus habitantes a dejar su país huyendo del hambre, la pobreza extrema y la falta de oportunidades en el corto, mediano y hasta largo plazo.

Que el chavista a cargo del Consejo Nacional Electoral venezolano haya proclamado a Maduro como ganador al “80%” del escrutinio” es indignante, es un fraude descarado que empezó desde que convocó a elecciones generales en que puso a andar la maquinaria estatal hacia el fraude, bloqueó la candidatura de la líder opositora Corina Machado y culminó el pasado domingo con el burdo escrutinio que da como ganador a Maduro con más del 51% de los votos, negándose a exhibir las actas electorales en el conocimiento que las que la Oposición tiene difieren y al 73% indican que la victoria fue de Edmundo Gonzáles Urrutia que, por algo más de 30 puntos, ha sido elegido por el pueblo venezolano como su presidente para un nuevo periodo. La conspiración anti-opositora chavista, impidiendo el sufragio de millones de venezolanos en el extranjero, cerrando fronteras, destruyendo mesas electorales, entre otros recursos mafiosos, fue incapaz de evitar que mayoritariamente los ciudadanos le digan NO al chavismo.

En el corto y mediano plazo la única vía podría ser hallar una solución diplomática para negociar la salida del país de Maduro y sus principales cómplices, quizás hasta negociando su impunidad, es poco viable otra salida para retirar del poder a quiénes saben perfectamente que si lo pierden su fin será la muerte o la cárcel. La participación activa y efectiva de 7 países americanos, entre ellos Perú, ha logrado presionar a la tibia OEA que, tras dos días de silencio, ha aceptado convocar para hoy al Consejo Permanente y abordar la cuestionable legitimidad de las elecciones del último domingo; sólo ante la presión se ha pronunciado, ha encarado al dictador diciéndole las cosas como son: este proceso electoral no ha tenido garantías y su manejo ha sido doloso. Otras organizaciones internacionales, muy activas en defensa de gobernantes de izquierda, permanecen mudas o su postura ha sido tibia y elocuente.

A medida que transcurren las horas Maduro y sus cómplices tomarán conciencia que el principio de su fin ha comenzado, la indignación del pueblo venezolano está expresándose en las calles desde los barrios más empobrecidos que antes apoyaban al chavismo, ésta será el principal motor para que la comunidad internacional presione a la gavilla delincuencial en búsqueda del retorno a la democracia de Venezuela. Mientras tanto, las gestiones de los cancilleres de Argentina, Chile, Costa Rica, Panamá, Perú, República Dominicana Uruguay han desatado la ira chavista expulsando de sus misiones a sus representantes diplomáticos; nuestra Cancillería ha devuelto el golpe otorgando a los diplomáticos maduristas 72 horas para que abandonen el país.

Entretanto, la mayoría de la izquierda peruana está haciendo malabares para condenar el fraude sin antes mencionar a Fujimori en sus alegatos. Es lamentable, por ejemplo,   que Verónica Mendoza “no quiera perder su tiempo” hablando de Maduro cuando de lo que hay que hablar es de “la dictadura de Dina y Keiko”; su ceguera la pinta de cuerpo entero y denota su carencia de principios democráticos a la hora de condenar a una dictadura izquierdista. De Perú Libre no se podía esperar otra cosa que la defensa cerrada de la dictadura corrupta traducida en el desparpajo de sus congresistas María Agüero, Flavio Cruz y Kelly Portalatino al avalar las elecciones fraudulentas tras informar que actuaron en calidad de “veedores del  transparente proceso electoral”.

A nuestros hermanos venezolanos decirles que el momento ha llegado, es ahora o nunca, que no cejen en su lucha pues hoy la respalda la comunidad internacional, que no pierdan la esperanza de abrazar pronto a sus padres, hijos, tíos, hermanos, amigos porque después del 28 de julio será el mundo el que le ponga los baches al chavismo y tarde o temprano caerá.

Cecilia Palacios C.
Cecilia Palacios es Bachiller en Ciencias de la Comunicación de la Universidad de Lima, trabajó en prensa televisiva privada durante la época del terrorismo, posteriormente se dedicó a actividades privad

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