La decadencia a la que ha llegado el actual Congreso tiene hoy su máximo representante en la bancada de PODEMOS de José Luna Gálvez, una bancada que ingresó en 2021 con 8 representantes y que en este nuevo período legislativo 2024 – 2025 ha logrado elevar su conformación a 13 legisladores; los nuevos jales no se caracterizan precisamente por una línea política acorde con la que propugna la agrupación que los alberga sino por un concurso de intereses personales y escasa coherencia política que insulta a los electores que les otorgaron respaldo en las urnas.
En el análisis de los ligues contra natura consumados ad portas de la distribución de comisiones la primera razón parece ser la institucionalización del transfuguismo, legisladores saltan de una bancada a otra sin el mínimo pudor, no interesa si el partido dispuesto a recibirlos es de ideología diferente a la que profesan tal vez en el entendido que la ideología que vendían sólo era para la tribuna y lo principal siempre fue el interés propio; para la bancada que los acoge, ya no es primordial recibir adhesiones de posiciones afines, no importa si son disímiles, el objetivo que prima es sumar el mayor número de comisiones; así estamos. PODEMOS se ha convertido en una bancada malagua, permisible a la admisión de una amplia diversidad de “niños”, “mochasueldos”, oportunistas y otros personajes cuestionables de nuestra fauna parlamentaria, es en la práctica la nave nodriza de la corrupción.
En la negociación del reparto de comisiones y con el número de integrantes de bancada elevado a 13, este partido variopinto ha conseguido presidir nada menos que la Comisión de Fiscalización, se va a erigir como abanderado de la lucha anti corrupción pese a que de sus 13 miembros, 12 están investigados por delitos diversos como lavado de activos, tráfico de influencias, recorte de sueldos a trabajadores, terrorismo y alberga hasta a defensores del golpista Pedro Castillo. Nos preguntamos con qué autoridad moral esta bancada va a fiscalizar cuando son ellos los que deben ser fiscalizados!
En sus descargos Luna Gálvez, también investigado por lavado de activos, cínicamente justifica la incorporación de parlamentarios cuestionados afirmando que “es parte de la normatividad y la normalidad del Congreso”. Cuando recorremos la conformación actual de PODEMOS, podemos enumerar que el 85% de sus miembros tienen carpetas fiscales en curso: Kira Alcarraz está investigada por presunto intercambio de favores con el congresista Darwin Espinoza durante un “viaje de trabajo” a Piura; la congresista Digna Calle está cuestionada e investigada por haber permanecido durante su mandato más de 365 días fuera del país; los parlamentarios Heidy Juárez, Jorge Flores Ancachi y Edgar Tello se encuentran investigados por “mochasueldos”; el congresista Luis Picón fue condenado a 4 años de prisión suspendida por negociación incompatible durante su gestión como Gobernador de Huánuco 2011 – 2014; la congresista Francis Paredes está investigada por organización criminal y tráfico de influencias; el otrora perulibrista Guido Bellido está investigado por presunta filiación terrorista y obstrucción a la justicia en la misma carpeta fiscal que Guillermo Bermejo; y, para cerrar con broche de oro, Darwin Espinoza, el capo de los “niños”, investigado por pactar prebendas con Pedro Castillo y por usar fondos del estado para la formación de su propio movimiento regional. De la bancada de PODEMOS sólo se salvan los congresistas Juan Burgos y Ariana Orué, ésta última accesitaria del desaparecido Congresista Wong desde el pasado 26 de julio.
Tratándose de un personaje polémico como José Luna podemos entender al examinar su ideario que el papel aguanta todo, se presenta como “un partido que busca honestidad, solidaridad y respeto” pero alberga y es solidario con la corrupción faltándole el respeto a sus electores. Y después nuestros padres de la patria se lamentan por el descrédito o se sorprenden por el repudio ciudadano, indignante!
Cecilia Palacios C.
Cecilia Palacios es Bachiller en Ciencias de la Comunicación de la Universidad de Lima, trabajó en prensa televisiva privada durante la época del terrorismo, posteriormente se dedicó a actividades privadas.

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