Cecilia Palacios Columnas

María la socialista, con gustos capitalistas

Si existe un congresista que encarna la inconsecuencia esa es la congresista perulibrista Maria Agüero. La misma que postuló por una representación por Arequipa pero que sin empacho alguno confesó que se siente más cerca de los cusqueños que de los arequipeños, comentario que le valió el repudio general en la ciudad blanca expresado en una sinfonía de pifias regada de huevos; así mismo, le valió el desprecio de la Comunidad LGTB arequipeña tras sus comentarios considerados discriminatorios y el rechazo de los colegios de la zona a los que comparó despectivamente con centros educativos de Beverly Hills. La cola no sólo terminó con su expulsión del evento público sino que, como consecuencia de sus declaraciones calificadas de “injuriosas”, la Municipalidad de Yanahuara procedió a declararla persona non grata al considerarla “una persona sin ética que engañó al pueblo postulándose como congresista de Arequipa sin reconocerse como representante de la región”; por su parte, los colegios agraviados anunciaron que emprenderán acciones legales contra ella; y, en una nutrida marcha, ayer le exigieron disculpas públicas.

Pero éste escándalo sólo es una muestra de la inconsecuencia y de las controversias en las que se ha visto envuelta en su paso por la política peruana por obra y gracia del partido Perú Libre que la cobija. En su corto tránsito por la política peruana esta izquierdista confesa ha exhibido desprecio absoluto por sus votantes, no tuvo reparo en venderse como socialista y anti imperialista, pero mientras despotricaba del capitalismo callaba su ciudadanía americana, mientras propugnaba postulados socialistas ya se había asegurado de hacerse de un patrimonio no sólo en el Perú sino también en Estados Unidos. Tras ser electa, sus votantes se enteraron que doña María no sólo es ciudadana americana, también empresaria en Los Angeles y propietaria de dos inmuebles justamente en el país que tanto rechaza al cual ingresó ilegalmente con ayuda de “coyotes”, según confesión de parte. Esa es doña María Agüero, una política que vende humo y que a la primera que evaluó donde podría echar raíces con perspectivas prometedoras eligió la tierra del capitalismo, no eligió alguna dictadura como Cuba y Venezuela para un nuevo comienzo sino que abrazó la tierra del Tío Sam con profunda fe e hipocresía.

Los izquierdistas del actual Congreso han dado sobradas muestras que a la hora de gobernar no tienen escrúpulos para usufructuar del poder indebidamente, Maria Agüero no es la excepción; recordemos que abusivamente utilizó prolongadamente el patio posterior del Parlamento como su playa de estacionamiento privada, que actualmente ha sido denunciada por recortar el 10% de las remuneraciones a sus trabajadores y de apropiarse de sus bonos. Esta “madre de la patria”, ya expulsada de otro evento público por afirmar que su sueldo como congresista era insuficiente es también una de las tontas útiles que voló a Venezuela para avalar el reciente fraude presidencial que ni el mismo Maduro se cree, la que llama dictadura al gobierno de Dina Boluarte pero cuando se le insta a pronunciarse sobre la dictadura chavista la califica de democracia apelando “al derecho que tienen los países a la libre determinación y no injerencia extranjera”.

Este es el perfil del doble rasero y escasa decencia que alberga “la ética” de la señora Agüero, una congresista que «invitó» a una reportera a ingresar con ella a su domicilio pero una vez en los interiores llamó a la policía acusándola de acoso y violación de domicilio en represalia por haber denunciado que usaba la sede del legislativo como cochera privada del vehículo de su hermano; aquella que defendió al golpista Pedro Castillo justificando su zarpazo anti democrático, aquella que sigue justificando la evasión de la justicia por parte de su líder Vladimir Cerrón; la que propugna el socialismo para el pueblo pero sin culpa alguna se prodiga los beneficios del capitalismo; la que como se sueldo no le alcanza perjudica a la clase trabajadora que dice defender “mochándole” el sueldo, la que postula por una región pero no la reconoce como propia, la que en aras de cubrirle la espalda a sus camaradas defiende ilegalidades.

Esa es la clase de políticos que debemos de reevaluar antes de volver a entregarle nuestro país a la izquierda peruana que en el 2021 se sentó en el Sillón de Pizarro y en 3 años nos ha dado una clase maestra de lo que los políticos no deben ser y hacer cuando llegan al poder. Estamos notificados.

Cecilia Palacios C.
Cecilia Palacios es Bachiller en Ciencias de la Comunicación de la Universidad de Lima, trabajó en prensa televisiva privada durante la época del terrorismo, posteriormente se dedicó a actividades privadas.

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