Cecilia Palacios Columnas

Desconectada

No hay peor gobernante que aquel que en la cúspide del poder se desconecta de los problemas que realmente impactan en la vida de su pueblo, peor aún aquel que niega la realidad diaria que viven millones de ciudadanos que están aterrorizados con el avance de la delincuencia común, el sicariato y la extorsión a los que el gobierno de Dina Boluarte enfrenta sin norte y convencida que lo está haciendo bien; le pasó a un gobernante experimentado como Fernando Belaúnde que no pudo advertir con claridad que Sendero Luminoso avanzaba firme en el campo asegurando que sólo se trataba de abigeos. Aun cuando Dina Boluarte es una política poco experimentada, su tozudez no la puede llevar a seguir negando lo innegable: la delincuencia está desbordada y las autoridades no la enfrentan como deberían; es su deber reaccionar.
La gobernante recibió el último jueves una dosis potente de ubicaína cuando más del 95% de empresas de transportes con apoyo mayoritario de la población acató un paro en protesta por la inacción de las autoridades ante la extorsión, la muerte, la bala y la lectura revirada de la realidad. Esta protesta marca un punto de quiebre que debería llamar a la reflexión a las autoridades; la paciencia de la gente se agotó, la ciudadanía no está dispuesta a tolerar más que se luche contra la delincuencia a ciegas, sin estrategia integral, reactivamente, y podría marcar una salida sin retorno a la permanencia de la mandataria en Palacio de Gobierno que, a todas luces, se empecina en abanderar la lucha contra la criminalidad sólo con apoyo de la Policía Nacional y las Fuerzas Armadas, excluyendo a la Fiscalía y el Poder Judicial, así como a otros actores de la sociedad. El primer escollo que enfrenta es su titular del Interior y otros ministros serviles que poco la ayudan a asumir con liderazgo la lucha contra la delincuencia. Que doña Dina tenga presente que no caerá por las muertes durante las protestas violentas, ni por los Rolex, ni por el sometimiento de prefectos y subprefectos, ni por el “cofre”, tampoco por su indolencia ante los incendios forestales en diversas regiones del país, su debacle podría venir por su incapacidad a dar una lectura real de la gravedad de la situación y reconocer que “no les está respirando en la nuca” a los delincuentes, que más bien ellos le respiran en la nuca a la ciudadanía, que espera del gobierno soluciones y cambios a corto plazo.
Esta desconexión presidencial evidente la hizo acreedora el último 17 a una magistral bajada del avión rumbo a la Asamblea General de Naciones Unidas; en esa oportunidad, su reacción airada devino en mensaje presidencial lo que contrastó con su nulo liderazgo inicial en la crisis por los incendios forestales y cierto desprecio por el grito de auxilio de autoridades y pobladores de la Amazonía y otras regiones afectadas, Señora Boluarte, era oportuno culpar a los posibles causantes de la tragedia ambiental con un saldo de más de 20 víctimas, miles de damnificados y millones en pérdidas? No es un gobernante comprometido el que debió impulsar la ayuda, ir de inmediato a la zona, cancelar su viaje a Nueva York y liderar personalmente el desastre? Reaccione! Esos asesores que hoy la adulan no la están ayudando, son sus enemigos! Cómo es posible que desde el poder se consuelen tontamente con supuestas estadísticas que Perú es uno de los países en América Latina con menor índice de criminalidad cuando el día a día del peruano es el hurto, el robo del celular, el asalto menor y mayor, el secuestro, la extorsión, el sicariato, la granada y el terror; en que realidad paralela habita el gobierno?
El país mayoritariamente le está exigiendo un plan de seguridad integral, con metas medibles a corto, mediano y largo plazo con participación de todos los sectores de la sociedad porque la criminalidad afecta a todos e impacta no sólo a nuestra calidad de vida, afecta nuestra economía, nuestro derecho al tránsito libre con seguridad, afecta nuestro derecho a la vida. Señora Presidenta abandone la soberbia, la autosuficiencia y busque ayuda especializada, la que tiene a su alrededor ni es suficiente ni es adecuada, si continúa insistiendo en negar la realidad tenga por seguro que su permanencia en el Sillón de Pizarro tiene ya fecha de caducidad y está más cercana de lo que imagina.

Cecilia Palacios C.
Cecilia Palacios es Bachiller en Ciencias de la Comunicación de la Universidad de Lima, trabajó en prensa televisiva privada durante la época del terrorismo, posteriormente se dedicó a actividades privadas.

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