Cecilia Palacios Columnas

Tiro de gracia

Después del tiro de gracia que asestó esta semana a Martín Vizcarra la plana mayor de las empresas involucradas en el caso “Club de la Construcción, ICCGSA e INCOT,  el juicio al ex gobernador regional de Moquegua por la recepción de sobornos por una suma ascendente a 2 millones 300 mil soles pasará en breve a la etapa final de actuación de pruebas, todo hace presagiar que cada día está más cerca de Barbadillo y que de poco o nada le servirá al popular “Lagarto” hacer de bufón en las redes sociales en las que no se cansa de engatusar a jóvenes incautos al más puro estilo del político que siempre fue, un político amoral, oportunista y mentiroso sistemático.

A las delaciones de los ejecutivos de OBRAINSA y  otros funcionarios de menor rango que participaron en la atención y entrega de sobornos por información privilegiada para la licitación del Proyecto Lomas de Ilo, se han sumado esta semana la delación de altos ejecutivos de ICCGSA e INCOT confirmando lo dicho por su amigo y ex ministro de Agricultura, José Manuel Hernández actuó como intermediario de una coima a favor de “el amigo del sur” equivalente al 2% del costo de la obra de proyecto Hospital de Moquegua, el soborno se entregó en varias armadas entre 2014 y 2016, la última de ellas entregada en 2016 directamente a Vizcarra por Rafael Granados, gerente comercial de ICCGSA, cuando ya era vicepresidente de la República y ocupaba la cartera de Transportes y Comunicaciones. En ambas tramas de corrupción es falso que el delito de cohecho que el Ministerio Público le imputa al acusado se base sólo en testimonios, se trata ya de colaboraciones eficaces homologadas por el Poder Judicial por lo tanto dichos testimonios ya fueron acreditados con pruebas de tal manera que justifican se les conceda beneficios por la entrega de información útil corroborada a utilizar en el proceso penal, beneficios que parten de la confesión de un delito de todos los funcionarios involucrados.

Pero quizás lo novedoso de lo confesado por el intermediario de los sobornos es la confirmación que en 2018 Martín Vizcarra decidió “anular a Pedro Chávarry” por su conocimiento de las pruebas actuadas en las carpetas fiscales que lo perseguían desde que fue Gobernador Regional de Moquegua. Hábil político para el mal, Martín Vizcarra con el concurso y complicidad del conglomerado mediático emprendió a fines de 2019 una feroz campaña para defenestrar al ex Fiscal de la Nación consiguiendo su suspensión a principios de 2020 y finalmente su destitución en 2021. A raíz de la confirmación de lo que era un secreto a voces, Pedro Chávarry ha revelado esta semana que cuando asumió la máxima titularidad del Ministerio Público inquirió al fiscal Juárez Atoche por la demora en los casos Lava Jato y éste le aseguró que el caso que tenía avanzado era el de Martín Vizcarra, asegurándole que en una semana lo concluía; han transcurrido 6 años desde que Juárez Atoche confesó en un programa televisivo que estaba listo para acusar, que pasó con el caso “concluido”, quiénes se opusieron a que la justicia avance, por qué los sucesivos fiscales Pablo Sánchez y Zoraida Avalos permanecieron pasmados ante la impunidad, por qué el caso sólo tuvo luz verde con la llegada de Patricia Benavides; múltiples respuestas que la actual Fiscal de la Nación tienen el deber moral de absolver si pretende cambiarle el rostro a la institución persecutora del delito y ganar credibilidad.

Martín Vizcarra se convierte así en otro de los Presidentes de la República que dejan célebres frases infames para la posteridad “hay premio?“ “ellos se comen la torta solos”, “recibido”. La primera frase indigna de la que tuvimos conocimiento fue de autoría de Alejandro Toledo, quién en un arranque de indignación le inquirió al mandamás de Odebretch “oiga, Barata, paga carajo!”. Paradójicamente, ambos mandatarios ascendieron a la primera magistratura de la Nación con la bandera de la lucha contra la corrupción, hoy sabemos que se trataba de un par de farsantes extorsionadores que cobraron a manos llenas debajo de la mesa por hacer aquello que les correspondía, una vergüenza.

Cecilia Palacios C.
Cecilia Palacios es Bachiller en Ciencias de la Comunicación de la Universidad de Lima, trabajó en prensa televisiva privada durante la época del terrorismo, posteriormente se dedicó a actividades privadas.

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