Imposible olvidar la significativa y simbólica canción nacional “El Plebeyo” que a comienzos de la década del 1930 compuso el inolvidable Felipe Pinglo Alva: “La luz artificial, con débil proyección. – Propicia la penumbra que esconde en su sombra, Venganza y traición. – Después de laborar, vuelve a su humilde hogar, … Luis Enrique, el plebeyo, el hijo del pueblo. – El hombre que supo amar… Y que sufriendo está, esa infamante ley … , Así en duelo mortal, abolengo y pasión, En silenciosa lucha, condenarnos suelen A cruento dolor.- … El corazón que ve destruido su ideal, Reacciona y se refleja en franca rebeldía … Cambiando su humilde faz…. El plebeyo de ayer es el rebelde de hoy, Que por doquier pregona La igualdad en el amor…. “(SIC).
Si bien esa canción se refería al amor, hasta ahora – cercanos a los 100 años – no deja de tener un contenido social: “Ella de noble cuna y yo humilde plebeyo, …- No es distinta la sangre ni es otro el corazón. – Señor, ¿Por qué los seres no son de igual valor?. … Al ver que un querer, porque plebeyo es, Delinque si pretende la enguantada mano De fina mujer …” … (SIC).
En nuestra realidad nacional persisten las diferencias económicas que repercuten en lo social y político. No sólo hay clases sociales sino sectores con poder por su “respaldo” económico que en el fondo repercuten inocultablemente en lo político y en la “conducción” de los poderes del Estado. Las clases que, por su carencia económica, que son la mayoría de la población, aunque “legalmente gozan de igualdad”, aunque tengan independencia política y/o doctrinaria, viven con limitaciones y hasta en la pobreza, y objetivamente no tienen poder político.
El año 2024 nuestra población es de 34´683.444 de los cuales el 49.6% son hombres y el 50.4% mujeres. El INEI preciso que el 2023 la población en condición de pobreza alcanzó a 9´780.000 de personas (cifra mayor en 596.000 respecto al año 2022.- 9´184.000). Además, informo que la población en situación de pobreza extrema, el año 2023, fue de 5,7% y afectó a 1´922.000, o sea 249.000 más que el año 2022 (1´673.000). La Población Económicamente Activa (PEA) o fuerza de trabajo del país, alcanzó 18´328.900 personas que es el 70,1% y que la Población Económicamente No activa (No PEA) representó el 29,9% (7´830.300).
Estas informaciones reflejan que la mayoría de peruanos son pobres. Carecen de empleo fijo dependiente y subordinado a un empleador (de la actividad privada o pública). Son la gente que habita en barrios “populares” o en asentamientos humanos gigantescos (que generalmente bordean las ciudades, como, por ejemplo: Lima) y han “crecido” tanto que hasta “se les ha convertido” en distritos que tienen municipalidades. Pero los padres y madres de familia tienen empleos y/o trabajan como informales en lugares (distritos) alejados de sus domicilios. Los ingresos remunerativos (generalmente con la Remuneración Mínima Vital) y/o económicos no siempre les alcanza para la subsistencia familiar. A todos estos habitantes se les puede identificar fácilmente hasta por sus vestimentas. ¡Qué diferencia con los de familias acomodadas! Es cierto, algunos con sus conocimientos, experiencia y trabajo han logrado comodidades y hasta constituir empresas (entre ellas las Individuales de Responsabilidad Limitada). Pero persisten las diferencias económicas que se perciben fácilmente. Hay la denominada clase media, que es numerosa y que tienen mejores oportunidades en lo económico y social y a veces en lo político.
El Plebeyo es la canción que llama a la igualdad, subrayando que la sangre y el corazón no son diferentes entre un pobre y un rico. El Estado tiene la responsabilidad de llevar el bienestar personal y familiar a todos sin excepción.
Estamos caminando al 2025, hagámoslo con ilusión y esperanza y que, sin excepción para todos, todo sea mejor que ahora. Estando a que el trabajo debida y razonablemente remunerado extingue la pobreza, sin desconocer el derecho a la libertad de convicciones, trabajemos consciente y honestamente no sólo para que haya más centros de trabajo que requieran trabajadores, sino para extinguir la pobreza. Todos tenemos derecho a una vida digna y sin penurias. Digamos como nuestro inolvidable Felipe Pinglo: “El corazón que ve destruido su ideal, Reacciona en franca rebeldía … es el rebelde de hoy que pregona la igualdad” (SIC).
José Roberto Rendón Vásquez.
Más de 40 años desempeñándose como profesor de derecho laboral de la Universidad de San Marcos, fue segundo vicepresidente de la Comisión Reorganizadora de la Universidad de San Marco de 1995 al 2000. Tiene el grado de doctor en derecho por la Universidad de San Marcos, además se ha desempeñado como vocal en la Corte Superior de Lima y fue asesor del directorio de Shougan Hierro-Perú, además ha seguido cursos de especialización en la Universidad Carolina de Praga (República Checa).


0 comments on “Los plebeyos”