Columnas José Roberto Rendón

2025, incentivar más inversiones

Por diversas fuentes informativas, en el 2024 la economía peruana se ha recuperado no obstante a problemas climatológicos, protestas sociales, incremento de la delincuencia, actos de corrupción, confrontaciones políticas y la disminución de la confianza empresarial. Al cierre del año 2024 el crecimiento del Producto Bruto Interno (PBI) se ha estimado en 3,1%. Es interesante conocer que, en contraste con el dólar estadounidense, nuestra moneda tiene estabilidad y prestigio comparado con otras de América Latina. Es alentador que en este nuevo año se está proyectando en 2.8% el crecimiento de nuestros PBI y que la inflación solamente llegaría al 2.1% con lo que habría en 2025 estabilidad de precios y la inversión privada al cierre de año (2025) podría crecer un 4.1% según el BCRP. La confianza en el país que tengan los inversionistas será determinante para impulsar un mayor flujo de inversión que fomente la creación de empleo formal y de calidad con lo que se reduzca la informalidad y la pobreza.

Sin embargo, es imprescindible prevenir que estando al año previo a las elecciones del 2026, en que podría haber “exceso” de partidos con “miras” a competir electoralmente, pueden generar incertidumbre respecto a las políticas de gobierno y la inversión privada.

En el Perú necesitamos fortalecer la economía. Es importante para que cada vez haya mayores inversiones no sólo estatales sino de la actividad privada. Los empresarios para que inviertan económicamente es imprescindible asegurarles y garantizarles que se respetaran sus inversiones.

La confianza es la certidumbre y creencia que nos da seguridad en lo que esperamos como resultado de lo que hacemos. Confiar en alguien (puede ser en una persona, un conjunto de personas, una sociedad o un Estado) es tener la creencia y seguridad que ese alguien es integro, honesto, capaz y que no tiene riesgos de vulnerabilidad. Si confiamos, consideramos que lo que haremos o lo que aportemos estarán seguros y se respetarán los derechos que nos llevaron a hacer o invertir; nos ofrecerán seguridad, tranquilidad y ánimo. La confianza se verá reforzada en función de las acciones, valores y la conducta futura.

Para el inversionista, la seguridad es estar libre de todo riesgo, amenazas, ausencia o peligros que puedan provocar daño a sus inversiones; es tener la certeza, convicción y convencimiento que haya infalibilidad que nos haga confiar en lo que deseamos hacer y ausencia de riesgos en un determinado entorno social. Requerimos tener la convicción que obtendremos rendimiento positivo y ganancias en corto, medio o largo plazo logrando la rentabilidad en periodos determinados.

Los inversionistas consideran que haya estabilidad, confianza y seguridad política, social y económicamente. Un factor importante es el político. Por ende, si en un país hay esencialmente estabilidad política, empresarios no tendrán dudas en invertir capitales para establecer centros de producción de bienes y servicios. Se considera que la inestabilidad política puede afectar la confianza de los inversionistas y perjudicar la economía pública y privada. Es indispensable que haya estabilidad política que genere la confianza de los empresarios no sólo locales sino internacionales. Si hay inestabilidad no se genera confianza ni seguridad.

Nuestro país es excepcional. Tenemos abundancia de minerales necesarios en el mundo, existe abundante trabajo pesquero beneficiada con la variedad de especies requeridas en pueblos extranjeros, poseemos un impresionante territorio con una singular geografía con abundancia de microclimas que nos producen exquisitos frutos durante todo el año – lo que no tienen otros continentes ni países –, nuestra producción textil (alpaca, vicuña, algodón) es requerida en el extranjero. Hasta por nuestra histórica cultura poseemos destinos turísticos excepcionales en el mundo. Todo ello incentiva a los empresarios nacionales y de otros países a invertir en el Perú para la extracción de minerales (hierro, cobre, plata, oro, antimonio, tierras raras, litio y otros) que con valor agregado los exportan; en el mundo entero están a la espera de nuestras variedades pesqueras debidamente procesadas, nuestros tejidos son excepcionales en los mercados mundiales. Hasta el turismo es un aliciente para la industria hotelera y actividades derivadas.

Los empresarios pueden instalar nuevos centros de producción debidamente equipados que empleen trabajadores en diversas actividades productivas. Esta mano de obra, que percibirá racionales remuneraciones, tendrá lo suficiente para sostener a la familia y hasta edificar nuevas viviendas. Esto determinará otras actividades productivas que generen más riqueza.

Nuestros políticos deben meditar que sus confrontaciones han generado la desconfianza de los inversionistas. Muchos nacionales han huido del Perú y los internacionales no desean llegar a nuestra patria. ¡Deben preocuparse por resolver los problemas nacionales sin generar la desconfianza!

José Roberto Rendón Vásquez
Más de 40 años desempeñándose como profesor de derecho laboral de la Universidad de San Marcos, fue segundo vicepresidente de la Comisión Reorganizadora de la Universidad de San Marco de 1995 al 2000. Tiene el grado de doctor en derecho por la Universidad de San Marcos, además se ha desempeñado como vocal en la Corte Superior de Lima y fue asesor del directorio de Shougan Hierro-Perú, además ha seguido cursos de especialización en la Universidad Carolina de Praga (República Checa).

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