Con esta frase por cierto no aludo al bello y tradicional distrito de Barranco ni tampoco a sus simpáticos y esforzados habitantes, que han hecho de ese sector de nuestra Lima marítima y costera un lugar agradable y placentero donde estar. No me refiero a ninguno de los dos, pero si a sus antipáticas autoridades municipales, comenzando por su alcaldesa, cuyo nombre desconozco y así lo conociera preferiría no mencionarlo, por tratarse de una dama que por ser mujer merece mi respeto.
Me refiero a la antipática y más que eso a la abusiva Gerencia de Fiscalización y Seguridad Ciudadana, Subgerencia de Fiscalización y Coactiva Administrativa. Ese segundo nombre de “coactiva” explica cabalmente su proceder. ¿Qué significa eso de coactivo? Es algo mucho más que obligatorio, rebasa los alcances del cumplimiento de una obligación, Conforme a la Vigésima Segunda Edición del Diccionario de la Real Academia Española coacción es la “fuerza o violencia que se hace sobre una persona para obligarlo a que diga o o ejecute algo”. También significa “poder legítimo del derecho para imponer el cumplimiento de una obligación o prevalecer sobre su infracción”.
Quizás a las autoridades de la odiosa Municipalidad Distrital de Barranco “coacción” significa lo segundo, pero se olvidan de un pequeñísimo detalle “el abuso del derecho”, o sea aquel ejercido con el único objeto de molestar o perjudicar a una persona o quizás de obligarlo a pagar una suma injusta, innecesaria o evitable. Y eso es lo que ocurrió conmigo cuando a las 11AM del 14/2/25 estacioné mi automóvil en la calle Perez Roca en la esquina con la Avenida San Martín del distrito de Barranco que no tenía ninguna señal de prohibición ni obstaculizaba a nadie.
No había pasado ni siquiera media hora cuando me di con la sorpresa que mi auto había sido llevado por la grúa de la Municipalidad Distrital de Barranco a un depósito para pagar la multa de S/ 683.50 al contado rabioso a fin de retirar mi automóvil. En los pocos minutos que estuve para realizar el pago y retirar mi automóvil llegaron entre 5 y 10 personas para realizar idéntica gestión.¡¡¡Activa grúa¡¡¡
¿Me pregunto señora Alcaldesa, qué necesidad existe de proceder en esa forma tan arbitraria cuando no hay perjuicio para nadie? Es evidente que la actividad de la grúa corresponde a un negocio distinto de la Municipalidad Distrital de Barranco. Todo parece indicar por el local del depósito y del personal que atendía al público en condiciones bastante incómodas, que ése terreno no pertenece al Municipio Distrital. Era un local y un depósito algo polvoriento perteneciente a una tercera persona. A mí me dio la sensación que se trataba de un concesionario a quien se le había encomendado ese negocio o actividad, remunerada con los S/ 548.00 y/o S/148.50 que me obligaron a pagar para retirar mi vehículo. A mi, al igual que a las demás personas, que lamentablemente sufrieron ese mismo abuso en ese corto tiempo del 14 de febrero, también conocido como “el día de la amistad”.
Señora Alcaldesa, con todo respeto, a usted le digo que las autoridades municipales, no están para para mortificar al público. Esa lamentable visión evidenciada por su administración constituye un grave error de la alcaldía bajo su cargo. Usted está para servir al público. Y si por casualidad hubiere un automóvil estacionado en una zona discutible, pero que no obstruye el tráfico ni el paso de los vehículos, sus funcionarios, en el supuesto que el operador de la grúa fuere funcionario del municipio, deberían averiguar quien es el dueño del vehículo supuestamente mal estacionado y/o en todo dejarle una notificación para que se acerque al municipio y de ser el caso pague una multa.
No tengo ninguna intención de formularle un reclamo ni tampoco de pedir que se me devuelva el monto que pagué indebidamente. Si me parece pésimo que usted delegue esas actividades coactivas y abusivas en negocios de personas ajenas a la Municipalidad Distrital de Barranco. Este artículo periodístico relativo a su abusivo proceder constituye mi protesta cívica y educada para que usted cambie su forma de actuar.
Martín Belaunde Moreyra.
Bachiller en Derecho y Abogado por la PUCP y Magíster en Derecho Civil y Comercial por la USMP. Abogado en ejercicio especializado en Derecho Minero e Hidrocarburos. Autor del libro “Derecho Minero y Concesión”. Ha sido Vice Decano, y Decano del Colegio de Abogados de Lima, y Presidente de la Junta de Decanos de los Colegios de Abogados del Perú y en el ámbito público: Embajador del Perú en Argentina y Congresista de la República del Perú en el período 2011-2016.


La Municipalidad de Santiago de Surco es peor , me consta.
Estimado, es responsabilidad de los ciudadanos observar el correcto uso del espacio publico y obligacion de la autoridad municiapal asegurar que asi sea por mandato de la Ley. En el pais de la informalidad es menester rescatar el esfuerzo de las administraciones para, con su magro presupuesto, intentar poner orden en una ciudad donde todos tenemos una buena razon para vulnerar «ligeramente» la Ley. Todos los conductores sabemos donde no podemos estacionar. Y no es correcto inventar que deben existir consecuencias suaves o livianas cuando incumplimos. Duele el Peru por el dia a dia que vivimos producto de la tibieza de nuestras autoridades. Duele mas cuando personajes ilustrados y de muchisima experiencia y reputacion sugieren que la autoridad debe «educar». Bajo ese concepto no saldremos nunca del caos. A mi tambien me ha pasado y he debido aceptar, con verguenza, que mi deseo de comodidad de estacionar cerca a mi destino y ahorrarme el tiempo de buscar una cochera, genera desorden y afecta el derecho de los demas ciudadanos, ademas de generar un costo operativo de control a la municipalidad, costo que podria utilizar en provecho de mas personas.