Cecilia Palacios Columnas

La negligencia y la omisión matan

La tragedia del Real Plaza de Trujillo que paralizó al país el último fin de semana ha dejado como saldo a seis personas fallecidas y a más de 80 heridos, afortunadamente, según el último reporte de COER ninguno de los que permanecen internados se encuentra con pronóstico reservado; una tragedia que nos alerta de la informalidad incluso en empresas formales que mantienen altos estándares y procesos de operaciones sofisticados. No estamos hablando de edificaciones precarias en Mesa Redonda o en las Malvinas, hablamos de un mall perteneciente a la cadena de centros comerciales más importante del país, que opera 20 malls en 13 ciudades de Lima y el interior, de propiedad del conglomerado económico INTERCORP, un grupo que procesa ventas que representan una cifra superior al 3.5% del PBI peruano.

Un viernes de verano, centenares de hombres, mujeres y niños se volcaron al mall trujillano a disfrutar de una noche de entretenimiento cuando la cúpula del food court del Real Plaza se desplomó impactando en el área de juegos y el patio de comidas; toneladas de fierro, vigas, materiales de construcción y gran cantidad de agua cayeron ante la mirada aterrada de los asistentes generando una estampida que expuso la vulnerabilidad a la que estamos sujetos los peruanos por la improvisación de protocolos de seguridad, pero, sobre todo, por la negligencia y la omisión de aquellos que hacen empresa, de aquellos que fiscalizaron superficialmente si el diseño arquitectónico era el adecuado, de aquellos que supervisaron inadecuadamente si el mantenimiento de la estructura era el debido; este colapso con víctimas mortales nunca se hubiese producido si cada quien hubiese hecho bien su trabajo.

En esta tragedia, son estremecedoras las historias de aquellos que no vivieron para contarlo; una joven familia encontró la muerte, un suboficial PN, su esposa y su niña de 2 años perdieron la vida; Harumi una joven trabajadora que celebraba con su enamorado su aniversario, quedó atrapada entre los fierros retorcidos y grabó los instantes previos a su muerte, su enamorado Yohan, con sueños y aficiones futbolísticas, sobrevivió pero su vida nunca más será la misma, no sólo perdió a su enamorada, al quedar atrapado entre los fierros retorcidos perdió la pierna derecha tras ser sometido a una operación quirúrgica de emergencia en el mismo lugar de los hechos. Decenas de familiares alertados por la tragedia acudieron a los exteriores en búsqueda de información, por lo menos en las primeras horas de producido el suceso no encontraron respuestas, reinó la confusión y el hermetismo. El centro comercial emitió un tibio comunicado solidarizándose con las víctimas pero sin dar la cara; sólo después de 48 horas puso en vitrina al Gerente General del mall quién se mostró cauto y se cuidó de ensayar explicaciones; ante la magnitud del desastre, el país esperaba que Fernando Zavala, CEO de INTERCORP, de la cara, Zavala optó por el silencio y la autoprotección.

En diciembre 2023, durante la gestión del cuestionado Arturo Fernández, a cargo de la municipalidad trujillana, se procedió a clausurar el local por “deficiencias estructurales”, las razones técnicas esgrimidas entonces no ofrecían claridad, se centraban principalmente en las instalaciones eléctricas; el suceso generó una ola de críticas, una semana después se procedió a levantar la medida luego de pasar una inspección que “garantizaba que se encontraban en perfecto estado”. Posteriormente, el local ha pasado con éxito dos inspecciones, la última de ellas en agosto 2024, en ninguna de ellas se advirtió riesgos por humedad pero los primeros análisis de expertos indican que lo más probable que el colapso del techo fue por un embalse y eso difícilmente se produce de un día para otro.  La edificación fue construida apenas hace 8 años, genera ruido que se haya desplomado; si bien las lluvias arreciaron en los últimos años, una construcción de esa magnitud prevé este tipo de eventos, algo no se hizo bien; si fue responsabilidad de la empresa constructora, si fue responsabilidad de la supervisora, si fue responsabilidad de la propietaria por falta de mantenimiento o si hubo corrupción municipal en el camino para dar conformidad a la obra o si se trató de deficiente fiscalización lo determinará en el camino el Ministerio Público, esperemos un proceso célere y máximo rigor en el castigo a los responsables.

A priori se puede afirmar que la negligencia, la omisión, la desidia de empresarios y autoridades expusieron la vida, el cuerpo y la salud de los clientes, que sus acciones u omisiones han enlutado a seis familias peruanas para quiénes lo perdido es irrecuperable y a algunos de los sobrevivientes les han cambiado la vida para siempre.

Cecilia Palacios C.
Cecilia Palacios es Bachiller en Ciencias de la Comunicación de la Universidad de Lima, trabajó en prensa televisiva privada durante la época del terrorismo, posteriormente se dedicó a actividades privadas.

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