Columnas José Roberto Rendón

Nuevamente daños por fenómenos naturales

Periódicamente muchas poblaciones peruanas sufren las consecuencias producidas por «fenómenos del Niño» o “la Niña”, aumento del caudal de ríos, aluviones, huaicos, desbordes, inundaciones en campos y también en localidades, derrumbes, daño a caminos, etc. que acarrean daños a viviendas, escasez de alimentos, epidemias, etc. Suelen producirse lluvias intensas en la costa norte y central. Tales hechos generan problemas a muchas familias y las poblaciones las conocen porque ya las han sufrido. Pareciera que las poblaciones y las entidades estatales locales y nacionales no han ganado experiencia. Simplemente no se han adoptado medidas para evitar que esos fenómenos – que no depende de la voluntad humana – no les han dejado experiencia. No estamos preparados.

Se conoce ancestralmente las zonas de probables desastres y las autoridades consienten que se instalen viviendas al borde de ríos o lugares donde se producen huaicos o al pie de cerros; también no proyectan que los vecinos edifiquen sus viviendas en lugares seguros y las construyan de modo que el nivel del primer piso sea a unos 60 u 80 centímetros sobre el nivel de las veredas (para evitar inundaciones al interior de las viviendas). Ocurre que los «pobladores» (muchos invasores) no tienen conciencia de los riesgos de desastres naturales; más aún, solicitan a las autoridades locales, regionales y nacionales que les «instalen» servicios públicos (agua, desagüe, luz eléctrica) y les otorguen «títulos de propiedad». Ante tales “exigencias” (no sensatas) los gobernantes locales se ufanan por «atender esos pedidos» sin medir las consecuencias. Por otra parte, conociendo lugares de riesgo, esas autoridades no adoptan medidas de seguridad como, previo estudio de suelos, construir cercos de concreto armado para dar seguridad a lugares de riesgo.

Ocurre que pobladores “damnificados” cuando ocurre un desastre se victimizan y piden ayuda las autoridades porque lo han perdido todo. Ni siquiera las escuelas o los locales públicos son edificaciones seguras. Ambos, “damnificados” y autoridades, recién reaccionan cuando se produce el desastre. Ni las autoridades municipales, regionales o nacionales ni los propios afectados adoptan medidas de previsión y seguridad.

En lugares de riesgo enérgicamente debe impedirse a personas o familias que edifiquen «viviendas» o talleres (sean rústicas o material noble) en los bordes de ríos caudalosos o de puedan causar daños. Necesario que se sancione legalmente a «invasores» que “reparten» lotes. Si hay pobladores que requieren se les proporcione lugares para sus viviendas o talleres de trabajo o depósitos de cosechas o lugares de crianza de animales, las entidades públicas competentes deben legalmente asignar terrenos saneados a entidades formalmente constituidas con los ciudadanos honestos, respetuosos y disciplinados. Esto mejorará la organización popular constituida legalmente. Autoridades y ciudadanos deben actuar organizada y prudentemente.

Ante los desastres en el Norte por el fenómeno del Niño, hasta hoy no han concluido las obras de prevención. No han realizado obras para prevenir consecuencias del «fenómeno del Niño». Hay ausencia de obras de encauzamiento en puntos críticos de los ríos (en Lima del Rímac, Lurín y Chillón); no edificando eficientes defensas ribereñas y el reforzamiento de bases de puentes afectados durante el fenómeno del «Niño Costero». además, periódicamente, en forma organizadas y cumplida, es imprescindible efectuar obras y trabajos de mantenimiento de puentes, carreteras, cercos de contención; además las autoridades municipales deben periódicamente constatar que en las viviendas se adopten medidas preventivas de desastres (no se trata de sancionarlas, sino de ayudarlas a que sean prevenidos). Igualmente, los municipios deben contar permanentemente con sistemas y equipos de prevención de desastres e incendios (que pueden ser forestales).

Una labor importante para los gobernantes nacionales en impartir educación masiva a todas las poblaciones sobre los desastres naturales (en general en el país) y contantemente recordarles medidas de prevención, igual que no que se hace para afrontar sismos.

Ante lluvias intensas en las partes altas de las cuencas de los ríos (en Lima: Rímac y Chillón), habrá sedimentos hacia la parte baja, colmatación en los lechos de los ríos, desbordes e inundación de zonas cercanas a las fajas marginales afectando localidades y a las poblaciones. La Defensoría del Pueblo debe intervenir para garantizar la seguridad e integridad de la población posible de ser afectada por fenómenos naturales.

¡Todos debemos estar preparados para prevenir los daños de desastres naturales!

José Roberto Rendón Vásquez
Más de 40 años desempeñándose como profesor de derecho laboral de la Universidad de San Marcos, fue segundo vicepresidente de la Comisión Reorganizadora de la Universidad de San Marco de 1995 al 2000. Tiene el grado de doctor en derecho por la Universidad de San Marcos, además se ha desempeñado como vocal en la Corte Superior de Lima y fue asesor del directorio de Shougan Hierro-Perú, además ha seguido cursos de especialización en la Universidad Carolina de Praga (República Checa).

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