El concepto de persona es quizá una de las ideas que con más ahínco se busca precisar en el campo de la Bioética. Desde cuándo se es persona antes de nacer y cuándo se deja de ser persona antes de morir. Ahora nos ocuparemos de la segunda pregunta, que plantea serias interrogantes, sobre todo en el plano de la muerte cerebral. La determinación de la muerte clínica o muerte cerebral no se aplica en todos los casos, sino en aquellos en los que puede existir sospecha de un coma irreversible con daño cerebral severo, incompatible con la vida de relación. En síntesis, y por lo general, para pacientes entubados que sobreviven con ayuda mecánica. Aristóteles, cuando se refirió al alma humana como aquello que da forma al cuerpo, la definió como acto primero o entelequia primera de un cuerpo naturalmente organizado. Es decir, el concepto de persona nunca es potencial, sino siempre actual. Pero, ¿en qué momento ocurre esa primera actualización o big bang con que comienza la vida humana? Para no caer en aporías, habría que remontarnos al momento de la fecundación que, al convertir el ovocito en un óvulo fecundado, principia una carrera imparable de posteriores actualizaciones hasta la muerte del individuo. Entonces, ante ciertos casos, cabría preguntarnos cuándo deja de ser persona antes de morir. Tomás de Aquino definió a la persona como esta carne, estos huesos y esta alma que son los principios que individuan al hombre. Las palabras del Aquinate nos indican que ser persona es un evento tan individual que cada humano es único e irrepetible, o ser uno mismo y no otro.
¿Qué sucede entonces con aquellos que se encuentran en estado de coma irreversible pero siguen viviendo? Esto ocurre con seres humanos que, ante una causa accidental, ingresan a estados comatosos desde el más leve -que es el coma vigil-, hasta las fases de coma dos o coma tres, llamados Estados vegetativos persistentes. El llamado coma carus es el estado de muerte cerebral que consiste no en la muerte del cerebro y la supervivencia del resto del organismo, sino en la de todo el cuerpo, comprobada a través del cese total de funciones del troncoencéfalo o tallo encefálico. El coma vigil se caracteriza porque el paciente tiene contacto con la realidad, movimiento rápido ocular -también llamado fase REM (rapid eyes movement)- y reacciona ante los estímulos del exterior, principalmente ante los verbales o dolorosos. Incluso hay pacientes que abren los ojos. Pero es un estado comatoso del que, a no ser por una causa temporal reversible en el cerebro, es muy difícil salir. Este fue el caso de Karen Ann Quinlan en EU (1976) quien, al retirársele el respirador mecánico, vivió por diez años más sin ningún tipo de ayuda hasta que murió, en 1985. Luego vienen los Estados vegetativos persistentes, en que los pacientes muestran daño severo. Corresponde al coma dos, en el que hay respuesta solo instintiva al dolor y a los estímulos verbales. En el coma tres, ya no hay respuesta a estos, pero los pacientes continúan viviendo porque no existe daño troncoencefálico.
El troncoencéfalo regula la temperatura del cuerpo, la presión arterial y las funciones respiratorias y circulatorias; en una palabra, las funciones vegetativas del cuerpo. En los dos últimos casos señalados, el paciente sigue siendo persona, aunque la facultad racional se vea suspendida. Tomás de Aquino dice cualquiera sea su naturaleza. También es muy difícil superar este coma. Ello hace que, muy descuidadamente, algunos médicos lo definan como muerte cerebral. El término muerte cerebral nunca es genérico, porque para eso existe otra terminología, siempre más precisa. La muerte cerebral se determinó para los pacientes -generalmente entubados-, acerca de los cuales existe sospecha de que la ayuda mecánica los mantenga con vida, y para facilitar la posibilidad de los trasplantes de órganos y la retirada de los respiradores para ser utilizados por otros pacientes en emergencia. Este es el dilema de los muertos vivos (EVP) y los vivos muertos (muerte cerebral).
La muerte cerebral implica la muerte de toda la persona, comprobada clínicamente a través del cese definitivo de las actividades del troncoencéfalo. En este caso, el individuo no tiene ni siquiera en movimiento las funciones vegetativas, sino que se encuentra muerto en su totalidad. Ahí cabe retirarle toda ayuda mecánica. La Universidad de Harvard brindó algunos parámetros para determinar la muerte de esa parte del encéfalo (1968), los cuales siguen vigentes y han sido adaptados en diversos países de acuerdo con sus legislaciones. Se añadió la prueba en sangre arterial para determinar la presencia de gases. Esta no debe efectuarse en pacientes que cayeron en coma por intoxicación a causa de drogas ni por hipotermia artificialmente inducida, porque puede provocar un estado de muerte aparente.
La prueba de la muerte clínica de todo el organismo, incluyendo el cerebro, es crucial para proceder con el paciente. Un individuo con muerte cerebral dejó de ser persona, pero uno en coma vigil o estado vegetativo persistente aún lo es. Ese fue el famoso caso de Tony Bland (Inglaterra), y el de Nancy Cruzan (EU), la cual, tras un accidente automovilístico, cayó en estado vegetativo persistente manteniendo las funciones vegetativas intactas. Solo se la alimentaba e hidrataba de modo artificial, sin soporte mecánico. Nunca despertó. El Estado de Missouri en EU le retiró, a pedido de la familia, el apoyo vital, hasta que murió de inanición y deshidratación después de quince días.
Este debate a quemarropa sigue más actual que nunca. Se vuelve necesaria una terminología adecuada con el fin de no enredarlo más. He ahí el quid del asunto.
Miryam Patricia Falla Guirao
Licenciada en Filosofía por la Pontificia Universidad Católica del Perú. Doctora en Filosofía por la Pontificia Universidad Católica Argentina (UCA). Exbecaria de Investigación del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) de la República Argentina en el área de Ética y Bioética. Docente Universitaria en pre y post-grado. Conferencista en universidades, colegios profesionales e instituciones jurídicas y de salud.


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