Cecilia Palacios Columnas

Tendencia suicida

Cecilia Palacios C.

Es increíble que Dina Boluarte, quién acumula unas 9 denuncias constitucionales y más de 30 investigaciones fiscales en proceso, se esmere en abrirse un nuevo flanco en su polémico paso por la Presidencia de la República; pareciera ser víctima de esa ceguera de quién ostenta el poder en solitario que la empuja a creer con convicción que es una de las mejores mandatarias que ha transcurrido por la Casa de Pizarro y no escatima en crear nuevas e innecesarias situaciones adversas que abonan el odio popular que lleva a cuestas, gratuito en unos casos y merecido en otros. Su tendencia al suicidio político es digna de un análisis psicológico que quedará como estudio en nuestra historia reciente.

 Como no podía ser de otra manera, una vez más salió a la luz que desde su propio despacho a través de un memorándum en febrero último se inició la consulta para el análisis técnico del sueldo presidencial que, hay que decirlo, populistamente fue rebajado por el ex presidente Alan García en 2008 y a la fecha está por debajo de los emolumentos que perciben sus propios ministros cuando ella es la cabeza del Estado. Otras vez quedó al descubierto una verdad a medias o una mentira encubierta al revelarse que SERVIR y el Ministerio de Economía y Finanzas se abocaron a analizar peregrinamente si la mandataria gana lo que debe. Hasta un niño pillado en falta por una cuestión instintiva se inhibiría de pedir un regalo cuando acaba de ser expuesto por una conducta impropia pero Dina Boluarte no se percata de lo elemental; en momentos que sufre un rechazo mayoritario de la población y su aprobación en diversas encuestas se coloca dentro del margen de error,  +- 2.8%, cuando está empapelada por el Ministerio Público, cuando se acerca peligrosamente al 28 de julio con un Congreso dispuesto a pensar más en las campañas reeleccionistas de sus Padres de la Patria que en la estabilidad del país, nuestra mandataria insiste en subirse el sueldo bajo el argumento que es uno de los Jefes de Estado a nivel regional con ingreso más bajo, lo cual no dista de la realidad, sólo que Boluarte omite agregar que es la Jefe de Estado con menor índice de popularidad en la región, incluso por debajo del tirano Nicolás Maduro.

Cuando Pedro Castillo cayó por propia torpeza y Dina Boluarte lo sucedió, el país respiró con cierta tranquilidad por haberse deshecho de un pirañita con pretensiones dictatoriales, que falló en sus pretensiones de golpe de estado, caso contrario actualmente no estaríamos hablando de elecciones próximas sino de la convocatoria a una asamblea constituyente y de la perpetuación en el poder de un analfabeto astuto que llegó para servirse del Estado. Si bien Boluarte representaba la sucesión constitucional tuvo un inicio de gobierno fallido que quedó marcado cuando viró a la derecha, se alejó de Cerrón y sus aliados de izquierda radical y moderada que desataron una ola de violencia y actos subversivos a nivel nacional con alto costo de vidas humanas; sus otrora votantes nunca le perdonaron ponerse del otro lado, nunca le perdonarán despojarlos del poder, “por muchas obras” que diga ejecuta, aun cuando se haya rodeado de un gabinete técnico infinitamente superior a los gabinetes parcelados de su antecesor, ese origen fallido es la marca y la cruz que cargará hasta el final de su mandato.

Y en este escenario, doña Dina echa más leña al fuego, quiere subirse el sueldo! Pese a su soledad política y mala asesoría, no hay un ministro con altura que le diga que su pretensión es suicida? No tiene acaso el menor instinto para percibir el costo de oportunidad y la pertinencia de sus pretensiones? Lamentablemente, en los 2 años 5 meses que gobierna ha demostrado inexistentes reflejos políticos, gran soberbia y vanidad; nunca entendió que su gobierno sería de transición, nunca asimiló que su esfuerzo debía centrarse en tender puentes, eligió encerrarse en un círculo de aduladores que le han hecho y le siguen haciendo mucho daño.

En tres semanas su flamante primer ministro irá a pedir la confianza y no la tiene fácil;  bancadas como Podemos Perú (hoy la segunda mini bancada del Congreso), Renovación Popular, la bancada dirigida por Guillermo Bermejo y sus eventuales socios de Juntos por el Perú, la bancada Socialista y no agrupados ya están negociando otorgarle la confianza al gabinete Arana a cambio de varios agregados presupuestales para sus regiones y un lugar en la última mesa directiva 2025 – 2026. Si Boluarte tuviese un mínimo de sabiduría debería anunciar que, aunque técnicamente es lo que corresponde, rechaza tal aumento e instruye a SERVIR a efectuar una reingeniería integral de los sueldos del estado a ejecutarse después de julio 2026, pero sería demasiado pedirle a quien tiene vocación de kamikaze, verdad?

Cecilia Palacios C.
Cecilia Palacios es Bachiller en Ciencias de la Comunicación de la Universidad de Lima, trabajó en prensa televisiva privada durante la época del terrorismo, posteriormente se dedicó a actividades privadas.

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