Cecilia Palacios C.
Es desesperanzador constatar que la nueva hornada de cuadros que tentará dirigir al país para conducirnos a una renovación de la política “que termine con las malas prácticas representadas en este Congreso mafioso” son igual o peor de lo mismo; y es que la falla de origen está en la concepción de los “renovados políticos” que sólo se interesan en hacer política en épocas pre electorales y perciben a las organizaciones políticas como vehículos electorales, vientres de alquiler atractivos con inscripción vigente gracias a la nefasta reforma vizcarrista que le vendió al país que, como todos deben tener derecho a participar en política, bastaban 25 mil firmas para formar un partido político, una representación nimia que no representa a nadie en un universo de 27 millones de electores habilitados para los próximos comicios generales 2026.
Lo que estamos apreciando en los primeros meses de anuncios de pre candidaturas es la caída y/o deserción de aquellas asociaciones más frágiles, aquellas en que el autoproclamado candidato pretende ser el mandamás transversal de la organización política, dueño del tenor de la campaña, pero que es puesto en su lugar por quién en la práctica es el dueño del partido. El caso más visible la semana que pasó terminó con la renuncia del economista Hernando de Soto a su candidatura por el Partido Progresemos de Paul Jaimes, un novel político cuya orientación ideológica es un misterio por descubrir pues tentó acercamientos con los antauristas y posteriormente consolidó un acuerdo con uno de los defensores de la economía liberal de mercado; el candor de De Soto al afirmar que el acuerdo con el partido del símbolo canino contemplaba su única candidatura cuando la ley de organizaciones políticas establece obligatoriedad de elecciones primarias previas, creer que tendría plena autonomía para designar a la comisión política y seleccionar a los postulantes al Senado y Diputados fue decantado en menos de una semana entre comunicados de ida y vuelta que terminaron con su alejamiento definitivo. El pragmatismo de Progresemos fue espeluznante, en el mismo día y sin bochorno alguno, viró el timón y cerró con pre candidaturas faranduleras, recordándonos eso de que a rey muerto rey puesto, una vergüenza para quienes pretenden cambiar la política aplicando el transfuguismo; así, exhibió a Carlos Morales como nuevo precandidato, un personaje cuestionado, sindicado como ex operador del narcotraficante Fernando Zevallos, alias Lunarejo, vinculado a la parrilla farandulera; pero como no le bastó el viraje para simular un aire renovado partidario, anunció la pre candidatura de la ex modelo Sofía Franco como pre candidata a la Alcaldía de Lima, mérito de una neófita en gestión pública y administración edil sólo atribuible a que es cónyuge del partido Fe en el Perú de Alvaro Paz de la Barra con el que Jaimes “ha cerrado” acuerdo en la conformación de un frente electoral.
El mismo destino aguardaría al cómico Carlos Alvarez, quién en recientes declaraciones ha adelantado la existencia de desacuerdos con la agrupación que hasta hoy lo cobija, todo hace prever que su candidatura también podría caer en breve por diferencias insalvables con su coche electoral País Para Todos, que no está dispuesto a brindarle autonomía para hacer y deshacer como él quisiera, bajo la lógica del dueño del partido con el partido de otro. Imaginemos con qué personajes participaría el partido del político ancashino Vladimir Meza en un eventual gobierno de Alvarez y qué fortaleza tendría un gobernante maniatado por un controvertido personaje sentenciado en 2015 por violencia familiar, actualmente investigado por lavado de activos y corrupción durante su gestión edil en Huaraz en 2012 y sindicado como artífice de actos fraudulentos electorales para favorecer a Perú Libre en los últimos comicios 2021.
En otros frentes hay otros dos personajes a los que no les entran balas, pese a que sus agrupaciones han sido comprometidas en la falsificación masiva de firmas siguen con su campaña al interior del país, el más desfachatado don Martín Vizcarra que arrastra dos inhabilitaciones políticas pero insiste en estafar a sus incautos electores con la teoría que a nivel supranacional se dejarán sin efecto las restricciones y quedará habilitado como candidato de Perú Primero, una mentira monumental. Otra ex ministra cuyo vientre de alquiler Primero La Gente ha sido pillado con las manos en la masa en la fabricación de firmas pregona por medios afines que no renunciará, “que luchará desde adentro para cambiar la política” y no tiene escrúpulo alguno para aliarse hasta con Guillermo Bermejo si ello le garantiza no perder la inscripción.
Esta es una pequeña muestra de los “nuevos políticos” que aspiran a cambiar la política peruana, aventureros que están dispuestos a estafar, delinquir y hasta aliarse con el mismo diablo, nuevos desfachatados en pugna principalmente en vientres de alquiler que antes de empezar a gobernar ya nos están mostrando su vena corrupta y su falta de compromiso absoluto con los altos intereses nacionales. Los peruanos tenemos la gran responsabilidad de informarnos antes de decidir nuestro voto por figuras decorativas y atractivas, analizar qué personajes están detrás de ellos y que ideología enarbolan, si es que enarbolan alguna.
Cecilia Palacios C.
Cecilia Palacios es Bachiller en Ciencias de la Comunicación de la Universidad de Lima, trabajó en prensa televisiva privada durante la época del terrorismo, posteriormente se dedicó a actividades privadas.


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