El Perú atraviesa un momento económico delicado, cuya gravedad no ha sido suficientemente debatida por la opinión pública ni asumida con responsabilidad por la clase política. Desde el final del gobierno de Ollanta Humala hasta la actualidad, la deuda pública se ha multiplicado con una velocidad que alarma a cualquier economista serio: pasamos de 47 mil millones de dólares en 2016 a 164 mil millones en 2025. Este crecimiento descontrolado no ha sido para invertir en desarrollo sostenible, sino en financiar campañas, contentar sectores, y mantener una gobernabilidad artificial basada en gastos populistas. ¿Cuál es el precio real de esta fiesta fiscal? ¿Cómo se vincula esta deuda con nuestro PBI y estabilidad?
Deuda pública vs PBI: ¿cuándo se vuelve insostenible?
El Producto Bruto Interno (PBI) mide el valor de los bienes y servicios producidos en el país en un año. La relación deuda/PBI indica cuánto representa la deuda frente a nuestra capacidad productiva. Es un indicador clave para evaluar la salud fiscal de una nación.
En 2016, con un PBI de aproximadamente 192 mil millones USD y deuda de 47 mil millones, el ratio deuda/PBI era del 24%. Manejable.
Para 2020, con deuda de 105 mil millones y un PBI impactado por la pandemia (estimado en 200 mil millones USD), la relación subió al 52%.
En 2025, con deuda de 164 mil millones y un PBI apenas bordeando los 245 mil millones USD, el ratio supera el 66%.
Cuando este índice supera el 60-70%, según el FMI y estándares internacionales, comienza a percibirse como riesgoso: suben los intereses que paga el Estado, bajan las calificaciones crediticias y se reduce la confianza en la economía.
¿Por qué crece la deuda? El factor populismo
Los gobiernos de turno han recurrido a un gasto irresponsable, en muchos casos motivado por fines electorales o presiones sociales:
Subsidios masivos sin planificación técnica.
Incremento de planillas públicas sin meritocracia.
Obras sin estudios de costo-beneficio.
Programas clientelistas con bajo impacto real.
Todo esto sin fortalecer la recaudación ni diversificar la economía. Es decir. más gasto, mismos ingresos. Resultado. deuda.
El populismo económico, ya sea de izquierda o derecha, consiste en prometer lo que no se puede pagar, creando expectativas que terminan por romper el equilibrio fiscal. Se compra apoyo a corto plazo hipotecando el futuro.
Consecuencias de una deuda sin control
- Menor inversión privada. los inversionistas temen un Estado que absorba crédito sin control.
- Más impuestos o recortes en servicios esenciales: tarde o temprano, la deuda se paga.
- Vulnerabilidad externa. una crisis global o caída de precios de exportación puede ser fatal.
- Menor soberanía fiscal. organismos internacionales pueden condicionar políticas a cambio de ayuda.
Conclusiones
El crecimiento explosivo de la deuda no ha sido para construir un Perú más competitivo, sino para financiar la inmediatez política. Hemos gastado sin documentación técnica, sin rendición de cuentas, sin visión de país. Esto no es desarrollo, es pan para hoy y hambre para mañana.
Recomendaciones
Reforma constitucional para limitar el endeudamiento público estructural sin control técnico ni respaldo parlamentario calificado.
Restablecer la autonomía y el rol técnico del MEF y la Contraloría en los gastos extraordinarios.
Promover una cultura ciudadana de fiscalización del gasto público.
Exigir planes de gobierno con sustento económico real, auditables y públicos.
Votar por propuestas responsables, no por promesas fáciles.
Reflexión final
El populismo es un impuesto que los pueblos pagan caro. La deuda irresponsable no la pagan los políticos; la pagamos todos, con menos oportunidades, inflación y atraso. El Perú merece gobiernos que gasten con inteligencia, no con cálculo electoral.
Antes de votar, pregúntate: ¿Quién te está prometiendo lo posible y quién te está vendiendo humo con tu propio dinero?
Hoy nuestra obligación es ser más responsable y fijarnos en futuros gobernantes estables ,preparados , responsables y con cv , impecable y además sin riesgos de denuncias o de sentenciados, ustedes tienen la palabra, con responsabilidad, Rafael Aita Campodonico.
Rafael Antonio Aita Campodónico.
Licenciado en Administración de Empresas, desarrollándose en el sector turismo y comercial. Dirigente deportivo y miembro activo en diferentes instituciones de fomento al deporte. Vicepresidente de la Cámara de Comercio de Lambayeque 1998-2000.Congresista de la República para el período 2001 – 2006 por el distrito electoral de Lambayeque.


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