En toda democracia funcional, los delitos evidentes no requieren permiso para ser investigados. Las instituciones no esperan órdenes para actuar: cumplen su deber. Pero en el Perú, los hechos flagrantes ,visibles, notorios, documentados, son ignorados, postergados o manipulados.
El Ministerio Público observa, pero no actúa. El Poder Judicial retrasa sin explicación. El Congreso blinda en lugar de fiscalizar. Y el Poder Ejecutivo, que debería liderar la respuesta institucional, opta por el silencio o la negociación.
Mientras tanto, la ciudadanía se informa, se indigna, pero no encuentra respaldo. La justicia se convierte en excepción. Y la impunidad, en regla.
Paradójicamente, desde el exterior, la veeduría internacional sí responde. Organismos como la OEA, la CIDH y gobiernos democráticos se pronuncian, abren investigaciones y exigen rendición de cuentas. El Perú, en cambio, permanece inmóvil.
Esto no es falta de ley. Es ausencia de voluntad. Y esa ausencia está debilitando las bases del Estado de derecho.
Conclusiones.
- El Estado peruano atraviesa una crisis funcional de legalidad y respuesta institucional ante hechos flagrantes.
- La impunidad se ha normalizado por la omisión deliberada de quienes deben investigar, juzgar y sancionar.
- La ciudadanía está informada pero desprotegida, sin canales efectivos de exigencia ni mecanismos inmediatos de acción.
- Los organismos internacionales han demostrado mayor diligencia y coherencia que las entidades del propio Estado peruano.
- Se requiere una transformación urgente que devuelva confianza y efectividad al sistema democrático nacional.
Recomendaciones.
- Crear de inmediato un Sistema Nacional de Veeduría Autónoma y Participativa, con respaldo legal, presupuesto propio y capacidad vinculante para intervenir frente a omisiones del Estado.
- Incorporar protocolos de activación inmediata ante hechos públicos y notorios, evitando la dilación fiscal o judicial.
- Fortalecer la participación ciudadana mediante observatorios regionales, articulados con universidades, colegios profesionales y organizaciones de la sociedad civil.
- Reformar los órganos de control interno del Congreso, Ministerio Público y Poder Judicial, para impedir el blindaje o la inacción institucional.
- Solicitar la asistencia técnica internacional para diseñar e implementar este sistema de veeduría nacional, aprovechando experiencias exitosas en Latinoamérica y Europa.
Con responsabilidad Rafael Aita Campodonico.
Rafael Antonio Aita Campodónico.
Licenciado en Administración de Empresas, desarrollándose en el sector turismo y comercial. Dirigente deportivo y miembro activo en diferentes instituciones de fomento al deporte. Vicepresidente de la Cámara de Comercio de Lambayeque 1998-2000.Congresista de la República para el período 2001 – 2006 por el distrito electoral de Lambayeque


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