Cecilia Palacios Columnas

De comunicador a candidato

Parece que la derecha no ha aprendido nada tras las consecuencias desastrosas del enfrentamiento entre Pedro Pablo Kuczynski y Keiko Fujimori en el 2016 y las heridas que dejó con profundas cicatrices que fue imposible borrar tras una campaña sanguinaria, las diferencias no fueron de programas ni de ideología, fue de egos, resentimientos e inmadurez política. Hoy la derecha vuelve a redituar el desastre, los actores han cambiado, pero la mezquindad persiste.

Durante los 18 meses de gobierno de Pedro Castillo, los ahora pre candidatos Phillip Butters y Rafael López Aliaga hicieron gala de un estrecho acercamiento, sobrino y tío se prodigaron elogios mutuos y apoyo político día a día, quiénes seguían los programas conducidos por Butters tuvimos inyecciones ingentes de las virtudes del hoy Alcalde de Lima, de su talento empresarial, de su capacidad de gestión económica y hasta de sus virtudes espirituales; hoy, que ambos aspiran a postular a la Presidencia, de pronto el querido tío se ha convertido en esa persona de la que “si cuento cosas de él, se cae su candidatura”, una guerra fratricida que es el deleite de los sectores de izquierda que ven en esta guerrilla los beneficios que podría obtener ante la torpe división de la derecha. Una derecha que funcionó coordinadamente en el Congreso durante la gestión del golpista, que fue capaz de evitar los sueños chavistas de sus seguidores, que impidió una asamblea constituyente y que bloqueó cada uno de los proyectos anti sistema que desde las diversas bancadas comunistas se intentó imponer y que reaccionó con vigor y oportunamente en defensa de la democracia para impedir que Castillo consume su anuncio de quiebre del orden constitucional. Lamentablemente, vemos que la importancia de consolidar un bloque coordinado y fuerte no ha sido asimilada por la derecha más conservadora y por los egos de sus candidatos, ahora tendremos que elegir entre los 4 o 5 partidos de una derecha dividida con las consecuencias del fraccionamiento del voto parlamentario y, principalmente, abriéndole a esta izquierda inepta y corrupta la posibilidad de colarse en la foto final de la primera vuelta.

Para quienes dicen ser perspicaces, estar preparados para gobernar y tener todas las recetas para llevar al país a un estado mejor se les escapa lo sustancial, con qué bancadas llegarán, no veo posibilidad que Avanza País o Renovación Popular obtengan cada uno más de 11 escaños y es un cálculo optimista considerando que la campaña no ha empezado y los partidos tradicionales aún permanecen en silencio observando como sus otrora compañeros de batalla se sacan los ojos. El comunicador Butters tuvo sí un desempeño destacable en la lucha contra los planes anti democráticos de Pedro Castillo, hay que reconocer su perseverancia en desenmascarar las corruptelas del gobierno perulibrista y en desenmascarar el entreguista convenio de colaboración eficaz Lava Jato, pero eso no le bastará para seducir a ese 38% que a 7 meses de las elecciones no votaría por ninguno de los candidatos que figuran en las encuestas; ni López Aliaga ni Butters están convenciendo a esa masa escéptica que apostó por Pedro Castillo y quedó huérfana con su golpe de estado fallido. Si tío y sobrino no trabajan en convencer a sectores externos a la derecha e insisten en canibalizarse van perdidos, hasta ahora sus esfuerzos sólo se mueven en retacear al otro candidato de derecha; Porky sube a 11%, Keiko baja a 7%, Butters aparece con 2% y Alvarez permanece inamovible en 6%, 25 a 26 puntos fraccionados que difícilmente les garantizará un pase a la segunda vuelta y, de ser así, una bancada que les permita gobernar holgadamente sin depender de otras para respirar.

Durante un reciente evento de empresarios y líderes de opinión organizado por Canal B, ha sido chocante escuchar la respuesta agresiva del candidato Butters ante un pedido de “no agresión” de un sector que apoya a López Aliaga, con esa gala de soberbia y patanería es difícil que convenza a uno u otro bando de derecha, menos aún a aquellos que albergan la esperanza que aparezca otro Pedro Castillo pero “mejor preparado”. Así, provoca apagar la luz.

Cecilia Palacios C.
Cecilia Palacios es Bachiller en Ciencias de la Comunicación de la Universidad de Lima, trabajó en prensa televisiva privada durante la época del terrorismo, posteriormente se dedicó a actividades privadas.

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