Hace algunos días estaba dándole vueltas al tema de Petroperú y sus desastrosas consecuencias sobre el Perú de hoy, de ayer y me temo que del futuro. Sobre este complicado tema en la edición de EXPRESO del sábado 27 de septiembre último, Luis García Miró Elguera, ha publicado un estupendo artículo con el título “¡Liquidemos Petroperú este mismo año¡”. Tiene razón en todo lo que dice excepto en un detalle muy importante, el actual gobierno está convencido de lo contrario.
Creo que es importante tener en cuenta que Petroperú es una empresa que nació como consecuencia de la mentira de la página once, que justificó el golpe de Estado del 3 de octubre de 1968 bajo el liderazgo de Juan Velasco Alvarado. Las consecuencias en el corto, mediano y largo plazo han sido desastrosas para el Perú, atenuadas por algunos factores internos y externos. Uno de ellos, fuere por suerte o porque algunos militares durante el régimen de Velasco no perdieron el sentido común, fue el contrato que a principios de la década del 70 el Estado peruano firmó con la empresa petrolera Occidental que dio lugar a un importante descubrimiento de petróleo en una zona limítrofe con el Ecuador. Ese petróleo abundante pero pesado, permitió que Petroperú sobreviva y hasta justificó un oleoducto que aún existe pero cuyo costo también resultó excesivo.
En mi opinión es inútil lamentarse de los errores del pasado salvo que hagamos algo por corregirlos. En el caso de Petroperú la corrección reside en su liquidación. La pregunta es cuándo y cómo. El actual gobierno sigue empeñado en transferirle los fondos necesarios para que cumpla las obligaciones financieras que su flujo de caja no le permite pagar. Con ese camino no vamos a ninguna parte excepto en mantener un muerto con vida aparente.
También considero que hemos superado con creces la etapa de los diagnósticos y estudios que existen y además deben haber sido leídos hasta la saciedad. El gobierno del Perú para mantener nuestra calificación crediticia quizás deba mantener a Petroperú por uno o quizás dos años más. Pero ahí debe terminar. Es el momento de tomar una decisión, sea por el actual gobierno o el que venga.
La solución es tan dolorosa como simple, poner en venta todas las refinerías de Petroperú comenzando con la más costosa y ruinosa que es la de Talara, cuya supuesta modernización ha tenido un costo de US$ 6,500 millones versus la mitad, que públicamente estimó el entonces ministro Luis Miguel Castilla, cuando propuso su construcción con el argumento que Petroperú no se dedicaría más a las actividades de exploración y prospección. Dicho ministro sin duda es un hombre inteligente y con una estupenda formación profesional en el ámbito de la economía. Pero esas innegables virtudes no le permitieron analizar la propuesta de la gerencia de Petroperú de construir otra refinería en Talara con el engaño de su “modernización” para cumplir la exigencia ambiental de eliminar el plomo de la gasolina que producía y vendía en detrimento de la salud del pueblo peruano.
Creo que ha llegado el momento de enfrentar la verdad, consistente en no solo vender la “modernizada refinería de Talara” sino todas las que opera Petroperú con o sin éxito económico y que son las siguientes: Conchán, Pucallpa e Iquitos. Obviamente deben ser vendidas en pública subasta a uno o varios postores que presenten la mejor oferta en precio y condiciones de pago. Entiendo que la refinería de Pucallpa no está siendo operada desde al año 2018 y que sus instalaciones de tanques sirven para almacenar el petróleo que se consume en esa región. Otra de las condiciones es que no se constituya un monopolio privado para el abastecimiento de combustibles en el mercado peruano.
Esa condición es una manera eufemística de impedir que Repsol participe como postor, desde el momento que abastece al 50% o más del mercado peruano de combustibles. Evidentemente la redacción de ese requisito demandará el trabajo de un conjunto de abogados especialistas en la materia, pero el artículo 61 de la Constitución es muy claro en ese sentido: “El Estado facilita y vigila la libre competencia. Combate toda práctica que la limite y el abuso de posiciones dominantes o monopolísticas, Ninguna ley ni concertación puede autorizar ni establecer monopolios”.
Creo que ha llegado el momento de tomar decisiones y de ponernos manos a la obra. ¡¡¡Hay que liquidar a Petroperú ante que esa empresa liquide a la República del Perú!!!
Martín Belaunde Moreyra. Bachiller en Derecho y Abogado por la PUCP y Magíster en Derecho Civil y Comercial por la USMP. Abogado en ejercicio especializado en Derecho Minero e Hidrocarburos. Autor del libro “Derecho Minero y Concesión”. Ha sido Vice Decano, y Decano del Colegio de Abogados de Lima, y Presidente de la Junta de Decanos de los Colegios de Abogados del Perú y en el ámbito público: Embajador del Perú en Argentina y Congresista de la República del Perú en el período 2011-2016.


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