Columnas Jorge Céliz

La guerra que no termina: dos años después del 7 de octubre

El 7 de octubre de 2023 cambió al mundo. Ese día, el grupo islamista Hamás lanzó un ataque sorpresa contra Israel, matando a 1.139 personas, entre civiles, soldados y extranjeros, y secuestrando a más de 250 rehenes. La respuesta israelí fue inmediata y devastadora: una ofensiva masiva sobre Gaza que, dos años después, ha dejado más de 67.000 palestinos muertos, incluidos 18.000 niños, y casi dos millones de desplazados. Gaza ha quedado en ruinas.
Israel justificó su ataque diciendo que buscaba eliminar a Hamás, pero la destrucción ha sido tan grande que muchos la ven como una guerra contra toda la población civil. Hospitales, escuelas, viviendas y carreteras han sido arrasados, con pérdidas calculadas en más de 18.000 millones de dólares. La ayuda humanitaria llega a duras penas y muchas veces se usa como presión política. El hambre y las enfermedades se han convertido en armas más.
En Israel, el primer ministro Benjamin Netanyahu enfrenta una tormenta política. Su gobierno depende de partidos de extrema derecha que lo obligan a seguir con la guerra “hasta el final”. Cualquier intento de tregua podría costarle el poder. Mientras tanto, la economía israelí gasta cerca de 200 millones de dólares diarios en operaciones militares, y crece el número de israelíes con trastornos psicológicos por el trauma del conflicto.
Del lado palestino, Hamás está golpeado pero no desaparecido. Su líder en Gaza, Yahya Sinwar, fue abatido por Israel en 2024. Desde entonces, Mohammed Sinwar y Khalil al-Hayya han tomado el mando. Este último se ha convertido en el principal negociador del grupo y uno de los pocos que mantiene contacto con mediadores internacionales. Aun así, Hamás ha perdido gran parte de su fuerza militar, aunque su influencia como símbolo de resistencia sigue viva entre muchos palestinos.
Hoy, Egipto, Qatar y Estados Unidos intentan mediar un plan de paz de 20 puntos. La propuesta busca un alto el fuego, liberar rehenes, reconstruir Gaza y crear una administración internacional temporal. Pero el gran obstáculo sigue siendo el mismo: Israel exige que Hamás se desarme por completo y quede fuera del futuro gobierno de Gaza; Hamás, por su parte, se niega a desaparecer y pide garantías de seguridad.
Aunque se espera un acuerdo temporal de cese al fuego e intercambio de rehenes, la paz duradera aún se ve lejos. Gaza necesitará años y miles de millones para levantarse. Muchos temen que, incluso con un acuerdo, el conflicto vuelva a encenderse porque las raíces del odio y la desconfianza siguen intactas.

Dos años después, el 7 de octubre no solo sigue marcando la historia de Israel y Palestina: también dejó al descubierto la incapacidad del mundo para detener la barbarie. Lo que empezó como un ataque se convirtió en una guerra sin final, donde todos han perdido.

Jorge Orlando Céliz Kuong
General de División en retiro, ex Comandante General del Ejército del Perú, especialista en Seguridad y Defensa con formación en Harvard y experiencia internacional en EE.UU. y la ONU.

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