Por Rafael Aita Campodónico
Candidato a Diputado N.º 3 – Fuerza Popular
La política peruana necesita volver a tener doctrina, ética y propósito. No puede seguir siendo un espacio de improvisación o beneficio personal. Como social cristiano convencido, creo que la defensa de los principios esenciales ,la vida, la salud, los derechos humanos y la economía social de mercado, constituye hoy una batalla moral y política decisiva. Solo sobre estos cimientos puede reconstruirse un Perú con justicia, equidad y progreso real.
La defensa de la persona humana no es un ideal abstracto; es la razón de ser del Estado. Sin respeto a la vida y sin salud pública eficiente, ningún modelo económico o programa social tiene sentido. Por eso propongo un modelo de desarrollo humano integral, donde la educación forme ciudadanos con valores, la salud proteja con dignidad y los programas sociales promuevan la inclusión y la movilidad real de las familias.
El orden, la seguridad y la confianza son condiciones indispensables para el desarrollo económico y social. La economía social de mercado, inspirada en los valores del humanismo cristiano, no busca solo generar riqueza, sino también distribuir oportunidades. Un país crece cuando el trabajador, el emprendedor y el profesional sienten que el Estado los respeta, que la ley los ampara y que la justicia actúa con independencia.
He dedicado 50 años de vida activa al servicio del país, desde la empresa privada, el sector legislativo, el Ejecutivo y el liderazgo social, cultural y deportivo. Con orgullo puedo decir que no tengo sentencia ni tacha moral, sino reconocimientos por gestión, servicio y resultados. Mi experiencia me ha enseñado que la verdadera política se hace escuchando, sirviendo y educando con el ejemplo.
El Perú necesita reencontrarse con su doctrina de justicia social, aquella que promueve el mérito, la solidaridad y la responsabilidad. Por eso, desde Fuerza Popular y con el número 3, asumo el compromiso de impulsar leyes que fortalezcan la salud pública, la educación técnica y universitaria, la seguridad ciudadana, la descentralización efectiva y los programas sociales con enfoque productivo.
No basta con administrar el Estado: hay que enseñar a gobernar con valores, fortalecer las instituciones y devolver la confianza a la política. El futuro no se construye con discursos, sino con convicciones, coherencia y verdad.
“La defensa de la persona humana y el respeto de su dignidad son el fin supremo de la sociedad y del Estado.”
(Constitución Política del Perú, Artículo 1)
Desde esa verdad fundamental, reafirmo mi compromiso con el Perú que trabaja, que cree, que lucha y que nunca se rinde. Porque el verdadero desarrollo comienza cuando el Estado sirve a la persona, y no la persona al Estado.
Con responsabilidad, Rafael Aita Campodonico.
Rafael Antonio Aita Campodónico.
Licenciado en Administración de Empresas, desarrollándose en el sector turismo y comercial. Dirigente deportivo y miembro activo en diferentes instituciones de fomento al deporte. Vicepresidente de la Cámara de Comercio de Lambayeque 1998-2000.Congresista de la República para el período 2001 – 2006 por el distrito electoral de Lambayeque


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