Por Rafael Aita Campodónico
La Constitución del Perú, promulgada en 1993, no es solo un conjunto de artículos jurídicos: es el marco que sostiene la libertad, la justicia y la estabilidad de nuestra República. Tiene 206 artículos, pero hay seis que constituyen su esencia, aquellos que debemos defender con firmeza frente a cualquier intento de manipulación o debilitamiento institucional.
El artículo 43° define quiénes somos como Nación: una república democrática, social, independiente y soberana, organizada bajo la separación de poderes. Este artículo nos recuerda que el Perú no pertenece a los intereses de grupos o ideologías, sino a la voluntad soberana de su pueblo y al respeto de sus instituciones.
El artículo 2° consagra los derechos fundamentales de la persona. Afirma que toda persona tiene derecho a la vida, a su identidad y a su integridad moral y física. En él se encuentra el espíritu humanista de nuestra Constitución: ningún poder es legítimo si no defiende la dignidad humana.
El artículo 58° establece que la economía peruana se basa en una economía social de mercado, donde la iniciativa privada es libre y el Estado cumple un rol regulador y promotor. Gracias a este principio, el Perú ha podido crecer, generar empleo y sostener un equilibrio entre la libertad económica y la justicia social.
El artículo 139° garantiza la independencia del Poder Judicial y el debido proceso. Sin jueces libres ni justicia imparcial, la ley se convierte en instrumento de persecución. Este artículo protege al ciudadano frente al abuso del poder y mantiene viva la fe en el Estado de Derecho.
El artículo 31° reconoce el derecho de todos los ciudadanos a participar en los asuntos públicos, a través del voto, el referéndum y la rendición de cuentas. Es el artículo que da voz al pueblo y obliga a las autoridades a actuar con transparencia y responsabilidad democrática.
Finalmente, el artículo 45° recuerda que el poder del Estado emana del pueblo y se ejerce con las limitaciones que la Constitución impone. Este principio es una advertencia y una esperanza: ningún poder es absoluto, y quien lo ejerce debe hacerlo en nombre del bien común.
Defender estos seis pilares es defender al Perú. Son el escudo que protege nuestra libertad, nuestra economía, nuestra justicia y nuestra soberanía.
En tiempos de incertidumbre política, recordar estos fundamentos es reafirmar nuestra fe en la democracia, en la ley y en el valor de ser peruanos comprometidos con el futuro del país.
Estoy siempre a punto de defender mi constitución .
Rafael Antonio Aita Campodónico.
Licenciado en Administración de Empresas, desarrollándose en el sector turismo y comercial. Dirigente deportivo y miembro activo en diferentes instituciones de fomento al deporte. Vicepresidente de la Cámara de Comercio de Lambayeque 1998-2000.Congresista de la República para el período 2001 – 2006 por el distrito electoral de Lambayeque


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