Columnas José Roberto Rendón

Incremento del riesgo de confrontaciones nucleares

Por informaciones periodísticas se conoce que Estados Unidos, Rusia y otros países están “probando” su armamento nuclear. El Presidente Trump afirma que Rusia y China prueban armas nucleares en secreto y ha justificado su llamado a reanudar las detonaciones y a ordenado al Pentágono que comience a probar armas nucleares «en igualdad de condiciones» que Rusia y China. Por su lado el Presidente Putin advierte que Rusia podría comenzar pruebas nucleares tras las amenazas del Presidente norteamericano Trump. Ya, desde la terminación de la Segunda Guerra Mundial y en el tiempo de la denominada “guerra fría, en el mundo se sabía que EE.UU. y “sus aliados” son países confrontados en lo político, económico y militarmente, en ese tiemplo con la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas y siguieron – luego de la disolución de la URSS – con la Federación de Rusia.

Es de conocimiento mundial que los países “armados” con armas nucleares son Estados Unidos, Rusia, China, Francia, Reino Unido, India, Pakistán, Israel y Corea del Norte. EE.UU., durante la Segunda Guerra Mundial inició en el mundo el desarrollo de armas nucleares y las “utilizo” para “vencer” al Japón lanzándolas en Hiroshima y Nagasaki. A su vez la actual Federación de Rusia la heredó de la Unión Soviética y actualmente posee el mayor arsenal nuclear del mundo. China por su lado ha logrado un importante desarrollo de armamento nuclear. También lo tienen, pero en menor capacidad, Francia, Reino Unido, India, Pakistán, Israel y Corea del Norte. Respecto al desarrollo militar, es pertinente considerar que Estados Unidos permanentemente se confronta con Rusia; ambos tienen países que coinciden en sus “posturas” políticas, económicas y militares.

Ya en el presente siglo XXI es visto que hay confrontaciones militares que están conmoviendo el mundo. Citemos sólo algunas: la de Rusia con Ucrania. El actual gobernante ucraniano pretende ser parte de la OTAN y la UE. y cuyos integrantes respaldan económica, política y militarmente a Ucrania.

No se puede obviar referirse a acciones armadas y/o participaciones militares de Estados Unidos en el mundo: Lo ha hecho en Siria, Irak y Yemen contra grupos como al Estado Islámico y Al Qaeda. Actualmente está desplegando su presencia militar en el Caribe frente a Venezuela y se extiende a Colombia, alegando combatir el narcotráfico. Informaciones periodísticas refieren que en estos días el Presidente Trump se está refiriendo a Méjico. Su explicación es combatir el narco-tráfico. EE.UU. no desmiente que tiene presencia militar en países de África como Somalia y Yibuti para combatir el terrorismo. Realiza habitualmente desplazamientos militares en el Asia, dice que “respaldando” al Japón, Taiwán, Corea del Sur, Filipinas. Las señaladas son sólo algunas de sus intervenciones “militares”.

Lo expuesto refleja parte de intervenciones militares, pero evidencian riesgos y posibilidades de incrementar las acciones militares en diversos lugares del mundo. Ante ello, si un “sector” en su/s confrontación/es militar/es con otro/s país/es, usa su nuevo armamento nuclear para destruir ciudades de sus enemigos, el bombardeado responderá bombardeando ciudades de sus adversarios, aunque estén en otro Continente. Los blancos no serán sólo establecimos militares, aeropuertos, infraestructura, hospitales, escuelas sino ciudades importantes. Habrá no miles de muertos sino millones de hombres, mujeres, niños, ancianos que sufrirán las consecuencias de los bombardeos con armas nucleares lanzados a enormes distancias. Será la destrucción de la humanidad. Lo más grave es que las consecuencias de los bombardeos nucleares afectaran a otros pueblos del mundo.

La humanidad no olvida la destrucción de Hiroshima y Nagasaki. De estos no quedo nada; casi el integro de la población murió y quienes lograron salvarse padecieron en sus cuerpos la afectación “nuclear” hasta que partieron al oriente eterno.

El efecto de un bombardeo nuclear a una ciudad no solamente afectará su lugar geográfico, sino que las radiaciones llegaran no solamente a otros lugares (ciudades) de su país sino a países vecinos que nada tienen que ver en las confrontaciones militares.

Por ende, todos en el mundo debemos no solamente estar prevenidos de las confrontaciones nucleares, sino que los pueblos, sus organizaciones sociales y sus gobiernos deben accionar consciente y honestamente para que los “potencias” militares se ocupen de preservar la paz mundial y se abstengan de pretender imponerse económica, políticas y militarme en el mundo.

¡Es hora de salvar a la humanidad y evitar la destrucción del mundo!

José Roberto Rendón Vásquez. 
Más de 40 años desempeñándose como profesor de derecho laboral de la Universidad de San Marcos, fue segundo vicepresidente de la Comisión Reorganizadora de la Universidad de San Marco de 1995 al 2000. Tiene el grado de doctor en derecho por la Universidad de San Marcos, además se ha desempeñado como vocal en la Corte Superior de Lima y fue asesor del directorio de Shougan Hierro-Perú, además ha seguido cursos de especialización en la Universidad Carolina de Praga (República Checa).

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