Columnas Jorge Céliz

Venezuela vs EE. UU.: La tensión que amenaza con salirse de control

La relación entre Venezuela y Estados Unidos, que siempre ha sido un juego de alta tensión, acaba de subir varios niveles. A finales de 2025, lo que muchos llamaban “estar al filo de la navaja” se siente más real que nunca. La administración Trump ha llevado su política de “máxima presión” a un nuevo terreno: sanciones financieras, cierre de espacio aéreo y una presencia militar sin precedentes en el Caribe, oficialmente para combatir el narcotráfico. Desde Caracas, sin embargo, todo esto se ve como un intento descarado de cambiar el gobierno. El nombramiento del “Cártel de los Soles” como organización terrorista en enero sirvió de excusa legal para operaciones que incluyeron ataques a supuestas narcolanchas con más de 80 muertos. Incluso, aunque hubo un intercambio telefónico entre Trump y Maduro en noviembre, la hostilidad no se ha aplacado y el tema de una posible intervención militar sigue sobre la mesa.

Del lado venezolano, Maduro ha mostrado una resistencia sorprendente. Su estrategia combina retórica desafiante, maniobras militares internas y búsqueda activa de apoyo internacional. Rusia, China, Irán, Cuba y Turquía siguen siendo pilares diplomáticos y económicos, aunque analistas coinciden en que no se aventurarían en un enfrentamiento directo con Estados Unidos. Mientras tanto, el ministro de Defensa Vladimir Padrino López insiste en la defensa “cívico-militar-policial”, asegurando que Venezuela está lista para resistir cualquier agresión.

En el terreno económico, pese a sanciones y limitaciones de licencias para Chevron, la producción petrolera ha sorprendido: más de 1.1 millones de barriles diarios en octubre, superando el millón por primera vez desde 2019. Sin embargo, la economía sigue golpeada y muchos dudan de la capacidad del país para sostener un conflicto prolongado. La crisis migratoria tampoco da señales de alivio: más de 9 millones de venezolanos han abandonado el país desde 2013, y la ONU proyecta que podrían salir 1.4 millones más entre finales de 2024 y 2025.

A nivel regional, la disputa por el Esequibo con Guyana agrega otra capa de tensión, exacerbada por los descubrimientos de petróleo. Caracas no reconoce plenamente la jurisdicción de la Corte Internacional de Justicia, mientras Georgetown se prepara para defender su territorio, alineando su narrativa con la de Washington.

Los organismos multilaterales muestran limitaciones evidentes. La ONU monitorea y emite recomendaciones, la OEA califica la situación como la más urgente del hemisferio, y varios países desconocen la legitimidad de Maduro tras las elecciones de 2024. Sin embargo, las divisiones internas han debilitado la capacidad de estas instituciones para actuar de manera coordinada.

Hoy, la relación Venezuela-EE.UU. ya no es solo una guerra económica fría: es una confrontación abierta con riesgo real de escalada militar. Maduro resiste, su petróleo se recupera, y sus aliados ofrecen un contrapeso diplomático, pero todo indica que cualquier error de cálculo podría desatar un conflicto regional mayor. La migración y la inestabilidad política siguen creciendo, y la presión internacional está lejos de ofrecer soluciones claras. La región está atrapada en un ajedrez geopolítico tenso: la marea sube, la presión no afloja y el desenlace sigue siendo incierto.

Jorge Orlando Céliz Kuong
General de División en retiro, ex Comandante General del Ejército del Perú, especialista en Seguridad y Defensa con formación en Harvard y experiencia internacional en EE.UU. y la ONU.

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