En el Aniversario del Día del Ejército, instituido así en homenaje a la victoria obtenida en la batalla de Ayacucho (09/12/1824), donde se logró la independencia no solo del Perú sino de todo un Continente, es bueno reflexionar sobre el rol cumplido por dicha Institución, lo cual lo haremos mediante un breve recuento histórico.
En el Siglo XIX, la batalla de Ayacucho, Sucre percibió que los españoles no tenían todas las de ganar pese a que contaban con una posición estratégica en el cerro Condorcunca con casi el doble de efectivos y artillería. Advirtió, además, que el grueso del ejército realista tendría problemas para organizarse en el llano y pasar a la segunda fase del plan de ataque porque no previó la cañada que corta la pampa y obstaculizaba el avance de las tropas. Por ello, dejó que los batallones de Valdés atacaran su flanco izquierdo para luego contener el avance de las tropas enemigas movilizando primero a la división de La Mar y luego al batallón Vargas y a la caballería. Inmediatamente después, ordenó la maniobra de la infantería de Córdova y quebró la vanguardia enemiga. Ordenó que los hombres de Córdova y Lara trepasen el cerro para buscar el choque masivo y el enfrentamiento cuerpo a cuerpo con el empleo de la bayoneta. Dicha victoria, se debió al empleo eficiente de la doctrina napoleónica.
El Conflicto con Chile (1979-1884), desde el inicio de las operaciones se nota una clara superioridad material con que contaba el agresor, sumamente preocupado en conseguir territorios y bienes ajenos, lo que evidencio al nunca procurar medios pacíficos para detenerla. Sus ofensivas estratégicas fueron siempre sobre objetivos específicos. Peruanos y bolivianos en San Juan y Miraflores, practicaron la defensiva y evidenciaron inferioridad en mandos y elementos de lucha y por ello su incapacidad en movilidad y logística. La cruenta y dilatada guerra del 79, nos debe hacer ver que la guerras siguen siendo un mal necesario y que, un ejército eficiente, es algo que no tiene precio en un país, pues constituye la única y mejor escuela de civismo y del deber, elemento vital para alcanzar el desarrollo nacional en paz.
En el Siglo XX, en el Conflicto con Colombia (1932-33), existe entrenamiento técnico pero proceso profesional es interrumpido. La mayor parte de los mandos estaban en manos de los menos idóneos, gracias a su adhesión al gobierno de turno se ejercía una férrea disciplina, pero poca instrucción a nivel estratégico. El estado mayor general, era una agencia de empleos. No había directivas superiores ni planes coherentes para la guerra. El armamento era anticuado propio de una fuerza policiaca en función a las revueltas, en ese momento apristas, y no para la seguridad externa.
La batalla de Zarumilla, (31 Jul 41), resultó la primera gran victoria militar en ese siglo. Sin embargo, en ésta, la Primera División Ligera, no ejecuto en rigor una acción masiva y sujeta a maniobra de estilo clásico, fuere de desbordamiento o de envolvimiento del frente enemigo, que tampoco era continuo, sino que realizo un conjunto de operaciones parciales, sobre objetivos limitados, si bien sincronizados en el tiempo y espacio, pero desarrollándose cada uno con maniobras tácticas frontales o de desbordamiento. Las operaciones realizadas por la V División, en su aspecto táctico, fueron conducidas por las propias guarniciones y con sus propios medios, disponiendo en su mayoría de efectivos reducidos que no alcanzaban a una compañía, salvo la operación a Rocafuerte. Si bien es cierto, ganamos, nos hizo ver la necesidad de incorporar la ofensiva a nuestra doctrina propia, seguir enviando oficiales a capacitarse al extranjero, e incorporar fuerzas blindadas y paracaidistas en nuestra organización.
Sobre la Guerra contra el Terrorismo (1980-2000), más de una vez me puesto a pensar como, tanta gente apoyo a los acciones terroristas; como obtuvieron tantas victorias en destrucción de infraestructura, numerosas bajas en soldados, policías, campesinos entre las que estaban mujeres, niños y ancianos, y en obtener en varios lugares la adhesión de la población. No tengo una respuesta definida. Solo hipótesis. 1. La sistemática y decisiva acción del comunismo internacional que había ya tenido éxito en Cuba y quiso repetirlo en el Perú. 2. El incumplimiento de las promesas de un gobierno llamado revolucionario de la FFAA, que dizque iba a cambiar las estructuras arcaicas del país; 3. La falta de decisión militar en los primeros 10 años, hasta 1990, cuando la puesta en marcha de una ofensiva sistemática y permanente en base a frentes, y la alianza del ejército con las comunidades indígenas campesinas, a las que se les doto de armas para su defensa, le quito el agua al pez y fueron militarmente derrotados. Dicha victoria, fue conseguida con una alta cuota de sangre derramada por nuestros compañeros oficiales, técnicos y sub oficiales y tropa, que no debemos olvidar.
La Guerra en el Alto Cenepa (1995), fue otra de las grandes victorias de las armas peruanas. La actitud mostrada en el campo táctico fue netamente ofensiva, pues era la única manera de lograr resultados decisivos. La asimilación de prácticas de la lucha contrasubversiva en estas operaciones propias de la guerra convencional como el establecimiento de un mando operativo, así como, el empleo de la tropa que venía actuando en el alto Huallaga y el uso de los yachis, para fines de abastecimiento y mensajería, fue determinante. Se estructuraron cuatro fuerzas por unidad de maniobra (tipo sección o compañía), que permitiera enfrentar cada posición desde varios frentes para sorprender al defensor, y procurar en la medida de lo posible, ocasionarle el mayor número de bajas y hacerlo abandonar el lugar. Las diferencias tecnológicas a favor de los ecuatorianos inhibieron a nuestra fuerza de hacer uso intensivo del arma aérea, aviones y helicópteros, lo que obligo a ejecutar marchas penosísimas a la tropas de infantería, las mismas que resultaban lentas en medio de un terreno fangoso y cubierto de minas antipersonales, las que produjeron la mayor cantidad de bajas. La inteligencia táctica que faltó, no permitió conocer la situación del enemigo “e” en el sector Cenepa, desconociéndose el dispositivo, composición y fuerza desde el inicio de las operaciones, es decir, se dieron inicio a ellas, sin conocer a las fuerzas localmente disponibles y sus refuerzos inmediatos, así como habían organizado el terreno (trampas, minas, fortificaciones). Gran parte de las unidades desplegadas en el TON, así como de las asignadas en refuerzo a la 5ta DIS que llegaron a entrar en operaciones, se encontraban en los inicios de su fase básica, lo que limitaba la respuesta inmediata. Asimismo, nos mostró la condición obsoleta, de parte de nuestro equipo y armamento y la deficiencia numérica de equipos de comunicaciones, que limito el enlace durante la conducción de las operaciones.
Siguiendo la ruta de las victorias obtenidas, la operación “Chavín de Huántar” (1996), por la naturaleza de la misma, rompe una serie de esquemas doctrinarios y son, a mucho orgullo, materia de estudio en el mundo militar contemporáneo. Es justamente su condición especial, la que la hace singular e irrepetible, ya que los escenarios son cambiantes, aprendemos de sus aciertos y errores y las condiciones y factores externos e internos que pueden ser parecidos pero jamás iguales. Los soldados de hoy y del mañana, tenemos la obligación de aprender de sus enseñanzas como legado de aquellos valientes comandos que nos dicen que, el éxito está en el cambio y en la innovación, y que, esta operación, fue producto del ingenio, audacia y valor del soldado.
Sabemos que el Ejercito del Perú, como órgano componente de las Fuerzas Armadas, siempre se adapta a los nuevos tiempos y se proyecta, pero para ello, no se debe olvidar nuestra historia. De esa manera, aprenderemos de las lecciones aprendidas, y alcanzaremos estándares internacionales, acorde a la evolución de los conflictos mundiales desde 1945 hasta Gaza, lo que nos permitirá estar siempre listos para vencer.
Víctor Velásquez Pérez Salmon
Coronel del Ejército del Perú en Situación de Retiro. Se ha desempeñado como Catedrático de Historia Militar en la Escuela Superior de Guerra, Director de la Comisión Permanente de Historia, y miembro del Proyecto Ejercito 2001. Es autor de varias publicaciones de historia, ensayos, poesía y cuento.


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