El bochornoso espectáculo que ha protagonizado el partido de Acción Popular en las primarias del 7 de diciembre último ha sido la culminación de un largo proceso de degradación moral partidaria y ausente de liderazgo que ha dilapidado la herencia de su creador Fernando Belaúnde Terry, un legado de garantía de honestidad que, sin embargo, en las elecciones 2021 arrojó una hornada congresal mayoritaria de acciopopulistas mercantilistas corruptos cuya máxima expresión fue el congresista Darwin Espinoza como comandante en jefe de los tristemente célebres “niños” del ex presidente Pedro Castillo.
La implosión del partido de la Lampa sorprendió a pocos, se cocinó por años a fuego lento tras la muerte del caudillo en medio de disputas internas por el liderazgo y el crecimiento de diversas corrientes de pensamiento alejadas de los postulados iniciales que propugnó alguna vez el creador de Acción Popular. Hoy los más de 200 mil militantes inscritos responden a distintas corrientes ideológicas en los que prima la ambición, la prebenda y la poca vergüenza; la lucha intestina por acceder al poder no ha podido ser mejor representada el último domingo entre acusaciones de fraude y suplantación de delegados de uno y otro bando competidor; ambos no midieron las consecuencias de sus acusaciones destempladas que acabaron con la exclusión de la contienda electoral de un partido político que tiene más de 70 años de existencia y se resisten a aceptar la resolución inapelable del Jurado Nacional de Elecciones que ha sido contundente al dictaminar “evidencia de vicio sustancial que afectó la legitimidad y regularidad del proceso de democracia interna”.
En este proceso los signos de parcialidad se vieron con anterioridad; en agosto pasado Julio Chávez, Secretario General de la organización, afirmó que no sería pre candidato presidencial y que trabajaría en favor de lograr la “institucionalidad partidaria”, la palabra le duró poco, a los dos meses lanzó su pre candidatura y pasó a ser juez y parte, el aparato interno electoral era controlado en la práctica por él y en el camino, ante la selección de Alfredo Barnechea como pre candidato, los bandos se partieron, aún falta descubrir qué otras irregularidades se cometieron para favorecer a una u otra facción; el hecho que Chávez haya colocado a su cónyuge, la ex parlamentaria andina Leslye Lazo, en 2do. lugar en la lista al Senado es un signo de la prepotencia de este dirigente que prefirió concederle a su esposa el N° 2 relegando a correligionarios con vasta trayectoria política y voz propia. En la otra orilla, cargando su enorme ego Alfredo Barnechea no fue capaz de hacer un mea culpa ante la exclusión y reaccionó con amenazas destempladas a los miembros del Jurado Nacional de Elecciones cuando debió dar explicaciones claras de la suplantación de delegados que vició la elección en la medida que él fue el directo beneficiario de la trampa.
Rememorando su columna titulada “Limpiar o morir” publicada en noviembre 2022, el destacado acciopopulista Víctor Andrés García Belaúnde sentenció que “el partido ha implosionado y ha muerto por no limpiar su interna de los congresistas apodados los niños” exigiendo la renuncia inmediata de la dirigencia partidaria a fin de someter al partido a una reorganización total. Sin ser aguafiestas, para “limpiar” a Acción Popular hará falta mucho más que expulsar a “los niños” que, si bien han sido las cabezas visibles de la corruptela en el último quinquenio, tienen otros amiguitos invisibles a la interna que comparten las mismas artes y que han demostrado que, en busca de hacerse del poder partidario, están dispuestos a todo en la guerra fratricida, incluso al fraude y a la autodestrucción.
Cecilia Palacios C.
Cecilia Palacios es Bachiller en Ciencias de la Comunicación de la Universidad de Lima, trabajó en prensa televisiva privada durante la época del terrorismo, posteriormente se dedicó a actividades privadas.


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