Cecilia Palacios Columnas

De luchador social a asaltante

La acreditación moral y transparencia del candidato de Ahora Nación, Alfonso López Chau, una vez más ha sido puesta en entredicho tras conocerse que en 1970 estuvo dos veces en prisión y meses después liberado por el régimen dictatorial de Juan Velasco Alvarado. En un primer momento surgió la duda de por qué esta faceta de su vida fue uno de los secretos mejor guardados de López Chau y sólo fue puesto a la luz luego de haber prescindido de su ex socio electoral el ex congresista Edgar Villanueva; el “vengador” aduce que las distancias se agudizaron cuando él y su movimiento político exigieron al candidato que transparente ese episodio, así como que proceda al retiro de personajes cuestionados ligados a la corrupción en Andahuaylas, exigencias que derivaron en su sorpresivo retiro de las listas congresales.

El hecho no es menor, permite analizar el perfil autoritario y oscuro de un candidato que pretende manejar el destino de la Nación. Desatado el escándalo López Chau no dio la cara, sus seguidores intentaron desacreditar la denuncia, en vista que no fue posible, a través de sus redes el candidato ensayó una explicación del hecho aduciendo que su “sensibilidad frente a las injusticias lo llevó a alzar la voz y protestar contra la dictadura”; sin embargo, como la verdad siempre sale a la luz, en el mismo día se conoció en forma documentada que López Chau no fue ingresado al penal El Sexto como “luchador social” sino por “asalto y robo” lo que obligó al mentiroso a ensayar una nueva versión reconociendo el hecho y que, además, estuvo recluido también en el penal de Lurigancho; así, quedó expuesto y pillado in fraganti.

No es la primera vez que se revela un hecho cuestionado de su pasado político, en diciembre último salió a la luz una columna de su autoría publicada en 1989 en el panfleto Cambio, vocero oficial de acciones subversivas del MRTA, en éste reconocía al cabecilla terrorista Víctor Polay Campos no sólo como “luchador social” sino también como “luchador político”; la explicación inicial del candidato fue atribuir la revelación del hecho a “un clásico en tiempos electorales, recurrir al terruqueo” pero fue una clara lavada de cara al terrorista y ameritó de su parte varias explicaciones adicionales, no del todo satisfactorias. Hay que ser categóricos, Alfonso López Chau no tiene atenuante alguno en haberse prestado para edulcorar la imagen de un terrorista, sobretodo porque en 1989 el Movimiento Revolucionario Túpac Amaru ya había pasado a la clandestinidad e iniciado la lucha armada al interior del país, su líder Polay ya purgaba cárcel tras su detención en Uchiza, ya había asesinado a ocho peruanos en el bar Las Gardenias de Tarapoto, ya había asesinado a miembros del Ejército peruano, ya había secuestrado a civiles en las llamadas “cárceles del pueblo”, calabozos siniestros en los que torturaron a empresarios como José Onrubia (1984), Carlos Ferreyros (1988) y Héctor Delgado Parker (1989).

Lo descrito líneas arriba no ha sido su único traspié; el ex director del Banco Central de Reserva encendió las alarmas respecto a la política económica que implementaría de gobernar el país al exponer en CADE 2025  que contempla usar fondos de las reservas del BCR para reactivar la economía; rápidamente la luz roja se activó y trajo a la memoria la nefasta política de “la maquinita” que implementó el ex presidente Alan García durante su primer gobierno. Ante las críticas, el candidato rectificó lo dicho y afirmó que “las reservas seguirían cumpliendo su función esencial que es proteger la estabilidad económica del país”, aunque la duda sobre una futura intangibilidad de ellas quedó sembrada entre los empresarios asistentes.

A lo descrito se suman denuncias sobre candidatos cuestionados que Ahora Nación lleva en sus listas congresales, cuestionamientos que han sido ignorados hasta donde ha sido posible por el candidato y la dirigencia partidaria como el caso que involucra al postulante a diputado Kevin Romero en la violación de una menor de 6 años y a otros dos candidatos por Apurímac en el cobro de cupos; al respecto, preocupa la inoperancia para enfrentar estas graves denuncias y el filtro que el partido activó antes de confeccionar sus listas. Otras denuncias publicadas en medios respecto a los “negocios” que los partidarios y proveedores han hecho con López Chau mientras se desempeñaba como Rector de la Universidad Nacional de Ingeniería son señales adicionales de la proclividad del candidato al tráfico de influencias y de su escasa transparencia en el manejo de fondos públicos.

En todos los casos relatados el candidato se ha visto obligado a emitir comunicados o pronunciamientos a posteriori para explicar que no hizo lo que hizo o que no dijo lo que dijo; sin embargo, ha quedado claro que existe escasa similitud entre el producto político que López Chau y Ahora Nación venden y el menú oculto que pretenden servirnos en la mesa de acceder al poder.

Cecilia Palacios C.
Cecilia Palacios es Bachiller en Ciencias de la Comunicación de la Universidad de Lima, trabajó en prensa televisiva privada durante la época del terrorismo, posteriormente se dedicó a actividades privadas.

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