Sin categoría

Lo que cambia y lo que permanece, Simone de Beauvoir y la honestidad como acto político

El mundo que avanza y los ecos antiguos
Cuando Simone de Beauvoir publica El segundo sexo en 1949, el mundo salía de una guerra devastadora y proclamaba, al mismo tiempo, nuevos ideales de libertad, igualdad y derechos universales. Sin embargo, Beauvoir mostró una verdad incómoda, el progreso no es lineal ni automático, y muchas opresiones sobreviven incluso en sociedades que se consideran avanzadas.
El mundo ha crecido desde entonces. Las mujeres votan, gobiernan países, lideran universidades, empresas y movimientos sociales. Existen marcos legales de igualdad y un lenguaje global de derechos. Pero este crecimiento convive con patrones muy antiguosl, la exclusión de las mujeres de las decisiones centrales, la desvalorización del cuidado, el control sobre los cuerpos y la idea persistente de que elj poder “naturalmente” pertenece a otros.
Beauvoir ya advertía que las estructuras de poder se reinventan. El patriarcado no siempre se presenta como prohibición abierta; a veces adopta la forma de costumbre, neutralidad técnica o tradición respetable. Por eso su pensamiento sigue vigente: porque conecta la experiencia cotidiana con los sistemas políticos, y muestra que la desigualdad no es un residuo del pasado, sino una producción constante.
La historia confirma esta tensión. Imperios antiguos, repúblicas modernas y democracias contemporáneas repiten debates similares sobre autoridad, orden, moral y exclusión. Cambian los discursos, cambian los nombres, pero muchas respuestas se parecen. Lo que se discute hoy sobre género, poder y democracia ya estaba, en esencia, en los textos filosóficos, jurídicos y políticos de otras épocas.
Consejo al mundo. política, tiempo y valores
Si algo enseña la permanencia de El segundo sexo es que no todo depende de la novedad. En política, las soluciones pueden repetirse; los contextos cambian, pero las preguntas fundamentales regresan. Lo que no puede cambiar, sin vaciar de sentido a la democraciason la honestidad intelectual y los valores que sostienen la acción pública.
Sin verdad, la política se vuelve manipulada. Sin valores, el progreso se vuelve apariencia. Y sin coherencia ética, ninguna causa, por justa que sea, perdura en el tiempo.
El mundo necesita menos consignas y más convicción; menos oportunismo y más integridad. Porque las ideas que sobreviven no son las más ruidosas, sino las que se sostienen en principios reales. Simone de Beauvoir permanece no solo por lo que dijo, sino por la honestidad con responsabilidad, Rafael Aita Campodónico.

Rafael Antonio Aita Campodónico.
Licenciado en Administración de Empresas, desarrollándose en el sector turismo y comercial. Dirigente deportivo y miembro activo en diferentes instituciones de fomento al deporte. Vicepresidente de la Cámara de Comercio de Lambayeque 1998-2000.Congresista de la República para el período 2001 – 2006 por el distrito electoral de Lambayeque

0 comments on “Lo que cambia y lo que permanece, Simone de Beauvoir y la honestidad como acto político

Deja un comentario

Discover more from Vox Populi Empresarial

Subscribe now to keep reading and get access to the full archive.

Continue reading