Durante décadas, la universidad ha sido concebida como el espacio privilegiado de producción de conocimiento, pensamiento crítico y formación de élites profesionales. Sin embargo, en el contexto actual de crisis climática, fragmentación social y aceleración tecnológica, esta institución enfrenta una paradoja inquietante: produce diagnósticos cada vez más sofisticados sobre los problemas globales, pero muestra serias dificultades para transformarse a sí misma. La regeneración —entendida como la capacidad de reparar, revitalizar y coevolucionar con los sistemas socioecológicos— exige algo más profundo que reformas curriculares o estrategias de sostenibilidad incremental. Exige desaprender la universidad tal como hoy está configurada.
Más allá de la sostenibilidad: el imperativo del desaprendizaje institucional
La sostenibilidad universitaria ha avanzado principalmente a través de indicadores, rankings y proyectos aislados. No obstante, estudios recientes advierten que estos enfoques suelen operar dentro de las mismas lógicas extractivas, competitivas y fragmentadas que contribuyen a la crisis que pretenden mitigar (Urai & Kelly, 2023). En este sentido, la regeneración no puede añadirse como una nueva “función” universitaria; requiere analizar las condiciones estructurales que organizan la docencia, la investigación y la gobernanza.
Desaprender la universidad implica reconocer que muchas de sus prácticas centrales —hiperespecialización disciplinar, evaluación basada exclusivamente en productividad bibliométrica, desconexión territorial— no responden a los desafíos sistémicos contemporáneos. Como señalan Urai y Kelly (2023), la academia moderna tiende a optimizar métricas internas mientras pierde capacidad de respuesta frente a crisis complejas, especialmente la climática.
Reconfigurar estructuras: de los espacios académicos a ecosistemas de aprendizaje
Uno de los principales obstáculos para la regeneración es la organización disciplinaria que dificulta la comprensión de problemas interconectados. La evidencia muestra que las instituciones de educación superior que avanzan hacia modelos más integrados —por ejemplo, articulando investigación, docencia y territorio— generan condiciones más propicias para la innovación sistémica (Vergani, 2024).
Desde esta perspectiva, la universidad regenerativa no actúa como un ente aislado, sino como un microcosmos de transición, capaz de experimentar nuevas formas de producción, consumo, gobernanza y aprendizaje. Vergani (2024) demuestra que, cuando las universidades adoptan principios de economía circular a nivel institucional, no solo reducen impactos ambientales, sino que reconfiguran sus procesos organizacionales y culturales, habilitando dinámicas regenerativas más amplias.
Transformar culturas académicas: aprender de otras epistemologías
La regeneración también exige un desplazamiento epistemológico. Investigaciones recientes subrayan la importancia de integrar saberes indígenas, comunitarios y relacionales en la educación superior, no como complementos simbólicos, sino como fuentes legítimas de conocimiento para la renovación institucional (Wooltorton et al., 2022).
El estudio de Wooltorton y colegas (2022) evidencia cómo universidades australianas que colaboran con naciones indígenas han comenzado a reconstruir culturas académicas regenerativas, basadas en relaciones de reciprocidad, responsabilidad intergeneracional y conexión con el territorio. Estos procesos no solo enriquecen el aprendizaje, sino que analizan profundamente la lógica extractiva del conocimiento académico tradicional.
Reorientar propósitos: de la excelencia competitiva a la responsabilidad regenerativa
Quizá el desaprendizaje más complejo sea el del propósito institucional. Durante años, la universidad ha sido evaluada en función de su competitividad global. Sin embargo, la regeneración plantea una pregunta distinta: ¿para quién y para qué existe la universidad en un planeta en deterioro?
La evidencia empírica sugiere que las instituciones que asumen un rol activo en la transformación socioecológica —vinculándose con comunidades, gobiernos locales y sectores productivos— fortalecen su legitimidad social y su capacidad de aprendizaje adaptativo (Vergani, 2024). Esto no implica abandonar la excelencia académica, sino redefinirla en términos de contribución regenerativa.
Prospectiva al 2040: la universidad como infraestructura de regeneración
Mirando hacia 2040, la universidad que no haya desaprendido sus inercias corre el riesgo de quedar relegada a un rol marginal. En contraste, aquellas instituciones que logren reconfigurar sus estructuras, culturas y propósitos podrán convertirse en infraestructuras clave de regeneración, capaces de articular conocimiento, acción y futuro.
Como advierten Urai y Kelly (2023), el tiempo de las transformaciones graduales se ha agotado. La academia debe decidir si continúa perfeccionando sistemas que ya no funcionan o si se atreve a desaprender para co-crear futuros viables.
Manifiesto de cierre de la serie
Este no es un llamado a reformar la universidad, ni a modernizarla superficialmente. Es una invitación a desaprender aquello que hoy la inmoviliza frente a un mundo que cambia más rápido que sus estructuras. La universidad requiere revisar críticamente sus inercias para evitar el riesgo de convertirse en una institución intelectualmente brillante, pero socialmente irrelevante. Desaprender la universidad es un acto de relevancia institucional que implica renunciar a certezas cómodas y a relatos de excelencia desconectados del deterioro que nos rodea. Por ello la universidad se debe reconfigura como un actor social regenerativo, capaz de reparar, recomponer y co-crear futuros viables. Este cierre no clausura una conversación; la abre. Porque el futuro no se enseña: se habilita.
Referencias .-
- Urai, A. E., & Kelly, C. (2023). Rethinking academia in a time of climate crisis. eLife, 12, e84991.https://doi.org/10.7554/eLife.84991
https://elifesciences.org/articles/84991 - Vergani, F. (2024). Higher education institutions as a microcosm of the circular economy. Journal of Cleaner Production, 435, 140592.
https://doi.org/10.1016/j.jclepro.2024.140592
https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0959652624000398 - Wooltorton, S., Guenther, J., Poelina, A., & White, M. (2022). Learning regenerative cultures: Indigenous nations in higher education renewal in Australia. Asia Pacific Education Review, 23(4), 639–651.
https://doi.org/10.1007/s12564-022-09789-y
https://link.springer.com/article/10.1007/s12564-022-09789-y
JLCC-02-2026 – 03
Jaime Leopoldo Castro Calderón
Docente universitario, investigador y consultor en educación superior, sostenibilidad y transformación institucional. Su trabajo se centra en el análisis de los modelos universitarios contemporáneos, la transformación digital con enfoque estratégico y la evolución de la sostenibilidad hacia paradigmas regenerativos. Desarrolla investigación aplicada y prospectiva sobre gobernanza universitaria, innovación educativa y responsabilidad institucional en contextos de alta complejidad, articulando evidencia empírica reciente con reflexión teórica de alto rigor académico


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