Lambayeque es una región con peso demográfico y económico relevante, pero con resultados sociales que no guardan proporción con sus recursos. Con una población aproximada de 1.37 millones de habitantes, representa cerca del 4 % de la población nacional y aporta alrededor del 2.5 % del PBI del Perú, con un producto regional estimado entre US$ 6,000 y 6,500 millones, sustentado en la agroindustria, el comercio, los servicios y la pesca. Sin embargo, este dinamismo económico no se traduce en bienestar sostenido ni en cierre efectivo de brechas.
Entre 2021 y 2025, el Gobierno Regional de Lambayeque recibió presupuestos anuales promedio de S/ 2,000 a 2,300 millones, con una tendencia creciente. El problema central no ha sido la falta de recursos, sino su baja ejecución. En varios años, la inversión pública no superó el 60 %, y en sectores críticos como salud e infraestructura la ejecución efectiva cayó incluso por debajo del 40 %, evidenciando deficiencias en formulación de proyectos, capacidad técnica y liderazgo público.
En salud, la crisis es estructural. Más del 90 % de los establecimientos del primer nivel presenta infraestructura inadecuada. La región cuenta con apenas 14 médicos y 20 enfermeras por cada 10,000 habitantes, por debajo de estándares recomendados, lo que se traduce en hospitales saturados, atención primaria débil y altos costos sociales por enfermedades no atendidas oportunamente. El déficit de inversión para cerrar brechas básicas en salud se mide en miles de millones de soles.
En educación, Lambayeque tiene cerca de 1,800 locales educativos, de los cuales más del 85 % presenta serias brechas de infraestructura. El déficit valorizado para el cierre de brechas educativas supera los S/ 3,700 millones, agravado por una débil articulación entre educación técnica y mercado laboral, que impacta directamente en el empleo juvenil.
La infraestructura pública sigue siendo un cuello de botella: carreteras inconclusas, drenaje pluvial insuficiente, saneamiento deficiente y obras paralizadas. La brecha regional acumulada supera los S/ 10,000 millones, concentrada en transporte, saneamiento, salud y equipamiento urbano.
En el plano social, más del 70 % de la PEA trabaja en la informalidad, limitando ingresos, productividad y acceso a seguridad social. El empleo juvenil es mayoritariamente precario, pese al potencial agroexportador y logístico de la región. Esta realidad explica que existan más de 180,000 jubilados y adultos mayores con pensiones mínimas o sin cobertura previsional.
Conclusiones
Lambayeque no tiene un problema de presupuesto, sino de gestión, ejecución y conducción pública.
Las brechas en salud, educación e infraestructura son hoy el principal freno al desarrollo regional.
La informalidad y el empleo juvenil precario comprometen el futuro económico y la sostenibilidad social.
Sin una reforma profunda de la gestión pública regional, Lambayeque seguirá siendo una región con alto potencial, pero con resultados sociales claramente insuficientes.
Con responsabilidad social, Rafael Aita Campodónico.
Rafael Antonio Aita Campodónico
Licenciado en Administración de Empresas, desarrollándose en el sector turismo y comercial. Dirigente deportivo y miembro activo en diferentes instituciones de fomento al deporte. Vicepresidente de la Cámara de Comercio de Lambayeque 1998-2000.Congresista de la República para el período 2001 – 2006 por el distrito electoral de Lambayeque.


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