Columnas Jorge Céliz

Perú en la nueva frontera estratégica de occidente

Por Jorge Céliz Kuong

El discurso de Marco Rubio en la Conferencia de Seguridad de Múnich, el 14 de febrero del 2026, no fue una intervención más en el calendario diplomático. Fue la confirmación de un giro profundo en la política exterior de Estados Unidos bajo la administración de Donald Trump: el paso hacia un “realismo civilizacional” que redefine prioridades, alianzas y líneas rojas. América Latina deja de ser vista como una región receptora de ayuda o un espacio secundario, para convertirse en un frente estratégico central en la competencia con China.

El mensaje es directo: Washington ya no habla de cooperación abstracta, sino de seguridad hemisférica y control de cadenas de suministro críticas. En ese nuevo mapa, el Perú ocupa un lugar clave. Como segundo productor mundial de cobre y actor emergente en litio y otros minerales estratégicos, se convierte en pieza esencial para la transición energética y la base industrial occidental. El cobre peruano no es solo un commodity; es un insumo crítico para vehículos eléctricos, infraestructura digital y defensa.

En este contexto, el recientemente suscrito Memorándum de Entendimiento sobre minerales críticos entre Lima y Washington adquiere una dimensión geopolítica mayor. No se trata únicamente de inversión minera, sino de asegurar que el flujo de minerales estratégicos no dependa de potencias consideradas rivales. Estados Unidos ofrece financiamiento, transferencia tecnológica y acceso preferente a su mercado, buscando competir con el fuerte posicionamiento chino en proyectos extractivos e infraestructura en la región.

El caso más simbólico es el megapuerto de Chancay, desarrollado con capital chino. Para Washington, este proyecto no es solo una obra logística: es un nodo estratégico en el Pacífico sur. Tras el reciente fallo judicial que limitó la supervisión regulatoria de Ositrán, la retórica estadounidense se endureció, sugiriendo que infraestructuras bajo fuerte influencia asiática pueden representar riesgos para la seguridad hemisférica. Más allá del debate técnico, lo que está en juego es el alineamiento estratégico del Perú.

El discurso de Rubio también introdujo un tono más firme en materia de seguridad. La lucha contra el narcotráfico y el llamado “narco-terrorismo” fue presentada como prioridad absoluta. Washington ha dejado claro que no dudará en actuar de forma unilateral si percibe amenazas directas. En esa lógica, la minería ilegal en el Perú ya no es solo un problema ambiental o social, sino un asunto de seguridad nacional vinculado a economías criminales transnacionales. Esto abre la puerta a mayor presencia de asesores, tecnología de vigilancia e incluso cooperación militar en zonas consideradas estratégicas.

A nivel regional, el mensaje es que los países deberán definir con mayor claridad su posición frente al eje bolivariano y frente a la expansión económica china. La etapa de ambigüedad pragmática (mantener inversiones asiáticas mientras se preserva la alianza con Washington) se vuelve cada vez más difícil. El Perú, que ha buscado equilibrar relaciones, enfrenta ahora una presión diplomática más intensa.

Sin embargo, esta coyuntura también representa una oportunidad histórica. Si el Perú negocia con inteligencia, puede atraer inversión de alta calidad, diversificar mercados, fortalecer estándares ambientales y consolidar su rol como proveedor confiable de minerales críticos. Pero ello exige claridad estratégica, institucionalidad sólida y una política exterior coherente.

Es contundente, el Perú ya no es un actor periférico. En el 2026 es visto como una frontera estratégica de Occidente. Cada tonelada de cobre y cada infraestructura portuaria tienen implicancias geopolíticas. El desafío no es solo elegir bando, sino defender soberanía y maximizar beneficios en un escenario global cada vez más polarizado. La neutralidad cómoda ha quedado atrás; comienza una etapa de decisiones definitorias.

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Jorge Orlando Céliz Kuong
General de División en retiro, ex Comandante General del Ejército del Perú, especialista en Seguridad y Defensa con formación en Harvard y experiencia internacional en EE.UU. y la ONU.

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