Columnas Rafael Antonio Aita Campodónico

Partidos de papel, democracia en vilo, la sombra del Oncenio vuelve a acechar al Perú

El Perú tiene una preocupante vocación por reciclar sus errores políticos bajo disfraces modernos. Lo que ocurrió durante el régimen de Augusto B. Leguía no fue solo un episodio histórico,fue una advertencia estructural sobre lo que sucede cuando el personalismo desplaza a la institucionalidad. Hoy, en pleno siglo XXI, los síntomas reaparecen con inquietante familiaridad.

El llamado “Oncenio” (1919-1930) consolidó un modelo donde el poder se concentró alrededor de un liderazgo fuerte, mientras los partidos orgánicos se debilitaban progresivamente. La estabilidad aparente ocultaba una fragilidad profunda, movimientos satélite, alianzas oportunistas y estructuras políticas sin vida doctrinaria real. Aquella ingeniería del poder terminó erosionando los cimientos de la democracia peruana.

Un siglo después, el país observa la proliferación de partidos que existen más en el registro que en la realidad social. No se trata únicamente de fragmentación ,que puede ser saludable en democracia, sino de simulación partidaria. Muchas organizaciones operan como franquicias electorales, vehículos de ocasión para candidaturas sin arraigo, sin programa y, en algunos casos, sin solvencia ética.

La nueva ecuación de riesgo es clara y preocupante,
partidos débiles + inscripción flexible + cálculo electoral coyuntural = amenaza sistémica.

Bajo esta lógica, ciertos actores políticos encuentran incentivos para sortear filtros de idoneidad, blanquear postulaciones cuestionadas, construir alianzas ideológicamente contradictorias y fragmentar el voto con fines de negociación posterior. El problema no es la pluralidad; es la precarización deliberada del sistema.

Si esta tendencia se consolida, el Perú enfrenta tres peligros mayores. Primero, una desinstitucionalización crónica donde los partidos dejan de ser escuelas de liderazgo para convertirse en cascarones transitorios. Segundo, la captura del sistema político por actores sin trayectoria ni compromiso democrático. Tercero, una radicalización oportunista que distorsiona la representación y erosiona la confianza ciudadana.

Las señales de alerta ya están encendidas, partidos que emergen solo en temporada electoral, dirigencias sin democracia interna verificable, candidatos con prontuarios judiciales refugiados en nuevas siglas y coaliciones unidas únicamente por la supervivencia política.

La lección histórica es contundente. La experiencia del civilismo tardío demuestra que la debilidad partidaria precede a la inestabilidad democrática. El Perú de hoy enfrenta una versión modernizada del riesgo leguiísta, amplificada por la hiperfragmentación y la volatilidad electoral.

La respuesta no puede ser retórica. Se requiere elevar los requisitos de inscripción y permanencia, auditar de verdad la democracia interna, cerrar el paso a candidaturas con graves antecedentes y establecer responsabilidad efectiva de los partidos por quienes postulan. Sin filtros reales, la política se convierte en terreno fértil para el oportunismo.

Advertencia final: cuando los partidos dejan de ser instituciones y se vuelven simples vehículos, la democracia entra en zona de turbulencia. El Perú aún está a tiempo de corregir el rumbo. Pero si la simulación partidaria continúa normalizándose, el país podría despertar ,más temprano que tarde, con elecciones formales, autoridades débiles y una democracia que solo sobreviva en el papel. La incertidumbre ya no es una hipótesis, empieza a sentirse como destino.
Por ello los pocos partidos institucionales avanzarán por qué tienen escuela, experiencia y planes de gobierno y desgraciadamente no hay más de 3 partidos formales que preparen a su gente en forma integral, con responsabilidad, Rafael Aita Campodónico.

Rafael Antonio Aita Campodónico.
Licenciado en Administración de Empresas, desarrollándose en el sector turismo y comercial. Dirigente deportivo y miembro activo en diferentes instituciones de fomento al deporte. Vicepresidente de la Cámara de Comercio de Lambayeque 1998-2000. Congresista de la República para el período 2001 – 2006 por el distrito electoral de Lambayeque.

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