Por Jorge Céliz Kuong
9 de marzo de 2026
A lo largo de la historia moderna, varios países han tenido líderes con formación militar que, tras pasar al retiro, ingresaron a la política y alcanzaron el poder mediante procesos institucionales. En algunos casos dejaron gestiones recordadas por estabilidad, liderazgo estratégico y capacidad de organización del Estado. Un ejemplo emblemático es Dwight D. Eisenhower, general que comandó las fuerzas aliadas en Europa durante la Segunda Guerra Mundial y luego fue elegido presidente de Estados Unidos entre 1953 y 1961, impulsando la red nacional de autopistas, consolidando el crecimiento económico y fortaleciendo el liderazgo internacional de su país durante la Guerra Fría.
En Europa, el general Charles de Gaulle lideró la resistencia francesa durante la ocupación nazi y posteriormente fundó la Quinta República en 1958, estableciendo un sistema político que otorgó estabilidad institucional a Francia durante décadas. En Asia, el general Park Chung-hee condujo Corea del Sur entre 1963 y 1979 y es recordado por impulsar una rápida industrialización que transformó una economía agraria en una potencia manufacturera. Estos antecedentes muestran que el tránsito de militares hacia la política puede generar resultados distintos dependiendo del contexto institucional y democrático.
En el Perú también existen precedentes importantes. El general Manuel A. Odría gobernó el país desde 1948 y posteriormente participó en procesos políticos para legitimar su liderazgo. Su gestión dejó una fuerte política de obras públicas, expansión de la seguridad social, construcción de hospitales, carreteras y grandes unidades escolares. Estas inversiones permitieron mejorar infraestructura y servicios públicos en distintas regiones.
Años más tarde, el general Francisco Morales Bermúdez condujo el tramo final del gobierno militar iniciado en 1968 y tuvo como principal acierto liderar una transición institucional hacia la democracia. Durante su gobierno se convocó a la Asamblea Constituyente de 1978 que elaboró la Constitución de 1979 y se restableció el proceso electoral que permitió el retorno a un gobierno civil en 1980.
Es importante precisar que el expresidente Alberto Fujimori no fue militar, sino ingeniero y académico antes de ingresar a la política. Sin embargo, su gobierno mantuvo una estrecha relación con las Fuerzas Armadas en el contexto de la lucha contra el terrorismo y el autogolpe de 1992, lo que dejó una huella política que todavía genera opiniones divididas.
En el escenario electoral actual, marcado por la fragmentación política y el cansancio ciudadano frente a la corrupción, la inseguridad y la inestabilidad institucional, han surgido candidaturas presidenciales provenientes de militares en retiro como José Williams Zapata, Roberto Chiabra León, Herbert Caller Gutiérrez y Wolfgang Grozo Costa. Todos ellos apelan a una narrativa basada en disciplina, autoridad y capacidad de gestión estratégica para enfrentar el deterioro del orden público y fortalecer el Estado.
Las encuestas recientes muestran un escenario altamente fragmentado. Mientras algunos candidatos tradicionales concentran una parte del electorado, la derecha aparece dividida entre varias opciones y la izquierda mantiene presencia política con propuestas que generan preocupación en sectores económicos por el posible impacto en el crecimiento y en la integración internacional del país. En ese contexto, existe un sector del electorado que teme que un eventual gobierno de izquierda radical pueda frenar la inversión, debilitar la estabilidad macroeconómica y aislar al Perú de su entorno económico hemisférico.
Frente a este panorama, la posibilidad de un outsider con trayectoria militar comienza a aparecer como una alternativa para parte del electorado. Entre los candidatos con ese perfil, Wolfgang Grozo Costa (Mayor General en retiro de la Fuerza Aérea y especialista en inteligencia estratégica) ha mostrado en encuestas recientes un crecimiento que lo ubica cerca del 5 % de intención de voto, con mayor respaldo entre jóvenes y votantes urbanos. Ese avance lo posiciona como el exmilitar con mayor potencial de expansión dentro de la actual contienda electoral.
En un escenario donde la derecha política aparece fragmentada y donde existe incertidumbre sobre la capacidad de las candidaturas tradicionales para consolidar una mayoría, la irrupción de un outsider militar podría captar el voto de ciudadanos que buscan orden, estabilidad económica y una conducción firme del Estado sin caer en polarizaciones ideológicas.
La presencia de militares en retiro en la política peruana refleja un fenómeno recurrente: cuando la política civil pierde credibilidad, parte de la ciudadanía vuelve la mirada hacia perfiles asociados a disciplina, liderazgo y toma de decisiones. La historia demuestra que estos liderazgos pueden contribuir a la estabilidad si se mantienen dentro de marcos democráticos sólidos. En el actual escenario electoral, la aparición de un outsider militar con crecimiento en encuestas podría convertirse en una opción capaz de reorganizar el espacio político y ofrecer una alternativa de gobernabilidad en un país que busca recuperar orden, confianza y rumbo.
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Jorge Orlando Céliz Kuong
General de División en retiro, ex Comandante General del Ejército del Perú, especialista en Seguridad y Defensa con formación en Harvard y experiencia internacional en EE.UU. y la ONU.


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