Cecilia Palacios Columnas

El juego de los outsiders

Cecilia Palacios C.

La irrupción de prospectos de outsider en la presente contienda electoral es la señal de la búsqueda emprendida por cierta porción del electorado al que no le satisface los candidatos de derecha o de izquierda que se exhiben en la vitrina actual; electores descontentos con la parrilla electoral dispuestos a apostar por caras nuevas, partidos nuevos y “nuevas formas de hacer política”; en un primer momento, en el caso de la derecha, esa búsqueda ha encontrado al cómico Carlos Alvarez de País para Todos que mueve un universo de intención de voto entre el 4 y 6% entre alzas y bajas; en el caso de la izquierda, encontró a Alfonso López Chau de Ahora Nación con un universo de intención de voto entre 5 y 6.5% pero estacionado; en el caso de ambos no pareciera presentarse a ciencia cierta la figura del outsider pues tienen varios meses con mediciones similares. En esta búsqueda que aún no satisface del todo, han aparecido en el último mes otros prospectos que podrían colarse en la foto del grupo de los terceros retadores con mayor oportunidad de disputar la segunda vuelta con uno de los primeros candidatos que hoy permanecen en empate técnico.

El primer candidato a outsider de derecha que apareció dispuesto a arremeter fue el general Wolfgang Grozo, que entre diciembre último y mediados de marzo registró un crecimiento geométrico colocándose en 5.1% de intención de voto; con la exposición a la prensa sumado a los amigos y enemigos negados, Grozo sufrió una fuerte caída reduciendo su intención de voto a 2.5%, producto de la cercanía negada con el aspirante a colaborador eficaz Zamir Villaverde en casos de corrupción que comprometen a Pedro Castillo. Es probable que, después de los dichos y entredichos entre el candidato de Integridad Democrática y el amigo de Bruno Pacheco en la próxima encuesta el desplome sea completo, regrese al ítem Otros y su vertiginoso ascenso se convierta en un bluff tiktokero en el que el elector busca algo nuevo sin tener mínima lealtad por el candidato elegido y está dispuesto a treparse en otro coche nuevo del cual también se bajará sin dudarlo en cuanto descubra que es “más de lo mismo” o cuando se sienta estafado, otra vez.

En esta búsqueda incesante de un outsider la izquierda también tiene lo suyo; la semana que pasó las redes caviares se deleitaron celebrando el ascenso de la intención de voto de uno de los suyos, Jorge Nieto Montesinos, fundador del partido El Buen Gobierno. Con 0.3% de intención de voto en diciembre último, hoy registra un importante incremento de intención de voto de 4.6%. En simultáneo a su reciente popularidad, Nieto Montesinos ha sido expuesto por la prensa, entre las curiosidades que arrastra en su carrera política es que se desempeñó como agregado cultural en México entre 1990 y 1993 durante el gobierno de Alberto Fujimori; fiel a sus “férreos principios de  reserva moral” no renunció a trabajar para el gobierno que en 1992 cesó arbitrariamente a casi 120 diplomáticos  y dio un autogolpe con el cierre del congreso; además, el candidato del partido del Buen Gobierno es investigado por lavado de activos en el caso Villarán y los sobornos que recibió de OAS pues fue consultor de la alcaldesa  antes y después de la no revocatoria y permaneció con ella a pesar que ya había estallado el escándalo de corrupción más grande de América Latina, así y todo Nieto se quedó; gracias a investigaciones periodísticas se sabe que pese a no reportar trabajos de envergadura es un inversionista inmobiliario y registra a su nombre media docena de propiedades por un monto millonario; finalmente, su cercanía a los hermanos Boluarte no ha sido debidamente explicada. Como en el caso de Grozo, dependerá de la solvencia o no de las explicaciones que brinde a dichos cuestionamientos para determinar si continúa en ascenso o la tendencia se detiene pues, al parecer ese elector en busca de outsider carece de fidelidad y ante el menor cuestionamiento está dispuesto a cambiarse de camiseta.

A 18 días de los comicios electorales lo real y objetivo es que ningún candidato tiene el puesto asegurado para pasar a segunda vuelta de manera que en las próximas semanas asistiremos al juego de las sillas en el que ganará el que cometa menos errores.

Cecilia Palacios C.
Cecilia Palacios es Bachiller en Ciencias de la Comunicación de la Universidad de Lima, trabajó en prensa televisiva privada durante la época del terrorismo, posteriormente se dedicó a actividades privadas.

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