Por Jorge Céliz Kuong
27 de marzo de 2026
La política peruana atraviesa uno de sus momentos más críticos en décadas, caracterizado por una fragmentación extrema, una pérdida sostenida de legitimidad y una peligrosa desconexión entre representantes y ciudadanía. El hecho de que 38 organizaciones políticas estén habilitadas para competir en las elecciones generales no refleja vitalidad democrática, sino una dispersión que debilita la gobernabilidad. Diversos análisis de organismos internacionales y centros de pensamiento coinciden en que sistemas altamente atomizados tienden a generar gobiernos débiles, incapaces de sostener reformas estructurales, situación que hoy se perfila con claridad en el Perú.
Este escenario no es producto del azar, sino de una erosión progresiva de las instituciones y de una práctica política orientada al corto plazo. La proliferación de partidos sin identidad programática sólida ha convertido a muchas agrupaciones en meros vehículos electorales, fenómeno que especialistas comparan con los denominados “partidos de alquiler”. A ello se suma un electorado fatigado, que según tendencias observadas en América Latina muestra crecientes niveles de desconfianza hacia la democracia representativa. En el Perú, esta desafección se traduce en altos niveles de indecisión y en una inclinación persistente hacia el voto por descarte.
El problema se agrava al incorporar la dimensión generacional. Los jóvenes, que constituyen un segmento decisivo del padrón electoral, enfrentan un entorno marcado por la precariedad laboral, la inseguridad ciudadana y la incertidumbre económica. Su relación con la política está mediada por dinámicas digitales que privilegian la inmediatez y la emocionalidad, debilitando el debate informado. Informes recientes de organismos multilaterales advierten que esta combinación puede favorecer la emergencia de liderazgos populistas o disruptivos, especialmente en contextos de institucionalidad frágil.
Las implicancias estratégicas son profundas. Un gobierno que emerja con bajo respaldo efectivo enfrentará serias dificultades para construir consensos en un Congreso previsiblemente fragmentado. Esta condición incrementa el riesgo de parálisis decisoria, confrontación constante entre poderes del Estado y una eventual repetición de ciclos de inestabilidad política. En términos de seguridad nacional, la debilidad institucional abre espacios para economías ilícitas y actores no estatales que capitalizan vacíos de autoridad, fenómeno ya documentado en diversas regiones del país.
Frente a este panorama, resulta imprescindible avanzar hacia reformas que fortalezcan el sistema político desde sus cimientos. En primer lugar, es necesario revisar los requisitos de inscripción y permanencia de los partidos, promoviendo organizaciones con arraigo territorial y coherencia ideológica. Asimismo, debe impulsarse una reforma del financiamiento político que garantice transparencia y reduzca la captura de intereses particulares. En paralelo, la educación cívica debe recuperar centralidad como herramienta para formar ciudadanos críticos y comprometidos.
Otro eje fundamental es la reconstrucción de la relación entre Estado y sociedad. Ello implica fortalecer mecanismos de rendición de cuentas, promover la participación ciudadana continua y consolidar instituciones capaces de responder con eficacia a demandas urgentes. La experiencia comparada demuestra que democracias resilientes no dependen únicamente de normas, sino de una cultura política que valore la responsabilidad, la legalidad y el bien común.
El Perú enfrenta un punto de inflexión. La actual fragmentación política no solo compromete la gobernabilidad inmediata, sino que pone en riesgo la estabilidad futura del país. Superar esta crisis exige liderazgo, visión estratégica y un compromiso real con la institucionalidad. Solo a través de reformas coherentes y una ciudadanía vigilante será posible evitar que la democracia peruana derive hacia un deterioro irreversible y, por el contrario, encaminarla hacia un proceso de fortalecimiento sostenido.
https://www.facebook.com/share/18U8rSuhpG/?mibextid=wwXIfr
Jorge Orlando Céliz Kuong
General de División en retiro, ex Comandante General del Ejército del Perú, especialista en Seguridad y Defensa con formación en Harvard y experiencia internacional en EE.UU. y la ONU.


0 comments on “Democracia fragmentada y riesgo de ingobernabilidad”