Por Roberto Rendón Vásquez
No obstante, a que entidades públicas previenen a la población peruana sobre las nefastas consecuencias de los fenómenos naturales y a pesar que en nuestro territorio frecuentemente se producen desastres que dañan la agricultura, carreteras, ciudades, viviendas, especialmente aquellas construidas con adobe, lamentablemente nuestras poblaciones no aprenden de sus experiencias a pesar que han perdido no solamente sus viviendas, sembríos, caminos y vidas. El vecindario y autoridades persisten en sus errores por falta de previsión.
Algunos desastres naturales son los sismos y terremotos, el Niño Costero, huaycos, deslizamientos de cerros y tierras, lluvias intensas con flujos de lodo y piedras, sequías, incendios forestales, Los desastres dañan gravemente la agricultura, calles, carreteras, viviendas e infraestructuras públicas.
Las Regiones y distritos de alto riesgo y las más afectadas son: Cajamarca, Piura, La Libertad, Áncash, la serranía limeña camino a Junín, Cusco, Puno y Arequipa. Los desastres en esos lugares dañan gravemente la agricultura, carreteras y viviendas. La falta de prevención y la persistente construcción en zonas vulnerables aumentan los impactos causados por los desastres naturales que son: calor extremo, huracanes, lluvias torrenciales, inundaciones, incendios forestales, sequías, terremotos, tormentas de nieve y hielo y tornados. Debemos recordar que el peor desastre en Perú fue la del Huacharán (1970) porque la avalancha de sus escombros produjo un flujo de lodo que provoco el terremoto de Ancash que destruyó el pueblo Yungay y diez aldeas cercanas, dejando un saldo de 30.000 muertos.
Hay falta de prevención y se persiste en construir viviendas en zonas vulnerables.
Es importante señalarlo (¡y no olvidarlo!) que muchos pueblos peruanos son agobiados por los desastres naturales y las poblaciones en general de los lugres afectados, sufren los efectos de esos desastres. Lamentablemente persisten en volver a las mismas actividades en los mimos lugares en que han ocurrido los desastres. Ello se evidencia porque retornan a sus actividades “laborales”. También reparan las viviendas en el “camino” de las aguas que vienen por quebradas, torrenteras y huaycos. Es inamisible que las autoridades zonales lo “justifiquen” y hasta que “lotizan” esos sitios y les “otorgan” “título de propiedad”. Las poblaciones y autoridades no han ganado experiencia y al poco tiempo les “llega” (se produce) uno nuevo desastre natural semejante a anteriores. ¡No usan la experiencia y vuelven a “lo mismo” para presentarse nuevamente “como dañificados” para que el Gobierno “los ayude” económicamente!
El Instituto Nacional de Defensa Civil – INDECI – (Entidad adscrita al Ministerio de Defensa) es el responsable de la coordinación y respuesta ante emergencias. Debe estarse preparado para fortalecer la prevención para reducir los daños causados por los fenómenos naturales. También “educar” a las poblaciones para que no persistan “en volver” a los lugares de desastres.
¡Qué los “damnificados” por desastres usen la experiencia de lo que han “sufrido”!
José Roberto Rendón Vásquez
Más de 40 años desempeñándose como profesor de derecho laboral de la Universidad de San Marcos, fue segundo vicepresidente de la Comisión Reorganizadora de la Universidad de San Marco de 1995 al 2000. Tiene el grado de doctor en derecho por la Universidad de San Marcos, además se ha desempeñado como vocal en la Corte Superior de Lima y fue asesor del directorio de Shougan Hierro-Perú, además ha seguido cursos de especialización en la Universidad Carolina de Praga (República Checa).


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