Columnas Rafael Antonio Aita Campodónico

“Chiclayo,191 aniversario entre la memoria de su grandeza y la deuda pendiente de su futuro”.

Cada aniversario de Chiclayo no solo marca el paso del tiempo, sino que obliga a una reflexión profunda sobre su rumbo. Fundada como ciudad el 18 de abril de 1835, hoy supera ampliamente el siglo y medio de vida republicana, consolidándose como uno de los principales ejes comerciales del norte del Perú. Sin embargo, la celebración se da en medio de una paradoja inquietante: crecimiento económico sin desarrollo urbano sostenible.
Chiclayo ha sido históricamente un punto de encuentro cultural, empresarial y social. Su ubicación estratégica, su capacidad emprendedora y su identidad regional la convirtieron en motor de Lambayeque. No obstante, en las últimas décadas, el desorden urbano, la informalidad y la debilidad institucional han erosionado su calidad de vida. El comercio crece, pero sin planificación; el transporte se expande, pero sin control; y la ciudad se densifica, pero sin servicios adecuados.
Uno de los principales problemas radica en la gestión pública. La falta de continuidad en políticas urbanas, la ausencia de una visión de largo plazo y los recurrentes cuestionamientos a la transparencia han debilitado la confianza ciudadana. La ciudad no carece de recursos ni de talento; carece de dirección. A ello se suma la inseguridad, que se ha convertido en una de las mayores preocupaciones de los chiclayanos, afectando tanto la convivencia social como la inversión.
El deterioro ambiental también es evidente. La gestión de residuos sólidos, el colapso de drenajes y la escasa cultura cívica han contribuido a una imagen de abandono que contrasta con el potencial turístico y económico de la región. Chiclayo podría ser una ciudad modelo del norte, pero hoy lucha por sostener estándares básicos de orden y limpieza.
Sin embargo, no todo está perdido. La esperanza reside en su gente. El espíritu emprendedor, la resiliencia y el orgullo por su tierra siguen intactos. Chiclayo tiene la oportunidad de reinventarse, de apostar por una gobernanza moderna, transparente y técnica, que priorice el bien común sobre intereses particulares. La articulación entre sector público, privado y sociedad civil será clave para recuperar el rumbo.
Este aniversario no debe ser solo una celebración, sino un llamado urgente a la acción. Porque las ciudades no se deterioran por falta de historia, sino por ausencia de decisiones correctas en el presente.
Feliz aniversario, Chiclayo, tierra de historia y coraje; mereces mucho más de lo que has recibido, y aun así sigues de pie, esperando que tu grandeza vuelva a estar a la altura de tu destino.con profundo respeto,y mucho dolor, Rafael Aita Campodónico.

Antonio Aita Campodónico.
Licenciado en Administración de Empresas, desarrollándose en el sector turismo y comercial. Dirigente deportivo y miembro activo en diferentes instituciones de fomento al deporte. Vicepresidente de la Cámara de Comercio de Lambayeque 1998-2000. Congresista de la República para el período 2001 – 2006 por el distrito electoral de Lambayeque.

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